x-defaultUna gran cantidad de vendedores ambulantes desembarcó este fin de semana en Punta del Este aprovechando la competencia de Fórmula E. En su gran mayoría fueron vendedores de ropa. Uno de ellos, junto a su pareja se instaló en la esquina de Bulevar Artigas y la calle Emilio Sáder a una cuadra del circuito callejero de la península. El vendedor ambulante colocó en exhibición ropa de todo tipo, algunas de ellas colgando de los árboles del ornato público. El alambrado que rodea el edificio que albergó a un centro universitario fue empleado para colgar varios pares de ojotas.

Los funcionarios municipales se constituyeron en el lugar y le ordenaron al vendedor que levantara su improvisada tienda.

En tanto, otros vendedores ambulantes se apostaron en las diferentes entradas al circuito ofreciendo gorros y sombreros. Remeras de algodón de origen asiático como también pareos fueron otros de los tantos productos ofrecidos en la vía pública del balneario.

Panchos

En tanto, un cortocircuito estalló en las últimas horas entre la Intendencia de Maldonado y el Municipio de Punta del Este.

La interna cobró vida cuando los inspectores dedicados al combate de la venta informal en la calle, encontraron varios puestos de venta de panchos ubicados entre el circuito y la plaza Churchill, delimitada por la avenida Gorlero y las calles 31, 32 y 24. Hay una norma no escrita y cumplida por todas las administraciones municipales que han gobernado el departamento durante décadas de no permitir la venta ambulante de alimentos en Punta del Este.

La norma se rompió este fin de semana cuando los inspectores municipales iban a proceder a desalojar a los puestos de venta de panchos. Los vendedores advirtieron a los inspectores que contaban con la autorización de la Dirección de Higiene de la Intendencia de Maldonado. Ante este hecho, los funcionarios se retiraron.

Los pancheros mantuvieron el buen humor. “Ayer (por el sábado) nos dieron una paliza bárbara. Hoy (el domingo) vine a ver si podía colocar los panchos que me quedaron del sábado”, contó el vendedor. Cada pancho fue vendido a sesenta pesos.

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