Grupo de científicos cuestiona el manejo costero de parte de la IDM y de la Dinama

 

Un grupo de 14 científicos vinculados a las Ciencias Biológicas y Ambientales y al Manejo Costero difundieron un documento en el que cuestionaron el tratamiento del cordón dunar que hacen tanto la intendencia como la Dinama (Direccion Nacional de Medio Ambiente). En este caso, denunciaron la construcción de varios estacionamientos que, según los profesionales, la IDM comenzó a realizar todavía sin contar con la autorización de la Dinama y en base a datos totalmente ajenos a la playa que se afectó. Los científicos aseguraron que “se identificaron impactos significativos en el medio durante la ejecución de la obra en Manantiales y se prevé que continúen o incrementen en su fase de operación”.
Según el escrito, todo comenzó el 29 de diciembre del año pasado, cuando un grupo de vecinos de Manantiales y balnearios adyacentes fueron alertados por la presencia de maquinaria pesada y personal de la Intendencia Departamental de Maldonado (IDM) “extrayendo arena y modificando todo el cordón dunar en la parada 50 de la Ruta 10 con la intención de construir un estacionamiento para vehículos. Se realizó la denuncia ante la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA) obteniéndose como respuesta que la comuna departamental estaba trabajando con los permisos correspondientes otorgados por el principal órgano controlador del cuidado y funcionamiento del medio ambiente en Uruguay”.
“Ante esta situación se conformó un grupo de trabajo integrado por especialistas vinculados a la zona. Dicho grupo se abocó al estudio del caso, analizando la obra proyectada, los mecanismos empleados para su aprobación, y los posibles impactos ambientales”, señaló el grupo. El informe redactado resumió los resultados de ese trabajo y expuso “una serie de consideraciones acerca del proceso estudiado, que también son relevantes para la implementación futura de proyectos similares”.

Irreversible
El trabajo recordó la importancia de los ecosistemas costeros en Uruguay y en el mundo, y dijo que “han sido presionados históricamente debido a los asentamientos humanos, el desarrollo inmobiliario y las actividades económicas como la industria, el turismo o las actividades marítimas, entre otras. Estas presiones han ido cambiando el paisaje, fragmentándolo y modificándolo a tal punto que se han perdido los servicios ecosistémicos que proveía, alterando el equilibrio ecológico del lugar, muchas veces de manera irreversible”.
Asimismo, recordó que “el concepto de Servicios Ecosistémicos se desarrolló para entender y evaluar las relaciones que existen entre los ecosistemas, su composición y estructura y el bienestar humano”. El trabajo destacó que “en el departamento de Maldonado el desarrollo inmobiliario y turístico ha sido tal, en especial en los últimos 20 años, que es difícil encontrar zonas relativamente grandes de dunas que no estén invadidas por casas, emprendimientos gastronómicos o especies exóticas invasoras, como la Acacia (Acacia longifolia) o la Garra de león (Carpobrotus edulis). Sin embargo, existen en la actualidad algunas pequeñas zonas de arenales costeros que actúan como relictos de lo que fue el ecosistema original”. Uno de ellos es el que ahora se destruyó con el estacionamiento.
Al respecto, los científicos señalaron que pudieron “leer todo el informe que presentó la Intendencia a la DINAMA” y que encontraron varios puntos en los que tenían diferencias con la información aportada. “En primer lugar, se da por sentada la necesidad de construir dos estacionamientos en la zona de Pinares (Playa Mansa) y uno en la zona de Manantiales, alegando que Punta del Este recibe medio millón de turistas por verano, pero no se presenta evidencia de una demanda real de estacionamientos en los lugares seleccionados. Se argumenta que la falta de estacionamientos genera ciertas externalidades como ser riesgos asociados al tránsito y afectación a las dunas tanto por peatones como por vehículos. En ambos casos se justifica que ‘las áreas fueron definidas en función de los reclamos de vecinos y problemáticas detectadas en recorridas con técnicos IDM’, pero no se explicitan ni los reclamos ni las problemáticas. Asimismo, cabe destacar que la cantidad de autos que finalmente utilizó el estacionamiento de Manantiales durante la temporada fue realmente despreciable, teniendo en cuenta la infraestructura destinada a su construcción. Considerando lo anterior, y destacando que se trata de una zona especialmente frágil desde el punto de vista ambiental, reafirmamos que la demanda de construcción de estacionamientos en los lugares seleccionados no está debidamente fundamentada”, dijo el grupo.

Anidando
“En el capítulo 4 -Características del ambiente receptor- hay algunas secciones que presentan información confusa o errónea: En la sección 4.1.4 se explica la metodología para calcular la resultante de Energía pero no se presentan los valores calculados; en la sección 4.2.2 se asegura que en las zonas de influencia no se detectó presencia de fauna que sea posible de ser afectada por la construcción de los estacionamientos, cuando, por ejemplo, en la zona de dunas comprendida entre la playa Bikini y la playa Montoya han sido registradas especies de aves costeras nidificando como el Gaviotín Chico (Sterna superciliaris) y el Ostrero Común (Haematopus palliatus). Este tipo de modificación evidentemente genera impactos en los ciclos de vida de estas especies, en este sentido se cuenta con testimonios de la destrucción de nidos por máquinas durante la construcción del estacionamiento”, señaló el escrito.
“Consideramos que los relevamientos y el análisis de fauna fueron muy pobres en base a los resultados presentados en el informe: ‘En las zonas de influencia no se detectó presencia de fauna que sea posible de ser afectada por la construcción de los estacionamientos’ es todo lo que aparece en el informe. Este tipo de afirmación no es acorde a la seriedad que consideramos es precisa para este estudio. En la sección Flora tampoco presenta datos concretos, únicamente se menciona el bosque psamófilo (inexistente en la zona), ‘zonas de escasa vegetación’ algo característico en el arenal costero y menciona ‘…en su mayoría pasto dibujante y alguna acacia’ sin especificar nombre científicos, ni cuantificación. En la sección 4.3 el Informe se refiere a características de las poblaciones de Piriápolis, Playa Grande, Gregorio Aznárez, Estación Las Flores, Playa Hermosa, Las Flores, Punta Colorada y Punta Negra que no son las correspondientes a las zonas de playa donde se proponen los estacionamientos y no dice nada de las de La Barra o Manantiales, por ejemplo, lo cual denota un descuido importante a la hora de relevar la información disponible”, agregó el escrito entre otras cosas. Las conclusiones finales del trabajo especificaron lo siguiente:
-Los estacionamientos fueron construidos en una zona prioritaria para la conservación
-No se presenta una demanda clara ni justificada para realizar los estacionamientos en esos puntos
-El informe presentado para solicitar la AAP basa sus conclusiones en información errónea e imprecisa,
-Se identificaron impactos significativos en el medio durante la ejecución de la obra en Manantiales y se prevé que continúen o incrementen en su fase de operación.
-El proyecto no debería haber sido clasificado con la categoría “A”.
-Se comenzaron a ejecutar las obras sin contar con la resolución ministerial habilitante.

Los autores

El informe fue elaborado por los siguientes profesionales:
Ana Lía Ciganda (Lic. en Biología Humana, Mag. en Manejo Costero Integrado); Lucía Gaucher (Lic. en Ciencias biológicas, Mag. en Ecología); Mariana Ruibal (Lic. en Ciencias biológicas, estudiante de la Maestría en Manejo Costero Integrado); Luciano Liguori (Lic. en Ciencias biológicas); Matilde Alfaro (Dra. en Ecología); Andrés Fernández (Lic. en Psicología, Mag. en Manejo Costero Integrado); Ana Elisa Röhrdanz (Lic. en Ciencias biológicas); Patricia Mai (Lic. en Ciencias biológicas, Mag. en Botánica); Louise Rhodes (Ing. Ambiental); Javier García Alonso (Dr. en Ciencias Naturales); Carla Bruzzone (Lic. en Ciencias biológicas, estudiante de la Maestría en Manejo Costero Integrado); Gerardo Rasenti (Lic. Educación Física, estudiante de la Maestría en Manejo Costero Integrado); Matías Zarucki (Lic. en Ciencias biológicas, Mag. en Ecología) y Lucía Rodriguez (Lic. en Ciencias biológicas, Mag. en Ecología).