Un grupo de capitalistas norteamericanos que tenían proyectado construir un hotel y un “condo-hotel” sobre la Ruta 10, entre Garzón y José Ignacio, decidieron cancelar la inversión, que hubiera llegado a los 120 millones de dólares, a causa de las presiones de los vecinos de la zona y algunas amenazas anónimas. El proyecto había sido cuestionado en la Junta Departamental por la edil Rosario Borges, mientras que el senador Luis Lacalle Pou elevó un pedido de informes al Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente sobre el particular. El pasado domingo, en tanto, los vecinos de la zona realizaron pegatinas en José Ignacio y se supo que los hijos de un ex socio de la empresa involucrada en el negocio habían recibido amenazas. Así lo informó ayer el propio intendente Enrique Antía a través de FM Gente.
El emprendimiento estaba a cargo de la firma argentina Emprenurban. Esa firma ya construyó en Montevideo los hoteles Dazzler, Esplendor y Wyndham Grand Hotel en Punta Carretas y recicló el Hotel Cervantes. El predio que los norteamericanos habían adquirido para el condo-hotel tiene una extensión de 23 hectáreas, ubicadas al norte de la Ruta 10, a un kilómetro y medio del puente sobre la Laguna Garzón.
Antía comentó que este martes recibió una carta firmada por Iván Kozicki, gerente general de Emprenurban, quien comunicó la decisión de dejar sin efecto el emprendimiento.

Motivos desmotivantes
“Motiva nuestra decisión y la de nuestros inversores, las crecientes presiones recibidas por fuerzas vivas de la zona que han considerado a este como una amenaza al medio ambiente”, dijo la nota.
“Dichos actos no solo se han limitado a este tipo de apreciaciones sino que este fin de semana fuimos protagonistas de una insólita pegatina de carteles en el balneario de José Ignacio en la cual se identifica a un gran amigo y ex socio de esta empresa como promotor del proyecto, haciendo alusión a su persona como un criminal, y comunicado esto con el formato de un pedido de búsqueda injuriando a su persona y sus propios hijos recibieron mensajes de texto con estas fotografías generando temor”. “Vemos una escalada de agresiones que si bien fueron mal dirigidas apuntan directamente al proyecto”, añadió el escrito más adelante.
“Resulta lamentable que un grupo de vecinos privilegiados utilicen este tipo de métodos para preservar la exclusividad de sus propiedades en lugar de pensar en el bien común, pero realmente no estamos dispuestos a enfrentar estas agresiones crecientes”, agregó. “El mundo es grande y cuando el clima no es propicio a grandes desarrollos, nuestros inversores simplemente prefieren dar un paso al costado, y canalizar los mismos hacia otros lugares”, concluyó la carta.
El jefe comunal señaló que se comunicó el mismo martes con Kozicki e intentó convencer de que cambiara de opinión. “No hubo caso. Son inversores norteamericanos que no están dispuestos a arriesgar en un lugar donde se plantea un presunto reclamo medio ambiental, que no es tal”, señaló. “No solo se pierde una inversión muy importante, sino también trabajo a corto plazo y a futuro”, dijo Antía. Molesto con la novedad, el jefe comunal aseguró además que la IDM ha trabajado en la legalidad. “Estamos cumpliendo con todas las normas y trabajando en coordinación con las áreas competentes del gobierno nacional”, destacó.

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