Una somera encuesta realizada estos días por Correo de Punta del Este permitió dejar en claro que la idea de que un presunto “patriarcado capitalista” tiene sometidas a las trabajadoras uruguayas es una perfecta falsedad. Para comprobarlo bastó un paseo por la peatonal Sarandí, la principal calle comercial de la ciudad y la visita o consulta a otros establecimientos de la zona. Se comprobó que en ninguna empresa pública o privada una mujer gana menos que un compañero masculino cuando realiza el mismo trabajo y en el mismo horario. Ni en tiendas de ropa o artículos de cama, ni farmacias, joyerías, ni en bares y restaurantes o lo que fuera no hay diferencia alguna en los salarios de trabajadores y trabajadores. Salvo “el encargado” o “la encargada” del negocio, todos ganan exactamente lo mismo. Algunas chicas que trabajan atendiendo al público en tiendas de ropa se rieron ante la consulta. “Todos ganamos lo mismo salvo el encargado”, dijeron. Algunos aclararon que las diferencias salariales han quedado en el pasado hace muchos años
Correo de Punta del Este también consultó a jóvenes mujeres que actúan como guardas de ómnibus en empresas transporte interdepartamental. Dieron que ganaban lo mismo que los hombres porque esa condición está fijada “por convenio”. También ganan igual que sus pares masculinos las mujeres que se desempeñan como agentes policiales siempre y cuando tengan el mismo grado.
En las mutualistas médicas ganan igual médicos y médicas, enfermeras y empleados administrativos. Por supuesto, los escribanos y los abogados cobran los mismos aranceles sean del sexo que sean y también los oculistas, dentistas, radiólogos y otros especialistas. Ganan lo mismo locutoras y locutores de radio, los periodistas de ambos sexos y los integrantes de cualquier profesión: a igual trabajo igual remuneración. Los mismo en filas de la Intendencia, el Poder Judicial o cualquier otra repartición pública y en grandes empresas, como los hoteles internacionales de la zona. “Acá ganamos todos lo mismo”, señalaron las personas consultadas.

La pequeña diferencia
La creencia de que las mujeres siguen ganando menos que los hombres surge de variables estadísticas no tomadas en cuenta a la hora de valorar la situación, dicen los entendidos. Por ejemplo, si una estadística suma los sueldos cobrados por los hombres y los que cobraron las mujeres habrá seguramente diferencias. Pero la explicación de esa presunta “inequidad”, está en detalles que se dejan de lado, por ejemplo el de las prioridades diferentes de los hombres y las mujeres.
Ocurre que a cierta edad, si la mujer opta por tener hijos, tratará todo lo que le sea posible estar con su cría para cuidarla y acompañarla. En ese caso, con frecuencia hay profesionales que pasan a trabajar solo a tiempo parcial. El BPS le pagará el resto del sueldo por un año. El hombre nunca deja de trabajar a tiempo completo cuando es padre. Por supuesto, el amamantamiento no está dentro de sus posibilidades. Eso debería considerarse cuando se afirma que las mujeres raramente acceden a “cargos de poder o responsabilidad”. Nada se lo impide salvo la elección de su rol de madre de familia por sobre todas las cosas. Y si algo se lo impide es la voluntad de su empleador.
Hay otro aspecto absolutamente condicionado por la biología y no por la cultura. Hace casi un siglo que las mujeres pueden elegir dedicarse a cualquier carrera. Sin embargo, raramente optan por ingeniería, por ejemplo. Cada 20 ingenieros hay solo una mujer, en Uruguay y en muchos otros países. En cambio, de cada 20 enfermeros, 18 o 19 son mujeres. Según experimentos realizados por psicólogos y otros estudiosos, el sexo femenino es proclive a dedicarse a “las personas” y nunca a “las cosas”. Incluso en poblaciones de bebés chimpancés se ha detectado que los machos prefieren jugar con autitos y palitos y las hembras con muñecas.
De allí probablemente que las mujeres tampoco se interesen por los motores o las naves espaciales. No se conocen en esta ciudad señoras que trabajen o dirijan un taller mecánico a pesar de que son completamente libres de hacerlo. Como carece de testosterona, la mujer tampoco es tan agresiva y es raro que se dedique a tareas que exijan mucha energía o desgaste físico.
Dada su condición natural, y a pesar de que pueda poseer una capacidad intelectual aun superior a la de los hombres, la mujer también realiza tareas que no son tan bien remuneradas. Parece estar consagrado que solo las mujeres se dedican a la limpieza, el servicio doméstico o el cuidado de ancianos y enfermos. Así las cosas, la suma de los salarios de las señoras es siempre inferior a la suma del salario de los hombres.
En resumen, no hay brecha salarial entre hombres y mujeres: por igual tarea y horario todos cobran la misma remuneración.

El 81% de fiscales en Uruguay son mujeres

En un informe que estudió la conformación por género de los Ministerios Públicos del MERCOSUR, Uruguay se constituyó en una “excepción” en la región al ser la Fiscalía con mayor cantidad de mujeres. El 75% del funcionariado y el 81% de la plantilla fiscal es femenino.
Esas cifras aparecen reflejadas en un informe de la Reunión Especializada de Ministerios Públicos del Mercosur (REMPM) titulado “Mapa de Género de los Ministerios Públicos del Mercosur” que fue publicado en los últimos días.
La información para elaborar el informe fue solicitada por el Ministerio Público Fiscal de Argentina, a través de un breve cuestionario. En el caso de Uruguay participó la Unidad de Género de la Fiscalía General de la Nación, dirigida por la fiscal Patricia Lanzani. En cuanto al funcionariado en su totalidad, la Fiscalía de Uruguay “cuenta con el mayor porcentaje de mujeres, ascendiendo a un 75%”, señaló el documento.

GL

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