esposasUn hombre fue condenado a 18 años de penitenciaría por el homicidio de su propia bebé, de solo once meses de edad, cosa que tuvo lugar en la ciudad de San Carlos en el año 2008.

La jueza Adriana Navarro condenó días atrás a M.A.C.E., oriental de 32, por la comisión de un delito de homicidio especialmente agravado.

La concubina del sujeto, de iniciales D.A.S.E, oriental de 29 fue condenada a diez años de penitenciaría por la comisión de un delito de homicidio genéricamente agravado.

El fiscal actuante en la causa, Jorge Pasaron, solicitó la aplicación de ambas condenas tanto al padre como a la madrastra de la pequeña. La magistrada accedió al petitorio del ministerio público al dictar sentencia en primera instancia contra ambos, quienes se encuentran privados de su libertad desde su procesamiento en junio de 2008.

El crimen se conoció el 26 de abril de 2008. A la hora 13:30 el ahora condenado ingresó con su pequeña hija Abril al sanatorio “La Asistencial” de San Carlos. Su concubina estaba junto a él.

Los médicos constataron que la niña estaba en coma profundo y presentaba frialdad generalizada, hematomas diseminados por todo el cuerpo y paro cardiorrespiratorio. La niña fue estabilizada en la Emergencia y de inmediato fue trasladada al Sanatorio Cantegril.

Injurias

El personal especializado del sanatorio encontró que la pequeña Abril presentaba una injuria encefálica difusa con hematomas en su cerebro. La niña fue sometida a una delicada intervención quirúrgica para tratar de salvarle la vida. A partir de placas y otros exámenes, los médicos encontraron que Abril presentaba un hematoma subdural crónico con hemorragias retinianas, fracturas paralelas a lo largo del fémur, fracturas evolucionadas además de las recientes, del húmero izquierdo, en este caso producto de un gran golpe. También presentaba fractura de la tibia y del peroné en la pierna derecha. Los médicos no tuvieron ninguna duda. Abril presentaba el cuadro conocido como “síndrome del niño maltratado o del niño sacudido”.

Pese a los esfuerzos de los médicos y enfermeros, Abril la niña falleció el 7 de julio siguiente. Su padre y la concubina ya habían sido procesados el 27 de junio como consecuencia de las heridas constatadas por los médicos cuando Abril aún luchaba por su vida.

Tanto su padre como su concubina negaron haber golpeado a la pequeña y aseguraron que las heridas que presentaba fueron provocadas por “una sarnilla”. El testimonio de los encausados fue rechazado tanto por los médicos que atendieron a la pequeña como por el entonces médico forense Julio Macedo, hoy fallecido.

Testigos

La concubina llegó a filmar con su celular a la pequeña mientras ésta sufría las convulsiones provocadas por los tormentos recibidos. Luego de grabar esa escena, llamó al padre para alertarlo de lo que estaba pasando con su hija. Antes que llegara su pareja, la ahora condenada bañó a la pequeña.

Los otros hijos de la pareja fueron los que revelaron cómo sus padres golpeaban asiduamente a la pequeña. “Ella dormía bastante. Pero a veces cuando lloraba y estaba C., él le pegaba y la llevaba al cuarto, le pegaba en la cola porque ella lloraba y lo molestaba. Y lloraba más fuerte y ahí se la daba a mamá, quien la consolaba a veces dándole una mamadera. ‘Agarrá a esta niña que no la aguanto’. A mi me gritaba diciéndome: ‘gurí bobo’ y me corría para el cuarto. Yo la escuchaba muchas veces llorar. Escuchaba un golpe de pronto y que C. le decía a mi madre: ‘agarrála, callála que no me deja dormir’. Los golpes eran más o menos noche por medio”, narró uno de los niños, hijo de la procesada.

La concubina también confesó: “En la noche anterior a que la niña se descompusiera, él le pegó fuerte, incluso le puso un cinto en el cuello y hasta con una chinela le pegó”.

 

Robo de bagatela

Un hombre estaba ayer a disposición de la justicia después de que fuera capturado cuando intentaba robar productos de un supermercado ubicado en 25 de mayo entre Rincón y San Carlos de la ciudad de Maldonado.

El sujeto había intentado llevarse sin pagar un frasco de shampoo, pero fue detectado por los guardias de seguridad del lugar y entregado luego a la Policía.

El detenido, un masculino de 26 años de edad, había escondido el efecto sustraído debajo de sus ropas.
Trabajadores de supermercados aseguran que aproximadamente “una vez por semana” alguien es detenido intentando robar algún objeto de escaso valor. “Se queman por cualquier cosa”, comentó una funcionaria.

 

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