decapitacionLa Policía espera los resultados de las pericias forenses para tratar de esclarecer el caso de una mujer joven cuyo cuerpo fue hallado desmembrado en dos barrios de Punta del Este.

La cabeza y el cuerpo fueron encontrados unos ochocientos metros uno del otro a poca distancia de uno de los barrios más pobres y de otro de los más ricos de Punta del Este.

Al mismo tiempo, la Policía investiga el entorno de una joven de 15 años desaparecida dos viernes atrás de su casa en el Barrio Kennedy de Punta del Este. Dos amigas de la joven desaparecida fueron interrogadas por la Policía como también otras personas de su entorno. Sin embargo, su familia asegura que ninguno de ellos fue interrogado por los policías a cargo del caso.

Inclusive, al caer la tarde de la víspera ningún integrante de la familia de la adolescente había sido citado para extraerle una muestra de ADN que pueda ser comparada con las retiradas del cuerpo y cabeza hallados el mismo día.

El hallazgo

En la mañana de la víspera un conductor que circulaba por la avenida Orlando Pedragosa Sierra, entre Camino Aparicio Saravia y la calle Isabel de Castilla del barrio El Jagüel, se topó con una cabeza en avanzado estado de descomposición. El hallazgo se produjo frente al obrador del futuro centro de convenciones y predio ferial de Punta del Este.

Los primeros indicios apuntan a que se trata de una adolescente y que su muerte data de pocos días atrás de acuerdo al grado de descomposición que presentaba el cráneo.

Efectivos de Bomberos, policías a pié, a caballo y con canes, buscaron en esa zona el resto cuerpo de la mujer decapitada. En un principio los policías estimaban que el cuerpo pudiera haber sido escondido en el pajonal existente a ambos lados de la Avenida Orlando Pedragosa Sierra a la altura donde fue encontrado el cráneo.

Alrededor de las 18:00 de la víspera un hurgador que busca elementos de todo tipo en el basural existente en el barrio Marly se topó con un cuerpo tirado decúbito ventral en una cuneta en la calle “Los Talas” entre Isabel de Castilla y la calle “La Niña”. El cuerpo, al que le faltaba el brazo derecho, la cabeza y presentaba una profunda herida abdominal, fue arrojado en la cuneta, a mitad de la calle y sin tapar, en medio de colchones, baldes de pintura, escombros, bolsas de nailón y basura de todo tipo.

Es una calle intransitable, rodeada de bosque frondoso y es empleado para tirar todo tipo de escombros y mugre. El cuerpo, según trascendió, presentaba el mismo estado de descomposición que el cráneo encontrado horas antes.

“Lo encontré cuando buscaba cosas para llevarme. Como hago todos los días. Del otro lado de la calle vi que estaba otro hombre al que llamé para que viera esto. Traté de hacer dos llamadas pero no pude porque me quedé sin tarjeta. Eso fue alrededor de las seis de la tarde. No pude saber si estaba vestido o no porque estaba hinchada. Estaba lleno de moscas. Un olor espantoso. No podía creer lo que estaba viendo”, explicó el hurgador a Correo de Punta del Este. La llamada a la Policía fue realizada con el celular del otro testigo que fue llamado por el hurgador.

Hipótesis

El caso presentaba por el momento más incógnitas que variables conocidas. En primer momento, cuando fue hallado el cráneo, se manejó la posibilidad que el mismo hubiera sido llevado al lugar por algún perro o se haya caído cuando el cuerpo era transportado por, al menos dos personas. Se apuntaba entonces a que la asesinada hubiera sido degollada.

Con el hallazgo del cuerpo se dispararon otras versiones que se sumaron a la primera manejada. A tal punto que no se descarta que el cráneo haya sido cortado por algún perro vagabundo del lugar que se llevó hasta donde fue encontrado.

Las incógnitas serán develadas una vez el médico forense Gustavo Ventura practique la autopsia correspondiente y de los análisis de las vísceras y fluidos enviados al Instituto Técnico Forense.

La autopsia confirmará si la víctima fue degollada con un arma blanca o su cabeza fue cortada por algún perro. Y el análisis en el ITF si la mujer murió por haber sufrido una intoxicación con estupefacientes.

Joven desaparecida

A dos kilómetros al sudeste. Frente a la plazoleta donde se encuentra la subcomisaría del barrio de San Rafael se encuentra acampada la familia de la joven Yamila Rodríguez, de la que no se tienen noticias desde dos viernes atrás.

En el lugar se encuentra su padre, su madre y varios de sus hermanos además de amigos, todos oriundos del departamento de Cerro Largo

Yamila tiene 15 años y es la penúltima de los doce hijos de su padre, Juan Carlos Rodríguez de 55 años. La hija más grande tiene 37 años y el menor un adolescente de 13.

Rodríguez aseguró a Correo de Punta del Este que desde hace días denunciaron la desaparición de su hija quien salió de su casa con lo puesto. El padre no ocultó su malestar por la forma en que la policía le restó importancia a la denuncia que efectuaron una vez constatada la ausencia de su hija.

La familia Rodríguez vive en el barrio Kennedy desde hace veinticuatro años atrás cuando llegó desde su departamento de origen. “La Policía no nos dijo nada. Un amigo nos consiguió un abogado para que se preocupe del tema. Yo no tengo plata. No puedo pagar un abogado porque apenas me da para comer y poder mantener a mis hijos. Queremos que ese abogado nos diga si es mi hija la que encontraron. No nos permitieron ver nada. Ni a mi, ni a nadie de mi familia”, expresó.

“La última vez que vi a mi hija fue el viernes cuando fue al cumpleaños de una amiga. Fue la última vez que la vi. Sé que mi señora estuvo con ella. El cumpleaños fue adentro del barrio el pasado viernes”, agregó.

Una hermana de la víctima aseguró que la joven no solo dejó el liceo sino que, además, comenzó a consumir marihuana. En los momentos previos al hallazgo sus familiares advirtieron que Yamila se encontraba retenida contra su voluntad.

El propio Rodríguez, su familia y varios amigos cortaron el tránsito por Camino Aparicio Saravia el pasado viernes al cumplirse la primera semana de la desaparición de Yamila. “En un principio pensamos que estaba en la casa de su amiga en el barrio. Pero no fue así. No estaba. Nadie la volvió a ver”, agregó Rodríguez