laventureHace unos días el diario brasileño Folha de Sao Paulo, que se edita en la urbe más violenta e insegura del vecino país, advirtió sobre algunos problemas de robos que se registran en Punta del Este. En tanto, ayer el alcalde de Punta del Este, Martín Laventure, reconoció que el artículo “refleja la realidad” de la zona. Por el contrario, lamentó el cruce de notas entre el diario El País y El Observador de Montevideo sobre los jóvenes que generan ruidos molestos en la zona portuaria. “No es un asunto de enfrentar planchas tomando vino o chetos tomando whisky. El problema es que hay una conducta a corregir”, dijo el mandamás del balneario. Por otra parte, el alcalde también se refirió a cambios que se producirán en la alcaldía e incluso a su futuro político.

Sobre este último punto, Laventure adelantó que el lunes 9 de febrero dejará el municipio para dedicarse a su campaña proselitista con miras a conquistar la Intendencia de Maldonado. El jerarca dijo que no tenía planeado intentar ser reelecto como alcalde, porque el actual concejal Julio Pérez será el candidato de su sector nacionalista al municipio.
En principio, se pensaba que Pérez también sería el alcalde interino a partir de febrero. La ley de descentralización se lo impide, y el segundo suplente es el operador inmobiliario Luis Borsari. Cómo éste también aspira a ser electo alcalde por el sector Unión y Cambio tampoco podrá asumir el cargo que quedará en manos de la concejal María del Huerto Casañas.

Una vocación

Laventure dijo que su única aspiración es ser electo máximo jerarca comunal, por lo que sigue fortaleciendo su equipo de campaña. “Yo quiero ser intendente y desde la interna me metí con el objetivo claro de ser una de las alternativas. Lo ganamos en la cancha a fuerza de trabajo, de equipo y de gestión. Las condiciones estaban dadas para ir por la reelección, pero las posibilidades del Partido Nacional son muchas y sentimos la responsabilidad y el apoyo de la gente para ir a la intendencia”, comentó.
Asimismo, descartó que tuviera intención de ir por “todos los cargos”, como se especulaba. “Mi vocación es ser intendente de Maldonado. Mi objetivo siempre fue muy claro. Además no todo el mundo sirve para todo y hay que dejar espacios. Yo cuando pasé la etapa de la Junta Departamental no quise volver a ser candidato a edil, otros serán candidatos a pesar de querer asumir otras responsabilidades”, agregó.
Laventure admitió que ahora lo espera un gran desafío, aunque afirmó que no le gustan “las cosas fáciles”. Al realizar un balance de su gestión, estimó que “nadie puede decir que no se hizo un esfuerzo muy grande, que se buscó coordinar, que se buscó el diálogo y que se trabajó con los vecinos. Creo que las cosas se hicieron bien, Punta del Este está mejor a partir del trabajo que el municipio pudo realizar”, indicó.

Planchas, chetos y notas de prensa
En cuanto a los índices de seguridad y la actividad del turismo en el balneario, Laventure consideró que no es bueno enojarse con artículos de prensa que “reflejan la realidad”. En su opinión, así lo hizo una nota publicada recientemente por Folha de San Pablo. En esa crónica se dio cuenta del incremento de hurtos en perjuicio de brasileños y se indicó que en los primeros catorce días del año los “crímenes” duplicaron el promedio de los últimos seis meses de 2014, alcanzando a 33 personas.
El alcalde reconoció que la nota dañó el esfuerzo promocional del gobierno y los empresarios para captar turistas, aunque admitió que solo ofreció un dato de la realidad. “A veces me preocupa menos cuando aparece un gran robo, el problema es este tipo de modalidades de motochorros, la rotura de vidrios a vehículos estacionados en la playa para robarlos”, dijo. “No hay que ver fantasmas ni campañas, hay que asumirlo y ver cómo lo solucionamos”, añadió
También aludió a un artículo de El País en el que se aseguraba que jóvenes “planchas” de Maldonado espantaban a los turistas al circular alcoholizados o en motos ruidosas por la rambla portuaria, y a otro de El Observador en el que, con bastante sorna, se reivindicaba el derecho de “los planchas de San Carlos” a circular libremente.
“No se trata de estigmatizar ni de justificar. El problema no es quién la genera sino la conducta. No si es un plancha tomando vino o un cheto tomando whisky. No es el enfrentamiento entre los adinerados y los pobres de los barrios. El tema es actuar para corregir las conductas y no deslindar responsabilidades. Y si hay que cambiar leyes, que se cambien”, concluyó.

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