Las elecciones PASO de la argentina equivalen a las internas uruguayas. Ergo, hasta octubre no se conocerá si el kirchnerismo volverá al poder o Mauricio Macri será reelecto. Pero una cosa ya es segura: los mercados no quieren volver a ver a “los K”. Apenas conocida la noticia de que Alberto Fernández podría ganar las elecciones generales con Cristina Kirchner a su lado, los títulos argentinos se desvalorizaron y los tenedores de papeles corrieron al dólar, que creció a $60; diez pesos en una mañana. Por supuesto, eso ya genera penosas repercusiones para la mayoría de los uruguayos, que se irán madrugando de a poco de cuan peligroso es tener un vecino populista e irresponsable.
“Con el eco del reclamo económico como puntal de la ola que consagró a Alberto Fernández como el candidato más votado en las elecciones primarias, Macri recibió este lunes al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y al presidente del Banco Central, Guido Sandleris. El escenario de fondo era un dólar que llegó a superar los $60 en el Banco Nación”, contó ayer la prensa porteña.
“Pero las consultas se extenderían a economistas de fuera del Gobierno. Según trascendió, desde la Casa Rosada buscaban contactarse con varios consultores, algunos de muy alto perfil e incluso muy críticos de la política económica del macrismo”, señaló el portal Urgente24.

Desvalorización
En tanto, “los bancos privados venden sus dólares a $51 en el premarket, un piso muy elevado que hará detonar lo poco que queda en pie”, dijo otra fuente. En ese marco, el economista Javier Milei, conocido del gran público por sus participaciones en programas de TV, advirtió: “Bonos y acciones se destruyen en el premarket en NY cayendo 20% y el dólar ya supera los $50. Postales de la crisis que se avecina. El único que puede parar esto es Alberto Fernández anunciando un equipo económico sólido. Sin embargo, ello conspira contra su objetivo electoral”, señaló.
Poco más tarde, el dólar en Argentina subía a $ 60. En Uruguay, al cierre de la jornada, el BROU lo vendía a $ 36,60, pero gracias a una intervención del Banco Central. El alerta ya cunde en toda aquella institución cambiaria, financiera o empresaria vinculada con el país peronista.
El caso es que el equipo económico uruguayo, que maneja un déficit fiscal de 4,8% -una extravagancia en el mundo de la Economía- afirmó que superará esa brecha “con crecimiento”, por lo que no planea recortar el gasto público. Pero con un kirchnerismo reafirmado y gastador en medio de las vacas flacas del momento eso no va a ocurrir y constituye casi una terquedad infantil. Las ideologías no deben mezclarse con los guarismos y el horno no está para bollos. En síntesis: mientras Macri se pregunta por qué no hizo caso a quienes le indicaban que el gradualismo no servía, en Uruguay la angustia seguirá hasta octubre. Y eso aunque muchos están festejando el triunfo del “pueblo” sobre la “oligarquía”. Ojalá fuera todo tan fácil. Mientras tanto, será muy difícil que alguien sea atreva a iniciar la construcción de un edificio destinado a ser vendido entre la clase media alta argentina y la penuria general seguirá también en Maldonado. A eso se le llama “efecto dominó”.