LUISPEREIRA

 

Luis Pereira

luispereira@montevideo.com.uy

El Frente Amplio perdió las elecciones en el departamento de Maldonado, hecho para todos conocido, y las ganó no obstante en dos jurisdicciones municipales: Piriápolis y San Carlos.

Los Municipios en el actual ordenamiento jurídico no cuentan con presupuesto ni recursos humanos propios. Es la Intendencia Departamental el titular, empleador y el organismo del que forman parte. Esto es así también para el personal de gobierno, directores, encargados o secretarios, de manera independiente respecto a en qué Municipio se desempeñarán. Esto es, un director de gobierno local es siempre nombrado por el Intendente, de modo independiente respecto a la mayoría o pertenencia partidaria de cada Concejo o Municipio. De otro modo, los cargos de confianza son siempre nombrados por el Intendente.

La nota la ha dado el Municipio de San Carlos. Allí la alcaldesa es Alba Rijo, quien fuera Encargada de la Casa de la Cultura de la ciudad carolina en el período 2010 – 1015, pertenece al sector que lidera el diputado y recurrente candidato frenteamplista a la Intendencia de Maldonado, Darío Pérez.

En esa jurisdicción el Intendente Antía, previas negociaciones con el diputado Pérez, ha nombrado hasta ahora cuatro cargos de confianza, todos pertenecientes a Cabildo 1813, el sector de Darío. El último, Fernando Franco, nombrado por resolución 5644/2015, la misma por la que se engrosa la plantilla municipal en dieciocho adicionales cargos de particular confianza, reviste características especiales, dado el puesto para el que es nombrado – secretario político de la Alcaldesa – y dados sus antecedentes (ex sub director de Integración Social y Desarrollo, luego director, y vice presidente del Frente Amplio con la misión de ser “él” representante de Darío Pérez en la Mesa Política), todo indica que podríamos denominar a su cargo en la práctica como el de un comisario político destinado a San Carlos.

Pero el propósito de este artículo no es cargar las tintas respecto a la trayectoria del mencionado comisario, o de los otros compañeros nombrados en la Alcaldía, alguno de ellos con méritos más que visibles para el cargo al que fue convocado.

Consenso, unidad en la diversidad, respeto al carácter de coalición y movimiento, respeto a las trayectorias de cada uno, los mejores para los cargos, son frases que están en el ADN del frenteamplismo. Cualquier compañero en cualquier comité de base conoce este código: nunca gobernar sólo con las mayorías, respetar a los tienen menos votos pero representan sensibilidades valiosas que forman parte del todo, el legado de Seregni y los fundadores que sigue vivo en miles de compañeros. ¿En que parte de este relato se justifica esta novedosa práctica de que el que gana se queda con todo, decide todo, ordena y manda y todo se justifica en el imperio del resultado electoral?

Es cierto que el diputado Pérez y su coalición 1813 y aliados resultaron los más votados dentro del Frente Amplio en las elecciones de Mayo. Es cierto también que esa mayoría a su favor se registró también en la ciudad carolina. Pero en ningún caso fue un logro exclusivo de Darío y sus aliados, sino de todo el Frente Amplio. Dicho de otro modo, Alba Rijo es alcaldesa en San Carlos gracias al Frente Amplio y a los votos de todos los frenteamplistas, no sólo de los partidarios del diputado.

Esto es de perogrullo, pero parece necesario explicarlo, dado que ese hecho, el que los cuatro cargos de confianza nombrados por Antía para el Municipio de San Carlos pertenezcan al sector del diputado es un hecho inédito e inusual en el Frente Amplio.

Para que el lector lo entienda: ¿que pasaría si Tabaré Vázquez, de origen socialista, hubiera nombrado en los ministerios exclusivamente a socialistas? ¿O José Mujica a sólo compañeros del MPP? ¿O si el flaco De los Santos hubiese convocado a su gobierno en Maldonado exclusivamente a cuadros de la Alianza Progresista?

Precisamente, en las más caras señas de identidad de la izquierda frenteamplista se encuentra el mandato y decisión de gobernar con los mejores, y respetando la diversidad de la coalición y movimiento que han sido la historia y explicación de la unidad política del Frente Amplio.

Pero el asunto es más grave aun: Darío Pérez y sus jefes políticos se han reunido con Enrique Antía, en ese contexto han acordado los nombramientos. Los trascendidos de prensa hablan de compromisos respecto al apoyo al Presupuesto Quinquenal que debe ser votado en la Junta Departamental. Para que se entienda, no es el principal partido de la oposición, sus representantes y dirigentes, los de todo el Frente Amplio los que han acordado o dejado de acordar, sino Darío Pérez, aceptando adjudicarse un rol de representante de todos los frenteamplistas que no recuerdo en qué circunstancia le votamos.

Nada de esto ha sido explicado por Darío a los organismos de dirección del Frente Amplio local.

Por suerte podemos, además de señalar los despropósitos indicados, predicar con un ejemplo: es el caso del Municipio de Piriápolis, que preside el compañero Mario Invernizzi (MPP). Allí no hubo afortunadamente para los principios frenteamplistas ninguna negociación. Invernizzi – como ya lo hizo en el período pasado, dado que fue reelecto – se dispone a gobernar apoyado en los directores y funcionarios de carrera, y en la misma resolución por la que se nombra a Franco se dispone el nombramiento de un dirigente local del Partido Nacional como secretario del Alcalde de Piriápolis. Lo de Antía, coherente con las viejas costumbres de los partidos fundacionales, lo de Mario, para aplaudir y reconocer, lo del sector del diputado Darío Pérez, triste.

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