lapuerta

El arquitecto Samuel Flores, creador de varios hermosos chalets que engalanan la zona desde hace décadas, ha velado por la estética de Punta del Este desde diversas organizaciones. Desde hace veinte años integra la Asociación de Amigos del Faro y también ha trabajado por la zona desde la Unión Vecinal de Punta Ballena y la Laguna del Sauce. Entre otras, según recuerda, desde hace años ha luchado junto a otros vecinos contra las “depredaciones” que han amenazado al balneario. Ahora vuelve a la palestra pública para dejar testimonio de que la idea de colocar una “Puerta de Punta del Este” de gran tamaño es algo así como un atropello al buen gusto y a la historia de la península.

“Estoy acostumbrado, desgraciadamente, a las depredaciones que los poderes públicos en general, desde todos los partidos realizan en mi país”, dijo el arquitecto, hoy de 83 años. “Si habré visto cosas acá. La Asociación de Amigos del faro se creó, aunque parezca mentira, porque el faro estaba peligrando. La Intendencia de la época estaba negociando con un gran inversor sacar el faro, hacer una torre y ponerle el faro arriba”, comentó.

Asimismo, recordó que hace unos diez años la Unión Vecinal de Punta Ballena luchó contra un proyecto para construir torres en esa zona y logró salvar la integridad del Arboretum Lussich. Pero los proyectos disparatados siguen apareciendo cada poco tiempo.

El arquitecto señaló que a su edad ya no participa en ninguna ONG para dar lugar a que gente más joven luche por “mejorar el país”. No obstante, dijo que le “impresionó” la foto de la puerta que el millonario Roque de la Fuente está colocando al ingreso de Punta del Este con la anuencia del intendente. Según señaló, el portón le hace acordar a “la máscara de hierro” de tiempos de Felipe el hermoso, el antiguo monarca francés. “Me pareció que era eso, no sabía lo que estaba viendo”, indicó. Flores consideró sumamente inapropiado colocar un portón de hierro en el ingreso de Punta del Este y fue aún más lejos: “no comprendo cómo puede pasar eso en un país culto”.

Imagen de hostilidad

“Aparte de ser un monumento totalmente -a mi entender- antiestético, que no identifica a Punta del Este, una ciudad balnearia con infraestructura de servicios turísticos y culturales positivas, me parece que es una imagen totalmente negativa”, comentó.

“Es la máscara de hierro, negra; además, es anticultural. Un intendente debe saberlo, los asesores plásticos, el Ministerio de Cultura, en fin, todos saben que las puertas de la ciudad son históricas, son símbolos, existen desde hace miles de años. Las ciudades-estado tenían sus puertas, todas las ciudades medievales tenían sus puertas. No era un rito, la puertas cumplían una función que era salvaguardar a la población de un entorno hostil”, explicó. Sin embargo, “acá hostilidades no hay” por lo que hay que pensar que “la hostilidad está dentro de nosotros, en la propia ciudad que queremos destruir”. La colocación de la puerta “es un hecho culturalmente nocivo para Punta del Este”, señaló y “no es un hecho republicano. Los espacios públicos son públicos y hay que respetarlos, no se pueden llenar de cosas”, estimó.

Recordando la polémica que tuvo lugar hace unos años, cuando se autorizó la construcción de un gran muro de piedra para amparar la imagen de una virgen, Flores consideró que si cada religión desea colocar representaciones de sus divinidades en los espacios públicos, la zona se vería afectada negativamente. “Si cada cual pone lo que quiere, ¿qué espacio público es éste”, se preguntó.

Por último, el profesional dijo no entender cómo se permite “este tipo de cosas”. “Es una depredación más que le hacen a Punta del Este. Es una zona tan fantástica que aguanta muchos golpes pero me parece que hay un límite”, concluyó.

A todo esto, un movimiento vecinal continúa juntando firmas para evitar que la puerta sea colocada en la vereda del antiguo bar El Mejillón.

 

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