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La Policía de Canelones tiene identificado, al menos a uno, de los integrantes de la llamada banda del “pinchazo” que roba a los visitantes argentinos en las avenidas y ramblas de la Costa de Oro y de la ciudad de Montevideo. Así lo afirmó el propietario argentino de un automóvil Honda asaltado en las últimas horas de la tarde del miércoles a unos treinta metros del puesto del peaje Pando, ubicado a la altura del kilómetro 33 de la ruta Interbalnearia.

“Veníamos con mi señora cuando a la altura del semáforo que hay antes del peaje me di cuenta que tenía pinchada la goma trasera derecha. Como era de noche y noté las luces del peaje seguí. Paré unos treinta metros a mano derecha donde están todos los autos estacionados”, narró el visitante.

“Enseguida que estacioné aparecieron dos tipos en moto. Uno de ellos se acercó. Mientras tanto mi señora iba a pedir ayuda para cambiar la goma. El que había bajado aprovechó y robó la cartera de mi esposa. Huyó en la moto con el otro chorro”, relató el visitante mientras aguardaba en la Seccional Primera de Maldonado una copia de la denuncia presentada ese mismo miércoles en una comisaría de la Costa de Oro.

“Mientras realizábamos el trámite de la denuncia en la comisaría cercana al peaje, uno de los policías que se presentaron como investigadores me mostró la cara de un tipo que tenía guardado en su celular. ¡Lo reconocí enseguida! Era el mismo que nos había robado un rato antes”, agregó. “También en el peaje nos contaron que los de la moto no actúan solos. Hay otros tipos que andan en un Hyundai color blanco. Está como de apoyo”, afirmó.

Un estilo

Este robo no fue el único registrado en el mes de julio. Cada tanto se informa de delitos similares que tienen como víctimas a los visitantes argentinos que llegan al país en barcos de la empresa Buquebús.

El propietario de una de las más importantes gomerías de Maldonado asegura que en el mes en curso atendió a más de veinte turistas argentinos que llegaron por el puerto de Montevideo y fueron asaltados con el mismo modus operandi: cortar la cubierta trasera derecha de su auto.

“Este mes creo que estamos llegando a treinta casos de cubiertas cortadas. El otro día asaltaron a un conductor que se desplaza en silla de ruedas. Él vio como el ladrón se metió en el auto para robarle la cartera de su esposa. Pero no fue el único. Esta semana hubo varios casos más”, dijo.

Uno de los casos, aseguró, involucró a un funcionario argentino de Naciones Unidas que porta arma de fuego. “A este cliente ya lo robaron otra vez cortándole la cubierta trasera derecha. El me contó que cuando se dio cuenta que estaba pinchado poco antes de llegar al puesto de peaje de Pando tomó las medidas de seguridad. Bajo la velocidad y cuando el de la moto se le puso al lado abrió la puerta de su lado. Los dos de la moto cayeron al pavimento. El se bajó armado y los apuntó. Los dos de la moto salieron corriendo”; narró. “En cualquier momento va a pasar algo grave. A varios los robaron más de una vez. La mayoría de los casos son argentinos que llegan en el Buquebús de la seis de la tarde”, añadió.

“Los robos aumentaron en las últimas tres semanas coincidiendo con el inicio de las vacaciones de julio en Argentina. Algo hay que hacer. En cualquier momento pasa un desastre”, dijo el propietario de la gomería.

López Mena: “cansados”

A las informaciones de este tipo de casos publicadas en los últimos años se sumó días atrás la denuncia del propio armador de Buquebus, el empresario Juan Carlos López Mena.

“Cualquier país en el que la inseguridad aumenta, indirectamente está atentando contra el turismo. Estamos cansados de recibir denuncias de nuestros pasajeros que bajan en Montevideo para ir a Punta del Este en sus coches, en el barco de las 6 de la tarde, y cuando están cerca de Carrasco les pinchan la cubierta derecha trasera y los asaltan. Son decenas de turistas que sufren esos robos y no hay ninguna medida. Hemos perdido muchísimos clientes en los últimos 3 o 4 años. Y los ha perdido Uruguay, porque se van a Miami. Y la sangría… nadie se muere en un solo día, se va muriendo de a poco todo. Acapulco, que era un gran centro turístico hace 30 o 40 años, hoy no existe prácticamente. Río de Janeiro empezó a mejorar por el Mundial y porque hay una gran represión a la delincuencia, que se dejó crecer demasiado. La gente ve un lugar seguro, en el que le dicen venga acá a veranear que le damos el 100% de seguridad”, dijo López Mena en una entrevista publicada el pasado domingo por el diario El País.

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