juzgadocarolino4El mercado inmobiliario del departamento de Maldonado es tan particular que hasta los fallecidos realizan operaciones de compraventa de inmuebles. Ernesto Lewy Levi, un empresario de origen belga domiciliado en Montevideo, falleció el 18 de abril de 1970. Entre sus activos dejó varias propiedades, entre ellas un predio de 450 metros cuadrados ubicado en primera fila sobre la ruta 10 en el balneario La Juanita de José Ignacio. Lewy también era propietario de un bello palacete en el barrio Lido, por entonces sumamente boscoso y floreado, que luego se transformó en el hotel Jean Clevers. Éste último nombre era el que usaba el extranjero para publicar sus trabajos literarios.

La apertura de la sucesión de Lewy fue iniciada el 30 de junio de ese mismo año. No obstante, quedó trunca y fue archivada a fines de 1973. Ese mismo año, un amigo de Lewy se enteró del hecho y se presentó ante el juzgado para solicitar que la herencia fuera declarada yacente. El Código Civil establece que los bienes declarados yacentes deben ser subastados. Una parte de lo recaudado se entrega a Educación Primaria y la tercera parte al denunciante. A fines del año 2012 el diario El País informó que ANEP tenía en trámite medio millar de herencias yacentes.

Ambos trámites, tanto la sucesión como la yacencia, fueron archivados a comienzos de los años setenta.

El predio de La Juanita fue manejado desde entonces por una familia del departamento de Maldonado que, en el año 2010, resolvió iniciar los trámites de prescripción adquisitiva treintenaria. El escrito fue presentado el 25 de abril de ese año en el Juzgado de Paz Departamental de San Carlos, con jurisdicción en la zona ubicada al este del arroyo Maldonado. El escrito fue acompañado de varios documentos, entre ellos el certificado de defunción de Lewy.

Ultratumba

Pocos días después, en la misma sede, un abogado de la Ciudad de la Costa se presentó en el mismo juzgado reclamando la propiedad del inmueble. El abogado presentó una fotocopia autenticada de una supuesta escritura pública firmada por su cliente, Ernesto Lewy, el 4 de abril de 1986, es decir cuando llevaba casi dieciséis años fallecido.

“Mi representado celebró un compromiso de compraventa con respecto al inmueble de autos el día 4 de abril de 1986, adquiriendo así los derechos de promitente comprador del Sr. Ernesto Lewi Levi (se tenga presente testimonio del compromiso de compraventa y de su inscripción definitiva en el Registro de la Propiedad Secciona Inmobiliaria de Maldonado)”, sostuvo el abogado.

“Mi mandante expresamente niega que la actora detente la posesión del inmueble empadronado con el número 392 desde hace treinta años, en forma pública continua, no interrumpida, no equívoca y con ánimo de dueño”, agregó.

Al finalizar su escrito, el abogado pidió a la magistrada la anulación del proceso de prescripción.

La otra parte reaccionó iniciando un juicio “por tacha de falsedad de documento público” con el objetivo de anular la promesa de compraventa.

“Como ya fue dicho en escrito presentado el 25 de abril de 2012, el que fue acompañado de la partida de defunción del Sr. Ernesto Lewi Levi, acreditando de esa forma que la fecha de su muerte fue el 18 de abril de 1970. Lo antedicho demuestra que es imposible que el señor Ernesto Lewi Levi haya suscrito el compromiso de compraventa por estar fechado el mismo el 4 de abril de 1986, es decir, 16 años después de su muerte”, afirmó el abogado de la otra parte. El profesional también solicitó la anulación mediante “tacha de falsedad” de la promesa adjuntada por quienes reclaman el predio.

“Asimismo, entiendo que estamos ante la posibilidad de la existencia de un delito, por lo que corresponde a mi interés se dé cuenta al tribunal competente en lo penal”, continuó el abogado. Fuentes del caso señalaron que otro abogado de Maldonado y una escribana de José Ignacio iniciaron demandas civiles y penales contra el mismo abogado y su cliente.

Se espera que la jueza carolina se expida en los próximos días por el pedido del abogado que inicio el procedimiento de “tacha de falsedad”.

Contenido publicitario