El subdirector Cultura de la IDM, Fernando Cairo, dijo a FM Gente que se está haciendo una gestión para traer a la zona el ancla del acorazado alemán Graf Spee. Casualmente, hoy viernes se celebra el 80º aniversario de “la batalla del Río de la Plata”, que tuvo lugar el 13 de diciembre de 1939 frente a Punta del Este. En esa oportunidad, el navío, un “acorazado de bolsillo” intentó eludir a tres cruceros británicos que lo habían perseguido durante días. Más tarde, el acorazado ingresó al puerto de Montevideo, que lo intimó a seguir viaje y su capitán decidió hundirlo para que no cayera en manos aliadas.
Cairo recordó que en Punta del Este existe la plazoleta Gran Bretaña, “donde hay un ancla de uno de los cruceros ingleses y placas recordatorias”. Ahora, la IDM está tramitando traer el ancla del Graf Spee, que está en Montevideo, para instalarla en esta plazoleta. Se conformaría una suerte de ‘museo de sitio’, donde se podrían observar las anclas de los dos contendores de la batalla, lo que sería muy relevante”, señaló. “Para Punta del Este sería muy importante contar con esa ancla. Es donde tiene que estar, porque fue donde se produjo la batalla”, consideró.

Por decreto
Casualmente, hoy trascendió que hubo acuerdo para subastar “el águila” o mascarón de proa del Graf Spee, aunque todo depende ahora del primer mandatario, Tabaré Vázquez. Según Montevideo Portal, el acuerdo garantiza que el águila nazi tenga “un destino académico”, lo que debe ser ratificado con un decreto. “El tema está en manos del presidente”, dijo Alfredo Etchegaray principal permisario e impulsor del rescate del navío.
El águila fue rescatada en febrero de 2006 después de largos años de trabajo. En junio pasado, un fallo judicial en primera instancia condenó al Ministerio de Defensa Nacional y a la Prefectura Nacional Naval a “disponer y realizar la venta onerosa del águila y del telémetro del Graf Spee dentro de un plazo de 90 días (contados desde que quede ejecutoriada la sentencia) y a compartir el 50% de lo producido con los permisarios” que lo rescataron.
En ese entonces, el Ministerio de Defensa anunció que apelaría el fallo, cosa que no hizo. En cambio negoció con Etchegaray. El gobierno alemán se había preocupado por el destino de la pieza y el posible mal uso que podría darse a un símbolo hitleriano. Ahora se zanjaron las diferencias, y se redactó un memorándum de acuerdo con el Ministerio de Defensa. Se trata de “un preacuerdo ratificado por el equipo de asesores legales de la cartera”, dijo Etchegaray.
El preacuerdo prevé la realización de una subasta pública internacional, cuyo resultado económico se dividirá entre los permisarios y el gobierno. Se garantiza que los oferentes estarán calificados, lo que evitará que “cualquier loco pueda levantar la mano”, dijo Etchegaray. “Y encima, Uruguay cumple con un contrato, que no es un detalle menor”, afirmó.

Museos interesados
El destino de la reliquia nazi debe ser de perfil académico, lo que asegura que no termine en una colección privada. “Puede ser un gobierno, una fundación o un museo”, dijo Etchegaray. El relacionista acotó que varios museos disponen de dinero para comprar el objeto y recordó que este tipo de polémicas (como la ocurrida con el busto de Tutankamón vendido recientemente en seis millones de dólares) “son vendedoras de entradas”.
El permisario también dijo que es falso que haya neonazis interesados en adquirir la pieza. “El propio Manuel Esmoris, de la Comisión de Patrimonio, me reconoció que eso es un bolazo. Los que sí se mostraron interesados son representantes de museos de Washington e Israel”, dijo.
“Esta operación (de rescate) la financié solamente yo, vendiendo mis terrenitos y con los ahorros de toda una vida, con lo obtenido por mi trabajo desde que tengo 15 años”, dijo Etchegaray.