A los argentinos que vinieron este año “habría que ponerles una alfombra roja”, porque su esfuerzo no ha valido para menos dado el escenario de aguda crisis que atraviesa su país. Así ilustró el experimentado hotelero Héctor Aráujo, asesor del Centro de Hoteles del balneario, la situación que ha estado padeciendo el sector como consecuencia de los estragos financieros que ha padecido el vecino país. Como se sabe, Argentina enfrentó dos corridas bancarias que desmoronaron el valor de su moneda y últimamente quedó en poder de un gobierno tildado de “populista” y mirado con recelo por todo el establishment del sector productivo. En esta zona, en tanto, se viene otro año difícil y no vale la pena andar buscando culpabilidades inexistentes, señaló el operador.
Araújo recordó que el verano comenzó con una sorpresa dadas las expectativas “por la situación de Argentina”. “Nos sorprendió que a fin de año y también en enero se trabajó muy bien, mucho mejor que el año pasado. Pero después fue como que terminó y se trabajó solo los fines de semana”, señaló. “Eso fue lo ocurrido. El 10 de enero cayó un viernes y ese fin de semana se trabajó hasta el domingo. Pero después solo se trabajó mucho los fines de semana y usted no puede mantenerse solo ocupando habitaciones los sábados: febrero fue realmente muy flojo y de hecho algunos hoteles de Punta del Este cerraron cuando vieron como venía la cosa”, refirió. “Muchos hoteles ahora cierran el 29 de febrero porque realmente no les conviene; están con muy baja ocupación, van a trabajar en carnaval y cierran porque los gastos fijos son muy altos y las tarifas fueron bajadas de un 20% para abajo”, respecto al año anterior, explicó.

Carnestolendas
Araújo refirió que no hubo hotelero que no rebajara sus precios para ponerse a tono con el panorama regional. Al respecto, recordó que hubo hoteles que cobraban U$S 60 por habitación doble, cuando en lugares del interior del país, como Durazno, el costo es superior: “70 u 80 dólares”.
Punta del Este paga “el agua más cara del país, los sueldos más altos del país” y sumando todo, la escasa ocupación de hoy día no hace al negocio rentable, indicó. Por otra parte, destacó que los hoteles padecen cierta competencia desleal de parte de quienes alquilan “por día” apartamentos que hasta hace unos años solo se alquilaban por mes o por quincena. Esos arrendadores no pagan los altos impuestos y tarifas que afrontan los hoteleros y tampoco deben abonar los salarios y su carga anexa.
Consultado, finalmente, sobre las expectativas para el Carnaval, que comienza este fin de semana y se extiende hasta el martes inclusive, dijo que este año habrá “buena ocupación”, pero que la bonanza solo durará “cuatro días”.
“Va a haber mucha gente sábado, domingo, lunes y martes, pero el miércoles se va todo el mundo porque es laborable. Será con mucho uruguayo, mucho brasilero y algún argentino”, estimó, mientras la ocupación hotelera andará entre el 80% y 90%. Después, será seguramente el cierre definitivo de la temporada veraniega, por cuanto la Semana de Turismo caerá en el mes de abril.

Que nunca falte
“Acá es sencillísimo: falta el argentino y (no hay temporada). Argentina es nuestro principal proveedor de turistas. Y no es un problema de Uruguay. La clase media argentina, que es la que llena no solo Punta del Este sino la costa, no puede salir ni a la esquina. No es que no vengan a Uruguay. Y hay un sector que está más allá del bien y del mal que es el que viene, pero no ha venido tampoco en su totalidad, porque los vuelos a Europa, a Miami salen llenos. Se calcula que son unos cuatro millones de personas a las que la crisis no les pega porque tienen el dinero en el exterior”, explicó Araújo. De allí que las crisis del vecino país tengan consecuencias nefastas para diversos destinos internacionales. “Todos sufren. Porque para el argentino las vacaciones son sagradas”, pero no siempre tienen la posibilidad de viajar, señaló. Por eso este año al turista argentino habría que “ponerle una alfombra roja y besarlo” por haberse permitido venir, concluyó.