ricardo-pugliaPor el Cr. Ricardo Puglia

Batllismo, es la corriente del Partido Colorado inspirada en las ideas y en la doctrina política creada por José Batlle y Ordóñez, sostiene que para el desarrollo de un país y una sociedad el Estado debe controlar los aspectos básicos de la economía por medio de monopolios estatales, así como crear un amplio cuerpo de leyes sociales; que como resultado forjaría una sociedad de clases medias bajo el amparo de una economía pujante y de un Estado benefactor, intervencionista y redistribuidor de ganancias.

Muchas de esas propuestas fueron beneficiosas para el país y lo cambiaron para bien, pero otras no corrieron con la misma suerte y no tuvieron la aplicación deseada.

Fue en el Batllismo, el momento de apogeo económico y social del país, la balanza comercial favorable que el país supo tener en esos años no fue aprovechada correctamente y no se pudo terminar con los latifundios los cuales eran los principales obstáculos que el país tenía para lograr una mayor producción ganadera, ya que los latifundistas no utilizaban mucha mano de obra ni se preocupaban por tecnificar la producción.

Si trasladamos esta doctrina de principios del siglo XX a nuestros días podemos afirmar categóricamente que “Ha ganado el Batllismo”, esta vez representado por el Frente Amplio quien acoge en la coalición su pensamiento y acción.

Cuando E. Bonomi fue ministro de Trabajo y Seguridad Social, en uno de sus viajes a Ginebra, fue consultado por un periodista sobre cuál era su libro de cabecera, este respondió: “El Batllismo”. Y la acción y pensamiento batllista, con los matices propios de la época actual fue aplicada a raja tabla en los dos gobiernos del Frente Amplio.

De esa doctrina y aplicación vimos en estos años pasados como incorporando las políticas de principios del siglo XX al siglo XXI daban sus réditos políticos. Incrementar el tamaño del Estado – casi 60.000 nuevos empleados públicos – creación de empresas cuasi-públicas como Alur, la distribuidora de supergás, la Regasificadora y otras tantas, fueran al amparo de la Corporación Nacional para el Desarrollo a veces y otras no, forjaron más estatismo directamente e indirectamente con la participación cada vez mayor de Cooperativas y ONG´S contratando con el gobierno, ministerios e intendencias definieron el crecimiento de un Estado cada vez más grande y deficitario cobijado bajo el manto del viento de cola internacional.

Los mayores beneficiarios de los obsequios del gobierno fueron para los integrantes de la clase media baja y baja y los amigos de la casa. Siguió aumentando el colectivo sin esperanzas de ascender en su condición social y enriqueciendo a otros que aprovecharon la oportunidad de continuar siendo aún más ricos. Basta ver el incremento de asentamientos en todo el país, las condiciones de hacinamiento, sin saneamiento, agua potable, y colgados a cables de toda naturaleza. A ellos las noticias de procesamientos de integrantes del gobierno no les importa, sólo les importa continuar recibiendo los beneficios otorgados por el MIDES.

Han tenido una estrategia de penetración en todos los colectivos sociales impresionante, alcanzando a los jugadores de fútbol, a las empleadas domésticas, a los trabajadores rurales, a los municipales, a los docentes, a los bancarios, a los judiciales y a los trabajadores afiliados al Pit-Cnt que desde sus cúpulas han apoyado y co-gobernado desde 2005.

Actúan y viven como liberales pero con sus mayorías parlamentarias legislan como socialistas distribuyendo el dinero de “todos” en gastos sin retornos con una muy pobre formación académica para nuestros jóvenes y una falta de seguridad pública nunca antes vista en todo el Uruguay enrejado.

El Partido Nacional ha sido en los períodos gobernados por los colorados –la mayoría – excepto del 1958 a 1966 y de 1990 a 1995 y ahora del FA 2005-2015 “opositor”. Siempre fue en la “oposición” un partido que procuró el bienestar de la Patria y sus legisladores defendieron la justicia social, el buen trato y la exclusión de privilegios. La reforma cambiaria del Cr. Azzini, la ley de Puertos, la ley de inversión y muchas otras tantas leyes fueron de responsabilidad de los gobiernos blancos que hoy aplican los nuevos batllistas.

Matemáticamente es imposible ganar el próximo balotaje pero no descartamos un “milagro” con la “Ilusión Intacta” como expresara el candidato blanco que luchará por la Presidencia.

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