urusPor Yalis Fontes

Acá estoy , en la noche de Itaquera, conmovido aún por la victoria celeste.
Los dedos me tiemblan, pero como pedirle al cerebro que ordene tranquilidad a mis manos.
Imposible, claro.
Como ,después de lo sucedido.
Fue un autentico partido de Copa del Mundo.
Con una histórica actuación de Luis Suarez, Uruguay logró la victoria ante Inglaterra por 2-1, en un juego apasionante.
Partido emotivo, durísimo, donde Uruguay al contar con el elegido del gol marcó la diferencia.
Inglaterra y el Arena Corinthians se arrodillaron ante la vuelta de Suarez, que devolvió a la celeste la chance de continuar en el Mundial.
Luego del segundo gol de Suarez los uruguayos en la tribuna deliraban afónicos, se abrazaban, lloraban, celebraban.
Los hinchas ingleses no lo podían creer, Suarez otra vez protagonista como una interminable novela kafkiana.
Los otros, que no eran hinchas de ningún equipo, pero que preferían a los ingleses vaya uno a saber por qué, luego del último zapatazo que estremeció la red ,se miraban incrédulos y reían, algunos incluso aplaudían, reconociendo la enorme figura del salteño que dejaba afuera de la Copa a los inventores del futbol.
Uruguay otra vez.
Que privilegio.
Trato de ordenarme para escribir pero definitivamente no puedo.
Agradezco y quiero atrapar este momento que Dios puso en mi camino.
Acá estoy.
En el Mundial, en Itaquera.

ZONA MIXTA

PALABRA DE SUAREZ
El encargado de Seguridad de la Selección advirtió:-“Cuidado muchachos, que esto va a ceder y se nos cae arriba.”
Había salido Luis Suarez y los periodistas atropelladamente se abalanzaron sobre el goleador, y la valla de separación de metal parecía desmoronarse.
Estábamos ubicados al lado del colega Mastrandea, y habíamos acordado pararlo acá, frente a nosotros, luego de un pedido de este a Matías Faral, encargado de Prensa.
Cuando lo vi venir, me puse en posición de soportar la lógica embestida de los colegas.
Todos querían la palabra del jugador excluyente.
Esto dijo el goleador, en una vuelta que seguramente ni el mismo soñó.
-“Tengo un enorme agradecimiento tanto yo como mi familia para Walter (Ferreira,con quien corrió a abrazarse luego del gol),porque si él no estaba hubiese sido difícil de llegar y todos saben lo que él está haciendo, lo que hizo,lo que está sufriendo y por eso esto es más que nada para él.”
Walter Ferreira,el kinesiólogo de la selección,ha sido clave para la recuperación del goleador.
El “mano santa” como le dicen, realizó un trabajo personalizado de recuperación con Suarez, logrando su recuperación para estas instancias.
Ferreira padece una dura enfermedad, pero igual acompaño a la selección a Brasil por la tarea que estaba realizando con el nueve de la celeste.
-“Se te nota emocionado”, le apunta un colega español.
-“ Si claro, por todo lo que se dijo de mi, por las dudas que había ,es un partido soñado porque volver a jugar en un Mundial, hacerlo con dos goles y a una selección que tiene muy buenos jugadores lleva a eso.
Además algunos dudaban de mi, decían que estaba a un 50%, que en un Mundial tenía que demostrar la clase de jugador que soy, (no lo dijo, pero seguramente es por el técnico Hodgson), bueno, si el 50% estaba así no quiero ni imaginar lo que sería 100%.”
Sobre el parte el partido en sí, declaró:-“Salió un partidazo, fuimos contundentes ante un rival que nos conoce, manejan bien la pelota y seguramente están mejores que nosotros físicamente, pero tuvimos la suerte de hacer el dos a uno y después peleamos toda la cancha.”
-¿Parece que Uruguay rinde cuando está al límite, al borde del precipicio?
-“Ustedes están más acostumbrados a vivir lo que vivimos nosotros, sabíamos que era una final, algo importante para nosotros, que si perdíamos ,quedábamos eliminados, era un partido donde teníamos que revertir lo sucedido ante Costa Rica y disfrutar porque a nosotros nos gustan estos momentos”.
Luis Suarez continuó su camino por la zona mixta, lo esperaban las cámaras de televisión.
Un tumulto buscando su palabra iba tras él.

RUMBO A LA CANCHA
La mañana arrancó fría y con lluvia, que nos había acompañado toda la noche.
Desayuno rápido, apronte rápido de bolso y a la rua.
11:05, ya no llueve.
Me despido de Germán, que no disimula su ansiedad.
Se va al Hotel Ibirapuera donde se irá al Estadio con su primo Marcos.
Feriado en Sao Paulo, me quedo solo en la calle vacía.
El bus demora en aparecer ,pero me compensa por lo rápido que llega sin transito en contra a la Estación Sao Judas.
En pocos minutos devora las casi desiertas Avenidas Moreira e Indianápolis , dejándome en la puerta de la Estación.
El sol se aparece de a ratos.
No se me pasa por la cabeza ir a los Hoteles donde la FIFA tiene buses designados a periodistas,abajo los carteles del Arena Itaquera me llevan.
Quiero palpitarlo desde el lugar del aficionado común.
Conexión rápida con Estación Sé, de la línea verde paso a la roja y ya se me aparecen grupos de hinchas.
Cantos, pregones conocidos en español y en ingles.
Subo con ellos al tren que indica Corinthians Itaquera con destino al futbol.
El tren corre por abajo, de pronto se iguala con la calle y por momentos veo techos de comercios.
Su velocidad es incomparable en el transito paulistano.
Cuando se empareja con autos los deja atrás como postes.
Pasan las Estaciones.
Viene la última, la voz anuncia que bajamos por la izquierda.
Los hinchas no la atienden
Uruguayos e ingleses por igual se agachan para mirar por las ventanas del vagón el alto Estadio.
Ya llegamos.
Un suspiro.
En racimos bajan los hinchas, suben el volumen de gritos y marchas, agitan banderas y salen en procesión rumbo al Itaquera, que desde allá arriba los espera, como templo pagano los espera.
El resto ya lo conocen.

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