“Hablando de “Barras bravas””, por Danilo Arbilla

Creíamos que a nosotros esas cosas no nos pasaban, pero, nadie está libre. Tribunas asignadas y exclusivas para una y otra hinchada y distintos horarios para salir. Esto de las “barras bravas” en el fútbol es un tema serio y preocupante y, en apariencia, sin solución a la vista.
También inquieta la tensión creciente y la “guerra sucia” en la política, la que se hace cada vez más visible y palpable con motivo del referéndum contra la LUC. Y recién estamos en enero; lo que será en marzo. ¿Aparecerán “barras bravas”?
Y con el omicron, presente.
Se miente a granel y cualquier excusa sirve. Los funcionarios de ANTEL se movilizan contra la LUC porque entienden que conspira contra el organismo y facilita la perdida de sus clientes. Los funcionarios del Banco República a su vez arremeten contra la LUC y dejan los cajeros sin dinero para que sus clientes no puedan hacer retiros. ¿No temen éstos perder la clientela? ¿Que se le vaya a la banca privada?
Todo es motivo de agravio. Por ejemplo, parece que no se puede decir que Stalin y Mao eran comunistas. Lo eran; Lenin también, y lo mismo Fidel Castro. Es un hecho, además, que Lenin y Stalin inventaron, antes que los alemanes, los campos de concentración y que mataron mucha gente. Lo mismo hizo Fidel; para empezar, no dejó vivo ni a los camaradas que le podían hacer sombra: Camilo Cienfuegos o el general Ochoa, por citar dos de los más conspicuos. Igual pasó con Trotsky. Y Mao hizo las tales barridas y limpiezas con aquel cuento de que “cien flores florezcan” o las revoluciones culturales. Sus “guardias rojos” no dejaron títere con cabeza. Quienes siguen la doctrina marxista-leninista, y apoyan o han apoyado a cualquiera de los nombrados son comunistas o algo parecido. Creen en la dictadura del proletariado y que el partido (el comunista) es su único vocero y conductor. ¿No es así? ¿Por qué ocultarlo? ¿Por qué ofenderse? ¿No es en eso en lo que creen y por lo que luchan?
El referéndum confunde y embarulla.
Estuvo bien elegido y en eso hay que reconocerle el mérito al PIT-CNT y en especial Fernando Pereira, que dicho sea de paso en estos días ha desaparecido de las marquesinas. ¿Habrá entendido que lo oportuno es “desensillar hasta que aclare” y mientras que le den a Bianchi y a Manini?
Y en esto vamos a estar las próximas ocho semanas. Nada de lo que se haga o se diga ayudará a los ciudadanos a tener claro de qué se trata y a decidir sobre 135 artículos de una ley y en un paquete cerrado.
¿Y para qué eligieron sus representantes?, se dirán ¿pasará la democracia representativa a integrar la lista negra de las democracias formal, burguesa o liberal tan denostadas?
Sin perjuicio de lo que se diga, se clame o se grite, los uruguayos deberemos ver y decidir simplemente sobre si la LUC ha sido causa de catástrofes o pérdidas de libertades como dicen los opositores rosados, o si nada de ello ha pasado y contrariamente a lo que se sostiene, se ha ganado en libertades, derechos y seguridad. También, como dice el senador Andrade será un plebiscito a favor o en contra del gobierno.
Y cada uno decidirá según le va en el baile. No se necesita ese discurseo que solo sirve para embarrar la cancha y entrar en una guerra sucia que en nada ayuda y menos en la actual emergencia.