Los vecinos de Manantiales se despertaron este martes con una modificación desconcertante en el paisaje habitual: varios surtidores de nafta aparecieron colocados en el lugar donde hasta hace poco funcionó un conocido kiosco. “Tenemos estación de servicio”, contó uno de los vecinos a Correo de Punta del Este. El problema es que los surtidores no fueron colocados con esos fines y el misterio duró poco. Los surtidores fueron colocados por una de las más importantes productoras de cine del país para recrear uno de los peores momentos de la vida del astro argentino Diego Armando Maradona.
En esa zona del departamento se está filmando desde este miércoles uno de los capítulos de la serie “Sueño Bendito”, que repasa la vida de Maradona desde su nacimiento en Villa Devoto y su triunfo en el mundo del fútbol internacional. Más tarde, aquella intoxicación que casi le cuesta la vida en José Ignacio.
El 4 de enero de 2000 una camioneta Range Rover empadronada en Argentina y con Guillermo Cóppola al volante estacionó en la estación de servicio de La Barra para cargar nafta y poder llegar cuanto antes al sanatorio Cantegril.
El polémico contratista no estaba solo. En el asiento trasero se encontraba el joven médico Jorge Romero tratando de salvarle la vida a Diego Armando Maradona. El futbolista estaba en coma por un excesivo consumo de cocaína. El propio Romero relató estos hechos en diciembre de 2009, unos días antes del décimo aniversario del incidente, que tuvo trascendencia global.


Tomarse la presión
“Alrededor de la una de la tarde alguien llamó a la policlínica de La Barra. Una auxiliar de enfermería atendió y enseguida me dijo, algo exaltada: -´Doctor, Maradona está mal y quieren venir a buscar un aparato de presión´”, contó Romero.
El joven médico se negó a prestar sus aparatos, pero montó en su destartalada Mehari y partió hacia la chacra del empresario Pablo Cosentino, ubicada en la costa a la altura de la terminal Este de ANCAP. Allí estaba el famoso futbolista en estado calamitoso. “Cuando llegué me hicieron pasar enseguida. Me encontré a un hombre muriendo. Estaba en estado de coma tirado en un sillón. Rodeado de personas que no tenían mucha idea de lo que había que hacer”, continuó Romero. Ante la compleja situación, el médico le advirtió a Cóppola que Maradona se encontraba en riesgo de vida y que debía ser trasladado de inmediato al sanatorio Cantegril.
Y si bien aclaró que debía ser atendido y trasladado en una ambulancia, el apoderado se negó y ensayó una explicación: “La prensa es muy difícil, por lo que Maradona vive o muere, pero contigo”. Ahí ambos resolvieron cargar a Maradona en la camioneta y llevarlo al Sanatorio Cantegril. “Resolvimos llevarlo. Y ahí fue cuando Maradona se salvó porque cuando llegó al sanatorio se puso crítico y con riesgo de vida. Ninguna unidad hubiera llegado a tiempo desde José Ignacio para llevarlo al sanatorio”, añadió Romero.
“Cuando vamos de viaje (desde José Ignacio a Cantegril), a Cóppola se le ocurre parar en la estación de La Barra para cargar 70 litros de combustible. Estuvimos 15 minutos con Maradona en coma mientras cargaba nafta. Lo quería matar”, dijo Romero. En el vehículo se encontraba, además, el dueño de casa, Pablo Consentino.

Un siglo
Durante el viaje en la camioneta Romero atendió como pudo a Maradona aunque negó haberle practicado respiración boca a boca o un masaje cardíaco. “Le practiqué algunas maniobras para mantener la vía aérea despejada, para que pudiera respirar. Maradona presentó varias pausas apneicas porque su sistema respiratorio dejaba de actuar (..) Entre que llegué y lo llevamos pasaron como 40 minutos. Para mí fue como si fuera un siglo. En todo momento pensé que si Maradona moría en esas condiciones mi carrera médica terminaba”, narró Romero casi diez años después.
El próximo 4 de enero se cumplirán veinte años de estos acontecimientos. Cóppola fue procesado sin prisión por la entonces jueza Adriana de los Santos a pedido del fiscal Juan Bautista Gómez. No obstante, negó una y otra vez que Maradona se hubiera intoxicado con cocaína. “¿quién te vendió fruta podrida?”, le espetó a quien escribe esta nota. “No entendés nada. Diego está empachado se comió dos ubres de vaca”, exclamó. En prueba sacó del bolsillo izquierdo de su camisa la factura de una carnicería de La Barra.

Foto: F. Sáder

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