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Los delegados de los reclusos del penal de Las Rosas corroboraron este viernes ante el juez penal de 10º turno de Maldonado, Marcelo Souto, la complicada situación que enfrentan en el recinto, donde han vuelto los problemas de hacinamiento, de comida y de tratamiento médico.

Los internos fueron interrogados por el magistrado a partir de una denuncia efectuada a fines de junio pasado por las tres defensoras de oficio de Maldonado, doctoras María Eugenia Elso, Alicia de Lourdes Magnani y Roberto Arrospide.

Las funcionarias pidieron al juez Souto que “se dispongan las medidas pertinentes a los efectos de salvaguardar la integridad física de la población reclusa del establecimiento carcelario”. Los tres defensores de oficio calificaron de “gravísima” la situación que viven los reclusos.

La cárcel del paraje Las Rosas  fue construida junto al antiguo penal e inaugurada como centro regional de reclusión en el año 2012. En la primera etapa fueron construidas 272 plazas. Luego otras 272 inauguradas en febrero de 2012. En ese entonces la nueva cárcel fue diseñada para albergar a 507 reclusos”.

Empero, en la actualidad la cárcel cuenta con 680 reclusos, un 35 por ciento por encima de lo previsto hace tres años.

“Esto lleva a que en una celda para tres reclusos convivan seis internos. Tres tienen que dormir en el piso. Y están en un régimen de encierro que solo habilita dos horas diarias por semana para poder salir al patio. ¿Qué va a pasar en los próximos meses cuando la justicia procese con prisión a unos doscientos delincuentes? ¿Dónde los van a meter? ¿Cómo van a compartir las celdas solo para tres personas?”; advirtió María Eugenia Elso.

Recortes

La funcionaria recordó que cuando la cárcel fue inaugurada, el ministro del Interior Eduardo Bonomi tranquilizó a los empresarios de Maldonado asegurándoles que si bien el establecimiento sería regional, solo albergaría a reclusos no peligrosos. “Esto no ha sido así. También la cárcel muestra signos de hacinamiento. Acá puede pasar cualquier cosa. Hay que tomar medidas desde diversos puntos de atención a los reclusos”, enfatizó la abogada.

Por otra parte, los tres defensores fueron advertidos por el funcionario encargado de la logística de la cárcel que la partida de alimentos fue reducida por razones presupuestarias.

“La situación de la comida es muy mala. Aunque mejoró en las últimas semanas algo respecto a lo que ocurría en junio cuando hicimos la denuncia. Por razones de presupuesto se pasó de mandar una tonelada de carne a media tonelada por semana. Esto afectó a muchos reclusos que bajaron de peso por no alimentarse como corresponde”, dijo Elso.

“Pudimos constatar en más de una oportunidad, en el momento de distribución de la comida que realmente la misma era imposible que alcanzara para todos los reclusos. Incluso los propios policías encargados de los sectores nos informaron que la comida no estaba alcanzando y que tenían orden de rotar el comienzo de la distribución de la comida para que todos pudieran comer aunque fueran días salteados. Inclusive vimos cunado ponían en un recipiente la supuesta comida que era un medio cucharón de agua con unos pocos fideos y nada más”, enfatizó Elso.

Dificultades

A todo esto, los familiares de los reclusos denunciaron que existen dificultades para poder enviarles comida y otros efectos.

En materia de atención médica las carencias abundan; existen varios reclusos afectados de diversas enfermedades complejas como HIV y tuberculosis que tienen poco o ningún seguimiento de los especialistas.

Elso recordó que, por decisión del gobierno, la población carcelaria del país, integrada por diez mil personas, quedó fuera del FONASA por lo cual no tiene ningún tipo de cobertura de salud. “Tampoco hay móviles para trasladar a los presos hasta el hospital de Maldonado. Hay muchos reclusos afectados por tuberculosis que nos obligan a los jueces, fiscales, abogados y funcionarios a colocarnos barbijos en las audiencias en que ellos

Alquiler de pantalones

Las autoridades penitenciarias obligan a los familiares de los reclusos a vestir determinado tipo de indumentaria. Esto obliga a los visitantes a alquilar pantalones de color en un mercado que funciona en un contenedor frente a la entrada de la cárcel. El comerciante, un ex policía del penal, ofrece todo tipo de mercadería, inclusive quiniela, tómbola y 5 de oro además de recarga de celulares. También ofrece un servicio de custodia de mochilas y bolsas a un módico precio. En el contenedor hay mercaderías de todo tipo que son adquiridas para entregarlas a los reclusos. “En referencia a la indumentaria para poder entrar al establecimiento carcelario, se han impuesto condiciones que en muchos casos obligan a alquilar ropa a un elevado costo, en el comercio que se encuentra al ingreso del establecimiento carcelario”, sostuvo la denuncia de los defensores de oficio.

Mujeres

En el establecimiento hay cincuenta reclusos cumpliendo su condena o esperándola. Las mujeres fueron alojadas en el edificio antiguo de la cárcel, que presenta un avanzado estado de deterioro. Tiene las ventanas rotas. Las mujeres pasan frío porque el edificio no está en condiciones de albergar a personas.

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