“La senda correcta”, por Danilo Arbilla

Qué lío con lo del avión venezolano-iraní. Si habrá que agradecerle al Ministro de Defensa, Javier García, quien sin alharacas, como es su estilo, les dijo que no; que bajar aquí no. Supongo que el Frente sacará un comunicado felicitándolo y pidiendo disculpas por la alharaca que intentaron hacer.
Otro lío es en el que se metió el senador Charles Carrera. No le va a ser fácil sacar la pata del lazo, aparentemente. Salvo que en la Justicia se llegue a conclusiones parecidas a la que se llegó hace unos diez años cuando investigaron el caso de un herido por una bala perdida, que supuestamente salió de la casa de un subcomisario en donde estaban de festejos. En Ministerio del Interior, por otra parte, no es el mismo que aquel en el que el hoy senador y entonces Director General de Secretaría hacía y deshacía a gusto y gana.
El caso lo conoce todo el mundo. En él ciertamente juegan mucho la subjetividad y es un terreno donde “las intenciones” se barajan “a piacere”. Que se quiso comprar silencio, que había que tapar la embarrada y a los funcionarios, que hubo intento de chantaje, que hubo encubrimiento, que fue por humanidad, por solidaridad, que se trataba de un correligionario. Un poco de todo, puede ser. Chi lo sá.
Hubo mala liga. Hoy un hombre está en sillas de ruedas por una acción irresponsable, que no ha recibido castigo. Es un hecho a su vez que, dentro de lo penoso del tema, la víctima durante años recibió una atención a la que difícilmente podría haber accedido aun con decisión favorable de la Justicia. Nuestra justicia es lenta y avara. Eso se lo debe agradecer a Carrera, quien seguramente hoy tendrá que pagar un alto precio por ello. Tampoco ligó bien. Fue solidaridad, un mea culpa y por humanidad, es muy probable; también es opinable. Lo triste es que todo ronde en torno al retrete de la politiquería barata.
Hay un montón de cosas pendientes y sin respuestas. Y son cosas serias y comprometen. ¿Se investigó al dueño de casa, a sus acompañantes, a los funcionarios de la comisaría ubicada a pocos metros? ¿Y? ¿Hubo omisión de asistencia, qué hizo asuntos internos, cómo actuó la policía técnica? ¿Qué investigó la fiscalía?
¿Qué resultó? De todo lo preguntado tenía que tener conocimiento el Director General. Su conducta y los pasos que dio fueron por una senda que no es la correcta mal que le pese a Yamandu Orsi. No se tomaron medidas para establecer responsabilidades de los funcionarios – no pasó nada en pocas palabras- y por humanidad o por remordimiento o llámese como se quiera, se tomó por un camino errado: se falsificaron documentos públicos, se usaron fondos destinados a otros fines. Se mintió. Hubo desprecio por las normas, hubo abuso de poder, una especie de “mandamos nosotros y hacemos lo que se nos canta”.
Hablar de persecución no cabe y menos lanzar cualquier sospecha sobre periodistas y medios (el informe fue de “Santo y seña”, de Canal 4). La escuela kirchnerista se nota.
Mujica fue prudente, -macaco viejo no sube a palo podrido- y dijo que había que ver lo que descifre la justicia.Dados los hechos que se conocen Carrera decididamente, reitero, no transitó por la senda correcta. Tomó por atajos equivocados, obviando la ley.
La ley es la garantía que tienen los ciudadanos y lo político no está por sobre lo jurídico, por sobre la norma legal. Tampoco el fin justifica los medios. En algunos casos podrá explicarlos, pero jamás justificarlos.