Los ediles que no votaron el proyecto presentaron un informe en minoría para explicar su decisión. A su juicio, el proyecto de Cipriani viola todas las normativas existentes e ignora olímpicamente el pormenorizado plan de ordenamiento territorial que fue elaborado por arquitectos y urbanistas en el período pasado. El informe sostuvo que las excepciones autorizadas años atrás para el edificio Lobos no deberían aprobarse para un barrio-jardín como San Rafael, cuya supervivencia está gravemente amenazada. Además sostuvieron que no se realizó un estudio de impacto ambiental para la obra aprobada y que ni siquiera se sabe qué se hará con la arena que se extraiga de la excavación.
Presente en la sala estuvo el joven edil Joaquín Garlo, descendiente directo de uno de los impulsores de ese barrio y accionista del hotel San Rafael. Apenas culminada la votación, Garlo subió antiguas fotos del barrio y de su tatarabuelo. “Don Laureano Alonsopérez, ese gallego que se enamoró de Punta del Este, quien invirtiera su vida en San Rafael, fraccionando el barrio, forestándolo e invirtiendo en hoteles como El Médano y el San Rafael, actualmente se está revolcando en su tumba”, comentó.
Garlo integra el MPP, sector que tampoco acompañó el proyecto.

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