“La casa de Elvira Correa de Marini”, por Mario Scasso Burghi

Se ha planteado a la Comisión Departamental de Patrimonio, reiteradamente, declarar la finca con el predio de árboles centenarios, como bien a conservar

Elvira Correa de Marini, fue un personaje de destacada relevancia en la sociedad fernandina, a fines del S. XIX y principios del S. XX. Nació en Rocha en 1853. Era hija de Quintín Correa (San Carlos 1801-Montevideo 1865), de padres riograndenses, oficial en la Guerra de la Independencia, revistando en la División Maldonado, Ayudante del Cnel. Leonardo Olivera, tenía una importante casa comercial en Rocha, en los ramos tienda y almacén. Fue Jefe Político de Maldonado, entre 1852-1854, designado por el Presidente Giró, al fin de la Guerra Grande, en un período de extrema postración económica y desorganización administrativa del departamento (que incluía Rocha). Su madre era Carlota Barbat, nacida en Rocha, hija de Juan Barbat, cirujano y empresario francés radicado allí. Su hermana Carlota Correa Barbat, casada con José Ramón Seijo, era la madre de Carlos Seijo, uno de los primeros historiadores de Maldonado.
Elvira Correa, era casada con Juan Bautista Marini, constructor del edificio del Club Uruguay de Montevideo, frente a la Plaza Matriz (Constitución). Poseían una importante fortuna, una residencia en el Prado y varias propiedades en Montevideo y Maldonado. Elvira adquiere en 1899, la casa de los hermanos Rivero y el terreno que era la manzana completa (No. 35 Padrón No. 209) entre las Calles: Punta del Este (actual José Dodera), Pan de Azúcar (Arturo Santana), Isla de Gorriti (Zelmar Michelini) y Treinta y Tres, por 1700 $. Entre ese año y 1905, se edifica una magnífica residencia, con frente a la actual José Dodera No. 689.

 

Árboles centenarios
El frente de la residencia es de estilo francés, con portada central, de doble hoja, con cuatro ventanales, con balcones con columnitas de mampostería, dos a cada lado de la puerta, separados por pares de pilastras estriadas, adosadas a la fachada, con capiteles corintios. Las aberturas están coronadas por arcos con dovelas. El zaguán de ingreso y las habitaciones se comunican con un patio central, cubierto con claraboya. Los muros laterales, son lisos al gusto de la época. La finca estaba alhajada con un mobiliario y adornos de gran calidad, incluidos: escritorio, biblioteca, alfombras, ánforas, varios juegos de dormitorio, piano, etc.
En la esquina de las calles Dodera y Treinta y Tres y con frente a la primera, se halla el edificio de las caballerizas y los coches, con las habitaciones de servicio en la planta alta. Junto a esta fachada, se encuentran los pilares del desaparecido portón de hierro forjado, reemplazado actualmente por un portón de chapa. Ignoro quién fue el arquitecto y la empresa constructora.
Elvira y su esposo, utilizaban la casa-quinta como residencia estival.

Se mantienen árboles centenarios junto a la edificación: araucarias, anacahuitas, palmeras de varias especies, ombúes, cipreses y árboles de sombra y decorativos, sólo por ellos, existe interés de conservación.

Fue la principal residencia de la ciudad a fines del Siglo XIX y a principios del S. XX, conservó el terreno original, rodeado por un sólido muro, hasta la primera década del S. XXI.
El matrimonio no tuvo descendencia, adoptaron una niña María Batista, que se casó con un genovés Jacobo Reboratti, con quien tuvo dos hijos: Elvira, que contrajo enlace con el pintor y grabador Guillermo C. Rodríguez (muy relacionado en sus obras a Maldonado) y Alberto, quien fundara la Empresa Constructora: “Bello & Reboratti”.
Elvira Correa, ya viuda, en 1926, adquiere un terreno edificado en la esquina de las calles Sarandí y Garzón (actual Dr. Eyde) y lo dona a la Comunidad de Hnas. Capuchinas, donde se construye a partir de 1927, una Escuela Taller que se llamaría “Elvira Correa de Marini”. En el predio existe actualmente la capilla y el convento y ulteriormente en predios anexados se edificó el Instituto Habilitado Hermanas Capuchinas de Maldonado.
Al fallecer Elvira Correa en 1941, en Montevideo, en su testamento deja generosos legados al Colegio de las Hnas. Capuchinas, a la Parroquia de San Fernando y a los pobres de la ciudad. El mobiliario fue rematado de su casa fernandina y esta fue arrendada al Consejo del Niño, instalando en ella la casa-hogar de niñas y adolescentes bajo custodia de la institución estatal, hasta las últimas décadas del S. XX. Se trataba de la única residencia particular de la ciudad, que poseía toda una manzana, en el casco central. Actualmente la casa desalojada y el predio se halla a la venta, fraccionado en los siguientes padrones: Nos. 26062, 26061, 26060,26059 y 26058. El parque ha sido fraccionado en seis padrones: Nos. 26064, 26065, 26066, 26071, 26072 y 26073. Los padrones centrales sobre la calle Zelmar Michelini, ya fueron vendidos y edificados. Se ha perdido la oportunidad de mantener el predio intacto, dados los contados espacios públicos, en el casco central de la ciudad.

Se plantea a la Comisión Departamental de Patrimonio, reiteradamente, en un pedido iniciado por la Prof. María A. Díaz de Guerra, desde el año 2002, declarar la finca con el predio de árboles centenarios, como bien a conservar, no sólo por su valor arquitectónico intrínseco y con una calidad constructiva, que le ha permitido mantenerse enhiesta, durante años de abandono.

Hay que ponderar el empeño que se utilizó para derribar el muro sobre Arturo Santana y Treinta y Tres. También hay que ponderar la vecindad de las Casas de Domingo Gorlero (primera mitad del S.XIX) y de Enrique Burnett (segunda mitad del S. XIX), en las esquinas de 18 de Julio y Treinta y Tres y José Dodera y Treinta y Tres respectivamente lo que mantendría un conjunto edilicio, de interés histórico y arquitectónico. Es una zona característica de Maldonado, que estimo debe ser preservada en el sentido de perfil particular e identificatorio para la ciudad.

Dr. Mario Scasso Burghi

Bibliografía
Elvira Correa de Marini. – María A. Díaz de Guerra. Anuarios No. 2 y 3 (2007 y 2008), del Instituto Habilitado Hermanas Capuchinas de Maldonado.
Carolinos Ilustres, Patriotas y Beneméritos. – Carlos Seijo.