Eduardo Elinger advirtió por la captura, el cautiverio y comercialización de lobos marinos de la Isla de Lobos y solicitó que se fiscalice la situación en el lugar para “evitar que los cazatesoros privados “devasten las reservas patrimoniales del mar”.
Haciendo historia recordó la resolución número 85 del año 2018, mediante la cual la Dinara habilitó la participación de empresas privadas en la captura y selección de lobos marinos que se destinan a acuarios y parques acuáticos extranjeros: “La captura y selección de animales serán realizadas en la Isla de Lobos, por el personal que la empresa compradora designe a tales efectos, con la fiscalización de funcionarios de la DINARA”. Y el periodo de captura fijado desde el 1 de abril al 31 de octubre cada año.
Elinger explicó que, hasta el 10 de abril de 2018, la captura se hacía por personal únicamente de Dinara, según estipulaba la resolución 392/2016, mencionando a la “firma compradora” y “acta de entrega” del ejemplar. Pero luego la modalidad cambió con el argumento de que “la ausencia de los funcionarios durante los días de captura resulta perjudicial para la administración” como se expresa en el “Considerando I” de esa resolución.

Reserva y Área Protegida
La Isla de Lobos es una de las mayores reservas de lobos marinos del hemisferio occidental, expresó Elinger, quien destacó que es una reserva de Fauna que integra el “Parque Nacional de Islas Costeras”, Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Allí hay una población de 180.000 lobos marinos (Arctocephalus Australis) y 12.500 leones marinos (Otaria Flavescens). Las hembras de lobos marinos tienen un solo cachorro por año. Los leones marinos normalmente se alimentan de los peces de la franja costera, y son los que se acercan al puerto, embarcaciones deportivas y de pesca artesanal.
El Sistema Nacional Áreas Protegidas exhorta a que haya la menor alteración posible del entorno y que la participación de empresas privadas se acote únicamente a fines académicos, de investigación y difusión de conocimiento, evitándose así la depredación de recursos naturales con fines lucrativos.

Desconfianza
“Los antecedentes históricos de faena indiscriminada de los que tenemos conocimiento, nos habilita a recelar el alcance de la participación de empresas en la captura, y desestimar el argumento de que la caza resultaría cuantitativamente inferior a la multiplicación de la población de lobos marinos. Direccionémonos hacia un nuevo orden en la regulación de los recursos del mar para que sigan siendo sostenibles, y preservar el patrimonio marino, en este caso, fiscalizando la situación en la Isla de Lobos”, sostuvo Elinger, para “evitar que los cazatesoros privados “devasten las reservas patrimoniales del mar”.
Por eso, el diputado remitió una carta al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y por su intermedio a la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), a la Dirección General de Recursos Naturales Renovables y el Instituto Nacional de Pesca; al Ministerio de Ambiente, para su remisión a Dinama; y al Ministerio de Defensa, y por su intermedio a Armada Nacional para su remisión a Prefectura Nacional Naval.