mieresPablo Mieres

Hace cinco años el Frente Amplio recorrió el país prometiendo que bajaría dos puntos de IVA para aliviar la presión tributaria de todos los uruguayos. No sabemos cuánto pesó esta propuesta en el ánimo de los ciudadanos, lo cierto es que fue una promesa electoral que sonaba atractiva, pero que luego fue postergada una y otra vez durante todo el actual período de gobierno.

Recién sobre el final se incluye esta medida envuelta en un conjunto de disposiciones que consideradas en conjunto condicionan fuertemente el cumplimiento de la tan mentada promesa.

En efecto, nunca dijo el Frente Amplio a los uruguayos que pasarían cinco años antes de cumplir con su promesa. Tampoco les dijo que la reducción estaría condicionada a la utilización de tarjetas de débito o de crédito para las compras. Cuando estaban en campaña electoral les dijeron a los uruguayos lisa y llanamente que se reduciría la tasa del IVA, era muy sencillo, sin embargo la hicieron bien complicada y fuertemente condicionada.

Vino el paquete de la ley de inclusión financiera, otra vez mediante el uso de la mayoría absoluta parlamentaria acompañada de disciplina partidaria porque más de un legislador del partido de gobierno no compartía su contenido. Pero la disciplina partidaria para el Frente Amplio es un valor absoluto que se impone a toda otra consideración, incluido el respeto a la Constitución (como ya hemos visto en anteriores oportunidades).

Se ha argumentado que esta norma permite la inclusión financiera de las personas de menores recursos. Sin embargo, no se ha explicado por qué esta propuesta no es voluntaria, sino que se le impone la supuesta “inclusión” a todos los trabajadores del país.

Se trata de una norma que afecta significativamente a todas las organizaciones de economía social o solidaria, privilegiando a las instituciones bancarias que pasarán a tener la misma prioridad en los descuentos de los préstamos de nómina que hasta ahora poseían instituciones como las cooperativas de ahorro y crédito o ANDA. Se favorece a la banca por encima de las cooperativas, ¿alguien puede explicarme cómo se compatibiliza esta opción con las definiciones de izquierda del partido de gobierno?

Es una norma que va a afectar también significativamente a las microempresas que deberán abrir, a su costo, cuentas bancarias para cada uno de sus empleados y depositar en ellas sus sueldos, prohibiéndose el pago directo. Todos sabemos que los márgenes de ganancia de las micro y pequeñas empresas que, por otra parte, representan más del noventa por ciento de las empresas nacionales, es muy estrecho y cada incremento de sus costos de funcionamiento las pone en riesgo de continuidad. ¿Alguien puede explicarme cómo esta norma está en sintonía con las concepciones de izquierda del partido de gobierno?

Pero, además, se obliga a miles de uruguayos que no están acostumbrados a manejarse con tarjetas de débito o crédito a hacerlo, porque si no lo hacen no disfrutarán del tan prometido beneficio de reducción de dos puntos de IVA.

¿No sabe el gobierno que cuando se ofreció, no la reducción de dos puntos sino la reducción completa del IVA a los beneficiarios de las asignaciones familiares si recibían el beneficio mediante sistema electrónico, alrededor de tres cuartas partes de los beneficiarios prefirió seguir recibiendo el dinero directamente?

¿No sabe el gobierno que muchos gastos y consumos de las familias de menores ingresos se realizan por medio de un sistema de comercios que no está formalizado? Por ejemplo a través de los puestos en ferias o simplemente sin la emisión de facturas.

¿No sabe el gobierno que la disponibilidad de cajeros automáticos en las ciudades del interior del país es muy limitada y que, en la medida que se paguen todos los sueldos exclusivamente por ese sistema, se producirá un absoluto desborde de la capacidad operativa de esos medios de pago?

¿No sabe el gobierno que la ley no estableció quién se hará cargo de los costos de apertura de miles de cuentas para los trabajadores? ¿Qué pasará con el BROU si los demás bancos deciden no participar del nuevo sistema y todas las cuentas se concentran en el banco estatal?

Ninguna de estas cosas están previstas en este proyecto que fue elaborado por algunos “cerebros” muy montevideanos y muy librescos, que seguramente hace mucho tiempo que no conocen ni recorren el país real. El que funciona en el interior del país y en los barrios populares de la capital; el que se compone de cientos de miles de asalariados y pequeños empresarios a los que se les complicará la vida innecesariamente debido a una lógica dogmática de algunos académicos que están muy alejados de lo que ocurre en la vida cotidiana.

Y todo eso para cumplir malamente con una vieja promesa electoral incumplida por varios años.