Maldonado: la ciudad de las veredas rotas

El municipio fernandino solo tiene dos trabajadores para realizar reparaciones; la tarea de mantener las veredas y roturas quedó cargo de la dirección de Obras Civiles, que atiende a todo el departamento

Durante más de dos siglos la ciudad de Maldonado se caracterizó por carecer de veredas apropiadas. La situación se enmendó parcialmente a partir de 1980 y tantos y luego, un poco por la epidemia de cólera, muchos barrios periféricos del “radio urbano” original agregaron espacios para peatones que se mantienen bastante bien. Sin embargo, el mantenimiento de las veredas más viejas ha sido prácticamente nulo a lo largo de los años. En el centro de la ciudad, hay casos de salidas de garajes que permanecen rotas o deshechas desde hace más de 20 años, lo que es decir que el aspecto urbano y la comodidad de los peatones no ha desvelado a jerarcas de ningún partido o sector político, lo que parece ser un rasgo folclórico de la ciudad.

Sin recursos
Correo de Punta del Este dialogó con la alcaldesa Dina Fernández Chávez en busca de verificar si, tal como cree buena parte de la población, el arreglo de las veredas es responsabilidad de los propietarios frentistas. La jerarca lo desmintió cabalmente. “Eso es así en Montevideo”, señaló. Dijo que, en el departamento de Maldonado, la responsable es la Intendencia, aunque admitió que parece obvio que la tarea debería estar a cargo de cada municipio, que para eso se crearon. Pero Fernández Chávez aclaró que el gobierno de la ciudad solo cuenta con “dos obreros” para atender todas las roturas que se producen en su jurisdicción, a pesar de que solo para el cuidado del cementerio se podía necesitar más personal. Según parece, en la IDM “no hay recursos” para solventar los gastos que le son propios, aunque, según se quejan los acreedores, gastó tres millones de dólares en un “Pueblo gaucho” que pronto se inaugurará en el camino Aparicio Saravia.

Problemitas
Dina Fernández Chávez recordó que “al principio del período” la dirección de Obras Civiles de la comuna lanzó una licitación para reparar veredas, pero “hubo un problemita con la empresa” y todo “quedó en stand by”. Luego se hicieron veredas de hormigón en los barrios pero no en el centro, donde se quiere mantener el aspecto tradicional y el trabajo es más “complicado”, explicó. Cuando se le consultó si el municipio no posee un servicio de respuesta rápida para arreglar veredas, la jerarca destacó la falta de personal de la alcaldía. “Nosotros hacemos lo que podemos. Yo tengo dos obreros nomás. La ley de descentralización dice que la competencia de los municipios se supone que debe ir a más, pero acá en Maldonado es muy limitado porque es muy nuevo, no existía ni una junta local”, estimó. “Nosotros tenemos como competencia el cementerio, la feria, los permisos de venta ambulante y los centros comunales. Son competencias específicas que se han ido dando al municipio”, indicó. Esos dos obreros son también los que colocan y pintan los centros saludables y los comunales, agregó.
Pero no hay una cuadrilla de trabajo que arregle los constantes desperfectos que aparecen en la ciudad, aunque “parece que sería lo lógico”. “Lo hemos hablado con Antía y el municipio tiene que tener una cuadrilla para respuesta rápida”, agregó.

Uno y uno
Mientras tanto, los “dos obreros” del municipio se multiplican para atender las urgencias, por ejemplo, cada vez que se rompen las baldosas de la peatonal de la calle Sarandí, que fue mal hecha desde un principio. “Logramos hacer un proyecto que para mejorar todo eso, porque hay que levantar las baldosas que se pasan rompiendo. Hicimos un proyecto con la arquitecta de Obras Civiles pero no se pudo hacer porque no había recursos este año y quedó pendiente para el año que viene”, explicó Fernández Chávez.
La alcaldesa también señaló que, dado que el municipio tiene un rol de “gobierno de cercanía” la población acude a él para pedir soluciones y no hay otro remedio que redirigirla hacia la Intendencia. “El municipio recibe 800 mil pesos por mes” de parte de la OPP, dijo la alcaldesa. Después vive constantemente “negociando” con las direcciones del IDM para poder cumplir su tarea. “Los que creemos realmente que el gobierno de cercanía hay que profundizarlo entendemos que a los municipios hay que darles muchas más potestades, pero hay que darles los recursos y la gente”, consideró.

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