Un trabajo denominado “Bases técnicas para el manejo integrado de Laguna del Sauce y cuenca asociada” que realizó la Universidad de la República junto a South American Institute for Resilience and Sustainability Studies (el instituto SARAS) en 2010, concluyó que podría llevar entre diez y veinte años erradicar las algas y recuperar el estado de la laguna del Sauce. El informe estudió minuciosamente la cantidad de emprendimientos agropecuarios y forestales que se desarrollan en la cuenca del espejo de agua, algunos de los cuales están a kilómetros de la orilla oeste. No obstante, consideró que todos contribuyen aportando sustancias indeseables para el ecosistema.

Dado que el ingeniero Jorge Hourcade no pudo ser encontrado ayer, Correo de Punta del Este consultó sobre el asunto al contador Ricardo Alcorta, quien encabezó la Unidad de Gestión Desconcentrada de OSE durante dos períodos en representación de la IDM. Alcorta también participó del estudio realizado en 2010 y estimó que la solución al problema actual es la colocación de un filtro de carbón activado.

El exjerarca recordó que en el país hay una sola Comisión de Cuenca que fue creada justamente para la Laguna del Sauce en diciembre de 2010. El grupo está integrado por el Ministerio de Medio Ambiente (Mvotma), el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (Mgap), la OSE y la Intendencia y representantes de los usuarios “la sociedad civil” y “el sector académico”. Su cometido es brindar un abordaje “integral” de la laguna, pero diversas fuentes aseguran que hasta ahora el Mgap “no ha hecho nada” para controlar las actividades presuntamente contaminantes que se realizan en la cuenca. Por su parte, Alcorta precisó que los agroquímicos no son realmente contaminantes sino que constituyen un preciado alimento para las algas, que tienden a multuplicarse. “Es como darles chocolate”, comentó.

Procesos constatados

Las “Bases técnicas para el manejo integrado de Laguna del Sauce y cuenca asociada” fueron publicadas en libro en 2010 y están a disposición del público en Internet. “Buena parte de los autores forma parte del grupo de docentes que se está instalando en el Centro Universitario de la Región Este (CURE) y que impulsa el South American Institute for Resilience and Sustaintability (SARAS) que nace en estos días en el balneario Bella Vista”, destacó la obra en su primera parte.

En cuanto al problema de las algas señala que “el sedimento de la laguna actúa como sumidero de los nutrientes aportados por diferentes usos del suelo (agricultura, ganadería, vertidos residuales líquidos de asentamientos humanos y jardinería)”. Es lo que se llama técnicamente “eutrofización”.

Las respuestas a esta concentración elevada de nutrientes son: floraciones de algas microscópicas o cianobacterias y crecimiento desmedido de plantas sumergidas. El primer caso puede implicar la pérdida de calidad de agua (por liberación de toxinas, cambios de color y olor) o el aumento de los costos de potabilización (por incorporación de filtros de carbón activado). En el caso de las plantas sumergidas, éstas pueden afectar la navegabilidad, la distribución de especies animales en el sistema y reducir el área aprovechable del espejo de agua para otros fines (pesca, recreación)”, indicó.

En cuanto a lo que sería necesario hacer en adelante, la obra destacó diversos puntos. “En virtud de los procesos constatados y de los problemas potenciales es imprescindible implementar una serie de medidas que asegure el suministro continuo de agua para consumo humano y otros fines (riego, consumo animal). La estrategia comprende eliminar las causas identificadas del proceso, mitigando a la vez las consecuencias adversas ya constatadas”, indicó.

Acciones

Las acciones a implementar”, sugeridas en el capítulo 7 del trabajo, incluyen los siguientes aspectos: “Cobertura de saneamiento e instalación de sistemas terciarios de tratamiento en los principales conglomerados urbanos de la cuenca. En zonas rurales y suburbanas es necesario controlar que las cámaras sépticas existentes no filtren al terreno. Además, resulta imperioso exigir y regular la instalación de humedales artificiales acoplados a los pozos sépticos.

Es fundamental comenzar inmediatamente a controlar los aportes de nutrientes vinculados a los usos del suelo de la cuenca. La fertilización con fines productivos como la agricultura intensiva, pasturas artificiales o naturales mejoradas, y los aportes de la ganadería (excretas del ganado, particularmente cuando se trata de ganadería intensiva) generan aportes capaces de sostener un estado eutrófico junto con los aportes de pueblos y ciudades. Es probable que la fertilización con fines paisajísticos (asociada a la jardinería y a espacios verdes con fines recreativos) presente un rol también relevante, especialmente en los sectores aledaños al cuerpo de agua y en terrenos con fuertes pendientes. En este mismo sentido, se debería controlar igualmente el uso de plaguicidas que impliquen riesgo para alguno de los componentes de la flora y fauna nativas del sistema, así como para el suministro de agua potable. En este escenario se sugiere un conjunto de medidas, entre las cuales se destaca la implementación de una zona de Suelo Rural Natural en el espacio limitado por la propia laguna, Ruta Nº 12, Ruta Interbalnearia y Ruta Nº 9. En esta área, la actividad dominante debería ser la ganadería sustentada exclusivamente en el campo natural”, indicó.

“Una nueva presa”

El trabajo también afirmó que “las actividades económicas de la cuenca deben planificarse de forma tal que aseguren la protección de las principales zonas de humedales (bañados) y bosques riparios (monte nativo en galería, asociado a cursos y espejos de agua). Esta medida resulta fundamental para crear una mayor capacidad de amortiguación del sistema frente a los aportes externos de nutrientes y/o agrotóxicos”.

También “resulta crucial asegurar el actual rendimiento y funcionamiento hidrológico de la cuenca. Por lo tanto, es necesario sofisticar los planes actuales de Ordenamiento Territorial, los cuales se basan exclusiva o primordialmente

en la aptitud del suelo con criterios productivos”. Asimismo, el estudio concluyó sugiriendo “construir una nueva presa, la cual permita implementar técnicas de circulación de agua y sedimentos en suspensión que reduzcan el tiempo de retención de nutrientes en el sistema, así como la exportación de biomasa de fitoplancton. La nueva presa puede contemplar otros propósitos como la generación eléctrica teniendo en cuenta los avances en el campo de la microgeneración hidráulica”, indicó.

Otro aspecto importante del manejo de las consecuencias adversas de la eutrofización está asociado a la reducción de la presión de pesca (artesanal) sobre especies clave de peces (aquellas definidas en términos ecológicos como predadores tope, por ejemplo tararira o bagre negro). De este modo, al restablecer las poblaciones de tales especies, se provoca un efecto en cadena cuyo resultado indirecto es el aumento de consumo de fitoplancton con la concomitante reducción de floraciones algales. Controlar una actividad como la pesca artesanal implica necesariamente un complejo trabajo en el corto y mediano plazo que contemple los diversos aspectos socioeconómicos involucrados. Por lo tanto, resulta imprescindible la participación y cooperación tanto del MIDES como de la DINARA, así como de otros sectores sociales vinculados a la actividad”, añadió.

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