mujica (Copiar)

Al inaugurar ayer el nuevo parque eólico instalado en la Sierra de los Caracoles, el presidente José Mujica fustigó las políticas energéticas de los años noventa que tuvieron como objetivo abastecer de gas natural al país desde la República Argentina. “Los uruguayos hemos inaugurado una política hace unos años que creo que es eficaz porque aprendimos de los errores que habíamos cometido en la década del noventa”, expresó el primer mandatario.

Mujica encabezó el acto de inauguración del parque emplazado por la firma española R del Sur. Del acto participaron también el secretario de comercio exterior de España, Jaime García Legaz, el intendente de Maldonado, Óscar de los Santos y el presidente de UTE, Gonzalo Casaravilla, entre otras autoridades locales y nacionales. El presidente del directorio de la firma R del Sur, propietaria del parque, Honorato López Isla estuvo acompañado en la ocasión por una nutrida comitiva de ejecutivos y técnicos de la firma.

Durante su discurso, el presidente destacó la capacidad del sistema político uruguayo para dejar las diferencias de lado y acordar políticas de estado, por ejemplo, en materia de energía.

“Podemos tener diferencias en el Uruguay. Y vaya que las tenemos. Apenas políticamente podemos ser adversarios. No enemigos. Eso también hay que transmitirlo hacia fuera. Es un sistema político que tiene un grado de madurez global tan importante que en el fondo nadie pincha el barco en el cual estamos navegando”, afirmó.

Realidades tangibles

Sin nombrarlo, Mujica también cuestionó al denominado “consenso de Washington” que impulsó las desregulaciones y la apertura de las economías en los años noventa.

“Porque cuando la revolución neoliberal nos comimos la pastilla con informes técnicos sesudos que lo dejaban a uno dormido en el Parlamento. Que el desarrollo energético de la Argentina tenía tal magnitud que por años iba a ser más negocio comprarle energía a la Argentina. Y ahí fuimos. ¿Para qué invertir tanto acá si lo íbamos a comprar barato al vecino? Y nos comimos la pastilla con la reserva de gas que tenía la Argentina y pusieron un caño. Ahí está como un monumento al vacío”, agregó.

Mujica aseguró que como los uruguayos comprendieron el error que se había cometido, “todo el sistema político del Uruguay” discutió cómo instrumentar una política de estado en materia de energía. “Ahora está en marcha esta política energética. ¡No! ¡No! De ilusiones no. Hay que creer en realidades tangibles y agarrarlas. Por eso esta diversificación de la matriz (energética). Aprovechando coyunturas que se dieron, mundiales”, sostuvo.

Mujica también explicó que el Uruguay contó con la capacidad financiera y tecnológica de empresarios españoles que no podían desarrollar su actividad en su país. “Esta gente no podía trabajar mucho allá en Europa con la crisis y salieron a vender lo que tenían para vender a cualquier lado, ¡hermano! Y en primer lado vinieron adonde conocían. Y yo les agradezco y los felicito que hayan confiado en nosotros. Y nos trajeron tecnología”, señaló.

Mujica separó la calidad de la inversión que llega del extranjero cuando se trata de aplicar nuevas tecnologías y formas de hacer dinero. “Acá quiero quebrar una lanza con respecto a la inversión que viene de afuera. No se puede poner adentro de la misma bolsa. Yo desconfío cuando vienen a poner un boliche o un supermercado grande. Todo eso. Para poner un boliche no precisamos mucho. Bolicheros sobran. Ahora cuando vienen de afuera a traernos un paquete tecnológico e inversión de capital que nosotros no tenemos para crecer hay que decir ‘bienvenido’. Bienvenido porque no hay que ser como el perro del hortelano que no come, ni deja comer. Imposible esta inversión que se hizo si no acudíamos en este país a sacudirlo porque si no hay inversión, no hay crecimiento”, afirmó.

Cuestión de confianza

Mujica recordó que para poder conseguir inversionistas extranjeros los empresarios deben poder fiarse del Uruguay. “¡Para que exista inversión y vengan de afuera tiene que haber confianza! Si estamos todos los días cambiando con esto y con lo otro y pah, con reglas no viene nadie. Nadie viene a correr riesgos al infinito.  Tiene que tener cierta certeza calculable. Más allá de las cosas numeribles (sic) que siempre nos va a poner la naturaleza. Quiero decir que a la Sierra de los Caracoles no vino el Espíritu Santo para hacer los molinos. ¡No! Vino una política concertada que atrajo gente que tiene capacidad técnica, que puede juntar los recursos y ayuda para multiplicar los bienes del Uruguay.  Esta política la ha mantenido el Uruguay y la quiere transmitir hacia el futuro. No es patrimonio de este gobierno, ni del otro, tiene que ser patrimonio de la Nación. Después tenemos un montón  de cosas para pelearnos en casa. No hay problema. Factores para pelearnos tenemos en pila, no vamos a pasar aburridos. Pero tenemos que tener esa política de ser serios. Acordar con seriedad, cumplir con las reglas de juego”, dijo Mujica.

“Cuando uno no conoce ciertos procesos productivos por más ingenieros que tenga en casa, ingenieros que se recibieron y porque dieron exámenes teóricos, pero en la vida cualquier profesional aprende trabajando. Es fundamental tener la formación teórica pero la oportunidad de trabajar concretamente cuando nos ayudan desde afuera a implementar y a desarrollar intelectualmente a nuestros técnicos, es un aporte indeleble al capital humano del país. Y hay que cuidar eso. Por eso no hay que mirar que lo viene del exterior es todo peligroso. Por supuesto que (los inversores) no son las Carmelitas Descalzas. El capital busca reproducirse y ganar lógicamente. Pero esto es una ecuación de ganar de un lado y del otro. Si no hubiera habido este aporte, nosotros, como Uruguay, no hubiéramos podido levantar solos esto porque tenemos otras prioridades. Entonces, nos hubiéramos quedado garganteando en materia de principio, pero pagando más cara la energía eléctrica porque la teníamos que hacer a petróleo. Y el petróleo -¡mirá que vivos!- y el petróleo también es importado. Esto es un negocio redondo como política para el país. Para los que tienen el coraje de invertir y para las generaciones que vienen. Por eso muchas gracias a todos los que participaron”, añadió.

Discursos para estoicos

El acto de ayer contó con ocho oradores – incluido el presidente Mujica-, cuyas exposiciones se prolongaron durante varios minutos. “Tengo que felicitar a los que están sentados y están en esta carpa. Hay que bancar diez discursos. Y no dormirse, ¡eh! Así que los felicito. Es un espíritu estoico”, dijo Mujica cuando llegó su turno de hablar.

En otra parte de su oratoria, el presidente dio a conocer su postura respecto de las riquezas materiales. “No soy desesperado, ni amante de la plata. Sé que soy un viejo raro. Me interesaría mucho la plata si pudiera llegar a la pulpería y pedirle al pulpero: ‘¡deme cinco años más de vida!’. Ahí sí. Pero como no se puede soy francamente desinteresado”, afirmó.

 

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