La estación de servicio del sello Petrobrás, ubicada en la parada dieciséis de la rambla Claudio Williman fue ocupada en la tarde de ayer hasta nuevo aviso por sus empleados. Los funcionarios reclaman en principio el pago del medio aguinaldo adeudado y luego respuestas sobre lo que pueda ocurrir con el futuro la empresa.

“Nosotros queremos cobrar el aguinaldo. Fue eso lo que le planteamos al encargado de pista para poder ir después todos los empleados al seguro de paro. Hasta las dos de la tarde no tuvimos ningún tipo de respuesta. Por esta razón resolvimos ocupar la estación con la presencia de delegados del Sunca y del UNTMRA. Ahí fue cuando apareció la dueña de la empresa la que, según ella, no estaba al tanto de lo que estaba pasando”, explicó uno de los trabajadores.

“Ahora estamos negociando el pago del aguinaldo, pero a partir de una cierta cantidad de compañeros que puedan seguir trabajando en pista y en el minimercado. El resto iría al seguro de paro pero cobrando el aguinaldo”, agregó.

La empresa planteó enviar a doce de los veinticincos trabajadores de la empresa al seguro de paro. “El planteo lo aceptamos para negociar, pero acá están pasando cosas importantes que pueden afectar a los compañeros que queden trabajando. Para empezar queda un poco de combustible. No queda nafta súper. La entrada de dinero será poca”, indicó el vocero.

Salir adelante

Los trabajadores entienden que quienes tienen mayores haberes para cobrar quedarán trabajando. “Nosotros queremos dar todo de lo nuestro porque queremos que esta empresa salga adelante”, enfatizaron.

La empresa en problemas es concesionaria del sello Petrobras, que no es solo la titular de la marca. También es propietaria del local que regentea desde hace años.

“Tenemos una inseguridad muy grande sobre lo que pueda pasar con la empresa. Nosotros podemos ir al seguro de paro. Pero, una vez vencido el plazo, ¿a quién le cobramos la indemnización por despido y otros derechos laborales? ¿A quién le podemos cobrar?”, señalaron. Los trabajadores indicaron que la empresa le debe medio millón de dólares a Petrobrás por el suministro de combustibles y otros productos. El pasivo rondaría los tres millones de dólares.

Invierno complicado

La situación de la estación de servicio no es para nada sorprendente. Desde el punto de vista económico este invierno se presenta muy complicado para la enorme mayoría de los comerciantes.

Desde hace semanas, el local de La Pasiva ubicado frente a la plaza San Fernando también fue ocupado por sus trabajadores. En Punta del Este se suceden los cierres de comercios. El clásico local de venta de ropa de marca “Cuenca”, de las calles 29 y 20 cerró días atrás. Lo mismo ocurrió con la boutique Rachel, cuya dueña decidió cerrar para siempre luego de cuarenta años de trabajo. En Maldonado, hace pocos días cerró Ricardo Fotos, la tradicional casa de fotografía que funcionaba desde hace 53 años.

La falta de clientes argentinos y brasileños explica el complicado panorama que vive el balneario esteño y el resto de las ciudades del departamento. La temporada de verano fue mala, pero lo que pasó después fue peor, más allá de los datos optimistas aportados por el Ministerio de Turismo.

El sector de la industria de la construcción trabaja por debajo del diez por ciento de lo que ocurría hace cinco años, cuando se construían al mismo tiempo más de ochenta edificios. “Tengo cinco obras paradas. Me sale cincuenta mil dólares mensuales y no vendo nada”, dijo un constructor. La actividad inmobiliaria no concreta una sola venta y la única noticia que produce es el cierre de locales cuyos integrantes, dueños y empleados, pasan de forma indirecta al informalismo. Otro temporal para capear hasta que la esperanza regrese en unos meses.

 

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