Al mismo tiempo que una mujer fue condenada por asesinar a su cónyuge, el juez de la causa la exoneró de cumplir con la pena de diez años de penitenciaría solicitada por la fiscalía por la comisión de un delito de homicidio especialmente agravado por el vínculo.

El abogado de la mujer, Sebastían Serrón dijo a la emisora local Fm Gente, que el fallo es inédito en la historia reciente del país porque hasta el momento no encontró un antecedente similar.

El juez Pablo Javier Gandini Bottini apeló a lo establecido en el artículo 36º del Código Penal que establece: “El estado de intensa conmoción provocada por el sufrimiento crónico producto de violencia intrafamiliar, faculta al Juez para exonerar de pena por los delitos de homicidio y de lesiones, siempre que concurran los requisitos siguientes: 1) Que el delito se cometa por el cónyuge, excónyuge, concubino, exconcubino, descendiente o ascendiente de éstos o de la víctima, o por persona con la que la víctima tenga o haya tenido una relación de noviazgo o convivencia. 2)   Que el autor hubiera sido sometido a intensa y prolongada violencia por parte de la víctima o tuviera conocimiento de igual sometimiento de sus descendientes, ascendientes u otras personas bajo su guarda o cuidado con quienes mantuviera fuertes vínculos afectivos. 3) Que el autor u otras personas pudiendo solicitar protección, lo hubieran hecho sin que las respuestas hubieran resultado”.

Este artículo fue modificado por la ley 19580 y tiene una nueva redacción respecto a la anterior la que establecía la exoneración de la aplicación de la pena en los casos de la pasión desatada por el adulterio que habilitaba al juez de la causa exonerar de la pena al cónyuge que matara a su pareja al encontrarla con su amante.

La historia

El caso se refiere al hecho ocurrido a las 23:30 del 25 de enero de 2013 en una vivienda ubicada detrás de unos establecimientos gastronómicos de la zona de Portezuelo.

La imputada, identificada como A.L.B.I, oriental de 47 años asesinó a su cónyuge de un fuerte golpe en la cabeza, entre otras lesiones. La mujer se había ido a dormir mientras su esposo se quedó a mirar un programa de televisión. La esposa le pidió que bajara el volumen del aparato porque no la dejaba dormir. Esto generó la reacción del esposo lo que dio inicio a uno de los tantos incidentes de violencia doméstica en la pareja. La mujer tomó un tranquilizante para poder dormir. El hombre ingresó a la habitación para continuar insultándola y sacudirla de un brazo.

“Hija de puta, matame porque te mato, uno de los dos no sale vivo de acá”, exclamó el exaltado esposo. La mujer ante la reacción de su esposo toma una escopeta descargada de arriba de un placar. La mujer le asestó un fuerte golpe en la cabeza con el arma y de inmediato se dirige al living para hacerse del spray de gas pimienta que tenía para este tipo de casos. La mujer le roció la cara al esposo que se había recuperado del golpe y pretendía agredirla una vez más. El hombre corrió hasta el baño para lavarse la cara. Su esposa lo siguió y le aplicó varios golpes con la culata de la escopeta. El hombre, desvanecido en el piso, sufrió otros golpes hasta que dejó de respirar. Con su esposo muerto, la mujer tomó más tranquilizantes y luego un baño de hidromasajes con el objetivo de pensar cómo iba a afrontar la situación.

A las 05:15 de la mañana, la mujer se contactó con una de sus empleadas para que fuera hasta la casa. “.. Me dijo que fuera sola, le pregunté por qué, me dijo que habían entrado encapuchados, que la habían robado, que la habían encerrado en el baño y que la había violado con un consolador”, dijo luego la empleada. Esta mujer, con su marido fueron hasta la casa al mismo tiempo que se sintió extrañada por qué si su patrona había sido robada no denunció el hecho a la policía. Esta pareja fue la que alertó a la policía de lo ocurrido en esa casa.

Luego de la instrucción del presumario, el juez de la época dispuso el 27 de enero de 2013,  el procesamiento con prisión de la mujer por la comisión de un delito de homicidio especialmente agravado por el vínculo que tiene una pena mínima de diez años de penitenciaría. La mujer cumplió tres años de reclusión en un establecimiento carcelario.

La sentencia del juez Gandini comprobó la existencia previa de una relación violenta sufrida por la mujer que en reiteradas ocasiones advirtió a las autoridades de los ataques sufridos una y otra vez de parte de su cónyuge.

El juez recordó que las nuevas disposiciones en la materia se refieren a lo que calificó de “un estado de intensa conmoción provocado por el sufrimiento crónico producto de violencia intrafamiliar”.

Gandini explicó: “Se ha tenido como un hecho probado al deducir acusación por el ministerio público que el vínculo entre ellos era violento, con varios episodios de violencia doméstica, que varios testigos con contestes en afirmar que el marido era violento al menos verbalmente con su esposa. Por lo que surge como hecho probado y no controvertido por las partes que la imputada padecía de violencia intrafamiliar”. Agregó: “el estado de intensa conmoción por el sufrimiento crónico de la violencia intrafamiliar surge probado del informe médico legal psiquiátrico realizado por los doctores Guido Berro Rovira y Pablo Alterwain”. Según el magistrado la mujer “fue víctima pasiva de su tercer esposo durante años. Buscó superar las dificultades intentando reiteradamente su aceptación y utilizaba búsquedas pasivas que pudieran mejorar la grave situación, generando síntomas y reacciones de diversa intensidad”, agrega la sentencia. “La noche del episodio criminal, existiendo graves amenazas previas acumuladas y de importante violencia desatada en la soledad de su casa, luego de intentar algunas medidas disuasivas, cambió bruscamente su actitud y conducta”, sostiene el informe que figura en la causa.

“Relación abusiva”

Según el psicólogo Daniel Eskibel, “la mujer parecía atrapada en una relación de pareja abusiva, descalificante y amenazadora, una situación de violencia doméstica que le causaba un enorme monto de angustia”.

Además, de la instrucción del caso surgieron varias denuncias realizadas por la mujer a la policía por las actitudes violentas de su esposo. En una de esas denuncias, realizada el 27 de abril de 2012 la mujer dijo que su cónyuge pretendió pegarle con una pala luego de haberle tirado ácido.  Como consecuencia la justicia dispuso la prohibición de acercamiento de las partes en un radio de 300 metros como también no comunicarse por ningún tipo de otro medio. Pero el accionar del estado no fue más allá de eso. No hubo un trabajo posterior de seguimiento del tema, ni nada parecido. Por esta razón el magistrado entendió que se debía exonerar de la pena a la acusada. El fallo quedó firme porque la fiscalía no interpuso recurso alguno.

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