“Los más ricos entre los ricos”, por David Rabinovich

Esperanza de pobres.
En una charla de café entre amigos de clase media participan: Marcos, profesor de historia, Ruben que es comerciante, Tito, dentista; ‘Pepe’ y yo, jubilados.
-El 5 de oro reparte 1:350.000 dólares en pozos acumulados.
-La revancha es de casi un millón.
-Te parás para toda la vida…
-Si lo invertís bien alcanza para tus hijos y tus nietos.
-Con un suculento patrimonio te podés asegurar un muy buen ingreso.
-Y con un muy buen ingreso podés llegar a tener un suculento patrimonio.
-El que nace p’a vintén…
-En el año 2013, un banco suizo aseguraba que en Uruguay había 120 personas en la categoría de “ultra ricos”, con un patrimonio superior a los 30 millones de dólares.
-José Pedro Damiani decía que “en Uruguay, no hay ricos, hay riquitos”.

El “G7”
La charla deriva naturalmente a la reunión mantenida por el “grupo de los 7” en un exclusivo balneario francés, Biarritz.
El profesor, que siempre cuenta con la precisa, señala: “en estos países, el 20% de la población más pobre recibe, en promedio, 5% del total de las remuneraciones, mientras que el 20% más rico percibe el 45%”. Y agrega otro dato, sin reparar en nuestro asombro por su memoria privilegiada, y por los datos que nos da: “el 40% de los millonarios del mundo residen en los países del G7”
-¿De dónde sacaste eso? Pregunta Pepe, desconfiado.
-Datos de Oxfam; los menciona Eduardo Febbro en un artículo de Página 12.
-No tengo claro eso del G7, acota Ruben.
-Son los países más industrializados.
-Por lo menos son muy poderosos y por ello “importantes”. El G7 está integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. Antes Rusia integraba el grupo que se llamaba G8, pero fue expulsada por la anexión de Crimea.
-Salvo Canadá son todos países con pasados imperialistas y presentes dudosos.
-¿Por?
-Japón y su pesca brutal de las ballenas, Alemania y su multinacional Bayer dueña de la empresa eco terrorista Monsanto, Italia y su desprecio por la condición humana ante la crisis de los migrantes en el Mediterráneo. Los demás, como promotores y suministradores de armas con las que se alimentan conflictos como el de Yemen, se respaldan a dictaduras como la egipcia o se hace añicos una región como la de Medio Oriente. La lista es inagotable, nos dice el profe, que aclara: “Eso también es de Página12”.
-Las mineras canadienses son famosas por su desprecio a los derechos de los pueblos y al cuidado del medio ambiente. En materia de ambiente los tipos están preocupados por la Amazonia.
-El domingo 25 Martín Granovsky escribió en Página 12 “…los pirómanos sojeros del agronegocio fueron alertados por Bolsonaro a pesar de que ponen en peligro no solo el oxígeno mundial sino la vida de millones de personas, entre ellos las que pertenecen a pueblos originarios sin acceso al derecho colectivo a la tierra que les garantiza la legislación internacional. Ahora además está en riesgo su futuro porque el habitat se degradó de modo irreversible.”
-¡Andá Marcos, te aprendiste el diario de memoria! Exclama Tito, sin ocultar su fastidio.

Lo político y lo jurídico.
Para no quedar afuera de la conversa me traje una parrafada de La Diaria: – Ernesto Talvi manifestó que la democracia electoral “implica que los gobiernos son electos por elecciones más o menos periódicas, más o menos limpias, más o menos de participación universal, y que después gobiernan las mayorías”. Para el candidato del PC eso constituye “la antítesis” de la democracia liberal, que “se trata de limitar lo que las mayorías ocasionales pueden hacer en el ejercicio circunstancial del gobierno”. “La democracia si no es liberal no es democracia, la democracia liberal es lo que caracteriza a Occidente y es lo que todos estamos obligados a defender”.
Pero Marcos me sale al cruce. -Así que a Talvi le preocupa limitar lo que pueden hacer las mayorías en el gobierno y a eso le llama democracia liberal. ¡De cambios ni hablar!
-Más o menos demócrata el hombre… Elecciones de vez en cuando, limpias pero no tanto y si no participan todos, bueno…. ¡Me gusta eso! Cierra Ruben.