imm3 (Copiar)La escribana Susana Hernández asumirá el próximo 24 de julio como intendente municipal de Maldonado y será la primera mujer en desempeñar ese cargo de forma efectiva en la historia del departamento: permanecerá hasta el 8 de julio del año próximo. Una vez que el actual intendente Óscar de los Santos, haga un balance de su gestión, se firmará el acto de asunción de la futura jefe comunal. Al día siguiente ocupará el despacho del quinto piso del edificio comunal.

-¿Cómo se resolvió que usted sea quien releve a De los Santos en el cargo de intendente?

-Todo quedó establecido cuando se concretó el primer acuerdo a la hora de concretar la lista con el titular y el orden de sus suplentes. Como primer suplente quedó Silvia Pérez, segundo Marciano Durán, luego yo y finalmente Rafael Meilán. Cuando el intendente define, por un tema de respeto a la ciudadanía y legal, retirarse, la primera titular resolvió no (suplantarlo) para poder reservar su cargo público. Marciano Durán había renunciado hace tiempo y luego venía yo. Como digo, la vida lo va llevando a uno por caminos nunca esperados.

-¿Cuándo se enteró de que sería intendente de Maldonado?

-Las cosas se fueron dando de forma natural de tal manera que no recuerdo la fecha. Hace unos tres meses.

-¿Cuál será su agenda?

-Formo parte de este gobierno desde siempre. Las políticas y la agenda de gobierno del intendente Óscar de los Santos continuarán. Son las mías. Lo que puede cambiar es la forma del trabajo porque las improntas personales son absolutamente diferentes. Si bien tenemos la misma agenda, no es lo mismo el liderazgo de De los Santos, que es un líder natural escuchado por la ciudadanía, a que asuma una persona que tiene una forma de pararse frente a la ciudadanía completamente diferente. Una persona que tiene una muy buena relación con la ciudadanía y con los municipios. Bueno, con los pares. Nos hemos abocado en los últimos tiempos a que no haya dolor en la transición. Es decir, que todo continúe como hasta ahora.

-¿Cuál es su principal desafío como intendente?

-Tal vez por el proceso personal que tengo por venir de un gobierno local y de formar parte dentro del ejecutivo de la unidad de descentralización, también por mi personalidad, por la forma en que he trabajado siempre, donde siempre sostengo que el trabajo es como las cadenas cuyos eslabones tienen que cerrar unidos y perfectamente, no me veo separada ni de la ciudadanía, ni de los municipios, ni de los funcionarios, ni del gobierno nacional. Vamos a hacer la articulación permanente, la toma de decisiones con cada dirección en particular o con cada persona idónea en el tema donde se va a tomar una definición.

-¿Cómo tomará esas definiciones?

-Tengo el convencimiento absoluto que las definiciones políticas se hacen en base a informes técnicos. La decisión puede tener un camino diferente, pero así se tiene que hacer. El primer desafío es el cumplimiento de la agenda. El segundo es que tengo temor al eventual desborde administrativo de la tarea del Ejecutivo porque me gustaría poder hacerlo moviéndome más con los municipios.

-No pocos sostienen que una vez que usted asuma como intendente en realidad el que retendrá el poder será Óscar de los Santos. ¿Cómo le caen estos comentarios?

-El intendente me legitimó absolutamente. Él renuncia y se pone a las órdenes por cualquier llamada o consulta. Él mismo lo aclaró en varias oportunidades: “la intendenta es Susana”. En ningún momento el intendente De los Santos generó esa relación de seguir gobernando porque, por otra parte, yo formo parte de este gobierno. Las políticas de De los Santos son las políticas de Hernández. El ejecutivo departamental es una institución.  Yo no pienso generar un liderazgo y transformaciones porque eso no va a suceder. Estoy alineada con políticas a las cuales admiro y que a veces no son comprendidas. O reconocidas dentro de diez años o cuando ellas se pierden.

-¿Cómo ve al actual intendente Óscar de los Santos?

-El intendente es mirado desde todo el país como un ejemplo que tuvo que ver con el trabajo de los primeros seis meses de gobierno. Fue un hecho histórico que a los ojos de la mayoría pasó sin tener la trascendencia que tuvo. Me refiero al año 2010 cuando el intendente y los ocho alcaldes fueron a entregar el presupuesto a la Junta Departamental. Un presupuesto que tuvo muchos dolores y mucha discusión, donde todo el mundo quiso expresar las demandas de todos lados. No hay duda de que todos los políticos quieren cumplir con las demandas de la ciudadanía, pero la realidad es otra. Hay que ordenar esas demandas, hay que tener la capacidad de saber qué cosas no se hacen. Ese proceso tuvo mucho proceso de discusión.

-¿Cómo es su relación con los alcaldes blancos?

-Es una relación franca y muy buena. Tenemos un departamento con cinco alcaldes blancos y tres frenteamplistas. El tener que rendir cuentas permanente, el transparentar las relaciones es bueno para la ciudadanía. Por ejemplo el alcalde de Solís, Hernán Ciganda, dijo que quería más recursos para su municipio, pero reconoció que las reglas habían sido claras para todos.

-Algunos dirigentes opositores dicen que la actual administración favoreció más a los alcaldes oficialistas que a los opositores.

-Eso no fue así. Si bien la distribución de los recursos se hizo tomando en cuenta los criterios de densidad de población, extensión territorial, de necesidades básicas insatisfechas y del interés turístico, también se garantizó el presupuesto que se había dado en el año 2005, donde hubo solo un acuerdo en función de los votos.

-Su gestión coincidirá más con un año político que de temas de agenda institucional.

-El año que nos toca es electoral. Es un año con sus conflictos electorales donde desde un lugar se quiere ver lo que está mal y desde otro lo que está bien. Algo que es absolutamente válido desde el punto de vista político. En la gestión de esta persona va a estar absolutamente garantizado el trabajo institucional y el gobierno para todos. Tenemos un compromiso institucional y no partidario. La relación con los municipios va a ser la misma. En caso de existir conflictos de tipo político serán contestados de forma absolutamente institucional y con la objetividad que se merece la ciudadanía.

-Corre una versión sobre que su gestión sería controlada por un triunvirato de funcionarios. El secretario y la prosecretaria general y el director de Recursos Humanos.

-No sé de dónde salió la versión. Se lo pregunté a usted. Y usted no me contestó. Cuando leo esa información de que, de alguna manera yo estaría vigilada por un triunvirato, lo que me sonó muy feo, me pareció de un error insostenible. No tiene ninguno asidero formal. Si bien son personas de confianza de este gobierno, las reuniones de quien le está hablando, en el momento de las definiciones, serán con el director responsable del tema. Si bien uno tiene más afinidad con algunas personas que con otras, yo voy a trabajar absolutamente con todos. No voy a trabajar con dos o tres. No voy a trabajar a puertas cerradas.

-¿Cómo será su mecanismo de trabajo?

-Para poder cumplir con la agenda, mi trabajo será de un formato de mayor agenda en cuanto a los gabinetes. En el presente trabajamos en el esquema de pequeños gabinetes, como los denominamos. Ahí está el gabinete social y el productivo para tratar problemas de manera transversal. Después un gabinete general ampliado, que se daba cada bastante tiempo. Conmigo los encuentros con los responsables de las áreas serán más cotidianos, más personalmente. Lo que pueda definir yo, desde mi falta de liderazgo político, lo voy a suplir con un trabajo formal administrativo que va muy apegado a que uno tiene que dar certezas en un año político. No voy a trabajar con uno o tres. Voy a trabajar con todos.

-¿No va a haber mesa chica?

-No. Va a haber mesa de acuerdo al tema que se va a tratar y con quien vamos a hablar. No quiero hablar, porque sería injusto con algunos, pero el trabajo y la confianza tiene que estar dada. Caso contrario no se puede trabajar. Lo que vamos a tener es un trabajo. Tampoco me puedo separar de mi profesión personal. Entonces lo formal administrativo será muy importante. Eso que digo de mi falta de liderazgo político puede ser suplido por una garantía a la ciudadanía en general del trabajo administrativo y formal en una agenda clara para todos.

-A partir del 25 de julio todo indica que heredará algunos problemas políticos. Entre ellos la sucesión de la presidencia de la Junta Departamental, los fondos que el intendente cedió para la construcción del centro de convenciones, está el tema de la terminal de ómnibus. ¿Cómo va a encarar esos temas?

-Los vamos a resolver. Es un proceso que sigue en las líneas que estaban. Será un momento de desatar nudos. Con respecto a la Junta veremos cuál será el resultado dentro de la autonomía. El Centro de Convenciones está solucionado. El tema de la Terminal está en el ámbito de la Junta Departamental. Respecto a los fondos está en la rendición de cuentas y todos los municipios entendieron que se trata de una inversión que apunta a proyectar al departamento. Lo que se tiene que laudar con los municipios y con las direcciones generales son dos cosas diferentes, pero que llegan a un mismo resultado. Los procesos administrativos legales son lentos y el dinero que queda vamos a ser el recorrido de vuelta para ver qué se hace este año y qué cosas quedan para el próximo gobierno.

-¿Cómo será su relación con la Junta Departamental?

-Ahí tengo que reconocer una debilidad. Mi relación con la Junta Departamental fue siempre buena pero individual con los ediles. Tengo una buena relación con todos los ediles, pero mi único relacionamiento formal con la Junta Departamental se limita solo a dos veces. Una vez que fui llamada por un tema de conflicto de descentralización y por un tema particular. Y la vez en que pedimos ser recibidos porque queríamos dejar un protocolo de relacionamiento entre los niveles de gobierno. Fundamentalmente, ejecutivo y municipio donde todo no quede limitado a las improntas personales de quienes ocupan los cargos de forma transitoria.

Cosas que no importan

La futura intendente sostiene que a los vecinos poco le importa las rencillas o diferencias de los actores políticos. “A la ciudadanía poco le importa las discusiones internas o los problemas políticos. Le importa que esa representatividad que los gobierna no pierda de vista el único objetivo que es el de mejorar la calidad de vida de la población. Siempre recuerdo lo que dijo el alcalde de Aiguá cuando asumió su cargo: él dijo que daba las gracias por poder servir a la comunidad. ¡Qué definición en lo político! El servicio a la comunidad, eso que nunca tenemos que perder de vista porque somos primero, antes que nada, servidores públicos hasta el último día de la gestión”.

Independencia y tiempo completo

Susana Hernández sostiene que los dirigentes políticos tienen que ser independientes desde el punto de vista político para poder ejercer cargos. “En cuanto al trabajo institucional y a la compatibilidad de mi profesión, tengo que respetar a la ciudadanía en cuanto a que tengo que ejercer de forma full time. También digo que no voy a dejar mi profesión particular. Soy de las que entiendo que hay que tener libertad económica para tener libertad intelectual y de pensamiento político. He generado una mayor estructura de personas que trabajen en mi estudio particular. No trabajo para empresas que tengan relación con la Intendencia. Voy a atender a mis clientes los sábados de mañana. Y los martes y jueves de tardecita. Lo que tengo claro es que mi responsabilidad es full time acá”, explicó.

Contenido publicitario