Familiares y amigos de Pamela Rojas, una joven fernandina de 25 años, que tiene un tumor cerebral Grado 4, están recaudando fondos para que pueda costearse un tratamiento en la clínica Sirio Libanés de la ciudad de San Pablo, donde se encuentra desde hace algunos días. Según se informó por parte de su familia, esta enfermedad no puede ser atendida en Uruguay.
Días atrás, su novio publicó en Facebook una carta para dar a conocer la situación. En la misma decía lo siguiente: “me llamo Hernán, aunque en estos días al menos en las redes sociales me conocen como “el novio de Pamela Rojas”. Tengo la suerte de poder decir que lo soy desde enero de 2017, y la dicha de haber recibido muchísimo apoyo por lo que estamos pasando de parte de mucha gente que ni siquiera conocemos. Hace exactamente tres meses nos mudábamos con Pame; nos fuimos a vivir juntos. La alegría con la que íbamos dándole forma a nuestro hogar se terminó pocos días después, cuando aparecieron síntomas de su enfermedad. Unas semanas antes había sufrido mareos y se descompensó, pero las charlas con los médicos no daban para alarmarse. ¿El diagnóstico de los médicos? Estrés. Lejos de normalizarse, su estado empeoró. En medio de una clase de magisterio entró en pánico al notar que había perdido la sensibilidad en la yema de sus dedos. Esa sensación se expandió por su mano hasta tomar todo un brazo. ¿El diagnóstico? Depresión.
Los medicamentos no tenían efecto positivo. Sabíamos que había algo más, pero sin saber cuán grave sería. Después de mucho insistir, y a veces hasta haciéndolo de forma poco cordial con tal de recibir la atención necesaria, nos enteramos que tenía un tumor en el cerebro, por lo cual fue operada de inmediato. A esa altura habían pasado casi dos meses del primer desmayo. Tres semanas después de la operación, el diagnóstico fue el peor; tumor maligno grado 4.
Hoy mientras Pame preparaba sus cosas para viajar a Brasil (único lugar donde nos dan esperanzas para que se salve), leí la triste historia de Hugo, quien falleció un mes antes de que el fondo nacional de recursos aprobara la financiación del medicamento que podía salvarle la vida. Sí; cuando el pedido desesperado por vivir pasó todos los peajes burocráticos posibles, ya era tarde. Y por lo que tengo entendido, no fue el primero.
Entre la inoperancia de la oncóloga que estaba tratando a Pamela y la desesperante lentitud del fondo nacional de recursos no nos quedó otra opción que buscar afuera lo que nuestro país no puede darnos. Somos rehenes de un sistema que, ante situaciones de este tipo, demora un diagnóstico preciso y termina obligando a la gente a hipotecar sus bienes y a pedir préstamos para irse al extranjero con un único fin; curarse y vivir.
Las personas comunes y corrientes como nosotros, que no tenemos cuentas bancarias en el exterior ni acceso a los últimos avances en materia de salud, no podemos hacer nada contra este sistema. Lo que sí podemos hacer es ayudar a otras personas comunes y corrientes a mantener la ilusión. Por eso les pedimos a todos que nos ayuden como puedan; con una oración para Pamela, difundiendo la carta para hacernos oír con la esperanza de que no haya más víctimas de este sistema perverso y burocrático, o depositando lo que puedan para ayudarnos a financiar este costoso pero indispensable tratamiento en San Pablo. Muchas gracias a todos!”.
Asimismo informó que el tratamiento rondará los 60.000 dólares por lo que se hace imprescindible la colaboración de todos.

Las formas para colaborar con Pamela son las siguientes:
Abitab 89792
Brou caja ahorro 001347639-00001
Itau caja ahorro 1129369 (Pereyra Condon Hernan)
Cel: 095029614

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