La asociación protectora de animales El Refugio, que trabaja en Montevideo, inició una campaña contra el uso de pirotecnia en las fiestas de Nochebuena y Fin de Año a causa de los daños que el ruido y las luces producen en los animales, principalmente en las mascotas. La campaña se promociona con un video que se difundirá hasta el final de diciembre. El año pasado, en Maldonado, también se había trabajado en este sentido, de modo que solo en las noches del 24 y 31 de diciembre se lanzaron petardos y fuegos artificiales.
El video pone de relieve los efectos desagradables que la pirotecnia tiene sobre los animales, especialmente sobre los perros que no tienen quien los proteja del estruendo. “La pirotecnia puede generar problemas físicos como aturdimiento, taquicardia, temblores o falta de aire; y psicológicos como el estrés o el pánico. Además, aumenta considerablemente el riesgo de huida, derivando en accidentes y/o pérdidas”, dice un comunicado de El refugio.

Mitigar los daños
La ONG también emitió varias recomendaciones para mitigar el sufrimiento de las mascotas, a saber:
– Tener a los perros y gatos debidamente identificados con una chapita en su collar, con teléfono del dueño.
– Mantenerlos en una habitación cerrada, para proporcionarles un ambiente más seguro en el que se los pueda vigilar y evitar que se escapen.
– Sostener una conducta normal, distraerlos con juguetes y hablarles en el tono habitual.
– En caso de observar problemas graves, recurrir a la emergencia veterinaria.
La campaña #FestejaSinPirotecnia, continuará hasta Año Nuevo.
En febrero de este año, ante un espectáculo de fuegos artificiales financiados por la comuna, varias organizaciones protectoras de animales sostuvieron que el estruendo de la pirotecnia puede afectar a las mascotas con “taquicardia, aturdimiento, pérdida de control, náuseas, falta de aire, afectación del ritmo cardíaco y miedo. Los efectos pueden variar su intensidad y gravedad dependiendo de la especie y tamaño del animal afectado. El oído de animales como perros o gatos es más desarrollado que el humano, por lo que perciben los sonidos con mayor intensidad”, señalaron.
También afirmaron que “el alto volumen de las explosiones de cohetes, petardos o fuegos artificiales causa a personas con síndrome de down o con trastorno del espectro autista altos niveles de ansiedad, estrés y miedo. Esto se debe a que muchas de estas personas tienen algunos de sus sentidos, como la audición, muy desarrollados y pueden sufrir patologías. Esta patología hace que los estímulos que llegan al oído se sientan amplificados, por eso ruidos fuertes, golpes o estruendo hacen que la persona se sienta abrumada, aturdida o asustada”.
Hace uso años también los bomberos habían recomendado no tirar cohetes en zonas altamente arboladas.