LAPASIVA

 

Al cabo de 43 días de conflicto, trabajadores y exfuncionarios de La Pasiva Maldonado siguen acampados en la esquina de 18 y Florida, sobre la plaza principal, a la espera de que quienes les deben en total varios millones de pesos se pongan al día. Mientras tanto, su representante legal sigue adjuntando escritos a la demanda original que presentaron en el ámbito laboral para que sus empleadores se pongan al día, dijo Elbio Balderramos a Correo de Punta del Este.

El conflicto involucra a 16 empelados que trabajaron hasta el pasado 10 de junio. Este grupo reclama el pago de los salarios de mayo, los 10 días trabajados en junio y el medio aguinaldo que debía abonárseles en ese mes. Cuando iniciaron ese conflicto por esos días, los trabajadores aseguraron que la franquicia de La Pasiva estaba en manos del empresario Carlos Caruso Helal, pero que quien manejaba todos los trámites era “un testaferro” de nombre Gilberto “Pocho” Lencina. Caruso Helal se hallaba de viaje por Europa en esos días.

Estas personas también manejan otro restaurante, “El Lugar”, ubicado sobre José Joaquín de Viana, y otros tres puestos de La Pasiva en la ciudad de Buenos Aires, aseguran los trabajadores.

Convenio incumplido

Balderramos recordó que los funcionarios que habían sido cesados el año pasado habían firmado un convenio con los empleadores, que ya tenían una deuda que rondaba los seis millones de pesos por horas extras no pagadas y otros atrasos.

El funcionarios recordó que se hizo un acuerdo por el cual la deuda bajó a 2:500.000 pesos pero, aún así, los empresarios pagaron unas pocas cuotas y luego dejaron de pagar del todo.

Cuando se le consultó qué se sabe sobre lo que ocurrirá en las próximas semanas dijo que subsiste la incertidumbre. Según aseguró, Lencina dijo a uno de los empleados que podría empezar a pagar la deuda unos dos meses después de la reapertura del local, pero es muy alto el descreimiento de los trabajadores. Balderramos dijo que se diría que Lencina “toma pastillas para mentir”.

Los trabajadores aseguraron que la Alcaldía les ha autorizado a permanecer en la plaza “por lo menos hasta fin de mes”, aunque confían en la buena voluntad de la alcaldesa, que ha mostrado sensibilidad hacia el problema.

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