El Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP) publicó un informe sobre la situación de la Unidad Nº13, la cárcel de Las Rosas, que concluyó con recomendaciones sobre cuestiones de salud, seguridad y la alimentación de la población reclusa. La elaboración del informe, divulgado este jueves por el Instituto Nacional de Derechos Humanos, estuvo a cargo de profesionales del MNP con la colaboración de especialistas en medicina y nutrición, todo en el marco del Convenio de colaboración de la Facultad de Medicina a través del Dpto. de Medicina Legal y Ciencias Forenses con la INDDHH. 
Para informar sobre el tema, el grupo realizó tres visitas a Las Rosas, el 8 de octubre y 15 de noviembre de 2018 y el 21 de marzo de 2019. Un informe sobre seguridad se complementó con dos anexos, uno en materia de salud y el segundo sobre alimentación y nutrición.
En materia de seguridad se consignó como avance la decisión de no contar más en dicha Unidad con un sector de seguridad (Orden de Servicio Nro. 43-2018).  Sin embargo, se detalla que “en particular se debe investigar y constatar cómo afecta esta decisión en el contacto de la persona privada de libertad con su familia y vínculos sociales de acuerdo a las Reglas de Mandela Nro. 58 b) y 59”.

Ajustes en salud 
En segundo lugar, en el informe se describen las características generales del servicio de salud en la Unidad y se realiza una serie de recomendaciones. En particular, se recomienda que se provea al centro de los recursos humanos profesionales (psiquiatras y psicólogos) a fin de dar la atención necesaria y debida a las personas que padecen problemas de salud mental. También se pide que se ajusten las coordinaciones médicas y quirúrgicas con la disponibilidad de móviles para los traslados brindando la oportunidad u opción al interno y a su familia para cambiar el día de visita; que se implemente un sistema que mejore el seguimiento y control de personas con patologías crónicas no transmisibles y que se garantice los tratamientos adecuados en tiempo y forma para los portadores de VIH”.
Por último, el informe aborda la situación en materia de alimentación. Los profesionales realizaron un análisis exhaustivo de la dieta que recibe la población privada de libertad, cosa que, según se consignó, nunca se había realizado en Uruguay.

En ese estudio se señaló que la “ingesta real estimada es insuficiente para cubrir los requerimientos de grasas, fibra, hierro y calcio tanto de los hombres como de las mujeres. La ingesta es suficiente en proteínas para hombres y mujeres. Tanto los requerimientos energéticos como los de hidratos de carbono son suficientes para mujeres, pero insuficientes para los hombres. Se destaca especialmente el bajo aporte de fibra tanto para hombres como para mujeres, como el escaso aporte de hierro de la dieta de las mujeres quienes se encuentran todas en edad fértil”.

Se recomienda 
El informe finaliza a continuación con seis recomendaciones en materia de alimentación: 1) mejorar las condiciones edilicias y de higiene de todos los sectores tanto de recepción, almacenamiento, elaboración y distribución de las comidas; 2) realizar controles de plaga de forma periódica, dejando los registros correspondientes a efectos de realizar un correcto control del mismo; 3) capacitar en manipulación de alimentos de las personas privadas de libertad que se dedican a las tareas de la cocina, así como la adquisición de carné de salud; 4) realizar de forma urgente el mantenimiento del desagüe de la Unidad de elaboración de alimentos; 5) habilitar un espacio de cocina en el Sector Femenino y 6) implementar un sistema de registro de las personas privadas de libertad que tienen indicación de dieta, especificando la patología que justifica la misma.