En un informe difundido a través de su página web en los últimos días, el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) dio a conocer una lista de desastres de diverso nivel que debió afrontar el país en el último quinquenio. En esa nómina hay varios eventos que afectaron también y a veces especialmente al departamento de Maldonado, principalmente tormentas, ventarrones e inundaciones.
“Desde 2015 a la fecha han sido muchos y diversos los eventos adversos que hemos debido enfrentar”, señaló la repartición. La inundación es el evento más recurrente en el territorio nacional y el que más desplazamiento de personas genera. El pico máximo en el número de inundaciones fue en 2015 (cinco eventos), seguido por los años 2018 y 2019 en los que hubo tres eventos de este tenor.
La inundación de diciembre 2015 que se extendió a enero 2016 se registra como la segunda inundación histórica del país ya que supuso el desplazamiento de 24.991 personas en cinco departamentos (Artigas, Rivera, Salto, Paysandú y Río Negro) por varios meses.
En el período comprendido entre diciembre de 2014 y noviembre de 2019 fueron 109.165 las personas desplazadas a raíz de las inundaciones ocurridas en diferentes puntos del país. De ese total, 21.983 fueron evacuadas y 87.163 auto evacuadas
La cifra cercana a las 22.000 personas da cuenta del esfuerzo realizado tanto por el Sinae como por las intendencias departamentales para atender y dar asistencia sanitaria y en alimentación a una población vulnerable que recurrentemente sufre los efectos de este fenómeno.
Por otra parte, la variabilidad climática y la alternancia de los fenómenos ‘Niña’ y ‘Niño’ generan episodios de déficit hídrico y sequía. En 2015 fueron 9 los departamentos declarados en emergencia. De noviembre de 2017 a mayo de 2018, se registra la declaración de emergencia por sequía en 12 departamentos, pero fueron 14 los que sufrieron las consecuencias el déficit hídrico.

Ventarrón
Los eventos meteorológicos adversos también han sido de los más recurrentes del período. Ciclones extratropicales, vientos fuertes y muy fuertes, marejadas, lluvias torrenciales, granizadas, actividad eléctrica y corrientes descendentes han sucedido con cierta frecuencia.
Hubo tres ciclones extratropicales registrados entre julio y noviembre de 2016 que supusieron el colapso de estructuras, gran cantidad de árboles caídos (en el entorno de 6000 ejemplares), caída de tendido eléctrico, roturas del ornato público y afectaciones sobre múltiples bienes.
Se registraron, además, decenas de voladuras de techos, rotura de vidrios y afectaciones a las redes viales. También se debe destacar, por su virulencia, las corrientes descendentes de 2016 que afectaron a Piriápolis, a Pan de Azúcar y a San Carlos, y también a la ciudad de Melo.
Por la espectacularidad del fenómeno y por la pérdida de vidas, el tornado en Dolores acontecido el 15 de abril de 2016, impactó severamente en la población local y de todo el país. La primera evaluación de daños y análisis de necesidades (EDAN) realizada en la ciudad arrojó que evaluadas 1807 viviendas (136 manzanas), el 31,8% de ellas fueron catalogadas como “no habitables”.
El 33,4% con daños de importancia y el 34,8% como “habitables”. Luego esta cifra se corrigió a la baja en el proceso de recuperación y de acuerdo a los informes técnicos recogidos en el momento. En cuanto a los comercios, se evaluaron 163 locales en 67 manzanas, el 48% de los cuales se catalogaron como destruidos, el 18% dañados y el 34% con alguna afectación.

Incendios
Si bien en los últimos años se ha logrado reducir el número de incendios y las superficies quemadas, los incendios forestales y de campo siguen ocurriendo y demandando un importante esfuerzo interinstitucional público – privado. Cabe destacar los incendios de 2015 (tres de gran magnitud donde se quemaron 200 hectáreas de vegetación en los departamentos de Maldonado y Canelones), pero especialmente el recientemente ocurrido en La Esmeralda (Rocha).
En 2015 en el departamento de Paysandú, sobre el río Uruguay se registró un derrame de 200.000 litros de combustible de ANCAP que ingresó a la red de agua potable del departamento. Para frenar la expansión del mismo actuó personal de OSE y de ANCAP colocando barreras de contención a la toma de agua y OSE purgó todo el sistema.
Por otra parte, en Maldonado hubo que lamentar la muerte de ocho pasajeros y dos tripulantes, nueve de ellos de nacionalidad argentina y uno portuguesa, cuando el avión en que viajaban se precipitó sobre la Laguna del Sauce. Desde la Dirección Nacional se colaboró para limitar el derrame de combustible en la laguna a fin de que no peligrase la toma de OSE.
En este período también se debieron enfrentar otros eventos adversos de menor entidad, como la nube de cenizas provocada por el volcán chileno Calbuco que transitó a 6.000 metros de altura por nuestro territorio a finales de abril de 2015 y el sismo de 2,98 en escala Richter registrado entre Toledo y Las Piedras (Canelones), el 24 de noviembre de 2016.