“Malos olores en Perú”, por Danilo Arbilla

Algo no huele bien en Perú. El proceso eleccionario, la diferencia de menos del 0,5% las denuncias de fraude y el largo conteo contaminaron bastante. Y parece que no termino ahí; a tan solo tres días de asumido Pedro Castillo, en los mentideros políticos de Lima se especula mucho y ya se habla de “vacancia” – destitución del presidente, por “incapacidad moral” – o de disolución del Congreso y llamado a nuevas elecciones legislativas. Esto último puede decidirlo el presidente si el Congreso por dos veces seguidas no da su respaldo al gabinete ministerial. En tanto, para sacar al presidente -y que pase el vice-, se necesita el voto de 87 integrantes del cuerpo de 130 miembros, y se asegura que ya hay 80 firmes. La cosa no es fácil en Perú.
La OEA y la UE bendijeron las elecciones y Castillo trató de “acomodar el cuerpo” para sacarse el “tufo” de comunista y extremista y mostrarse como más del centro. Ello contribuyó a la calma.
Sin embargo, fue el propio presidente quien pateó el tablero con la designación de “primer ministro” (Jefe del Gabinete) a Guido Bellido a quien se le acusa de “homofóbico y machista” y de apoyar al terrorismo y a corruptos. Comenzaron a circular twitter de Bellido: “‘La revolución no necesita peluqueros y ‘el trabajo los hará hombres’. El ‘hombre nuevo’ no puede ser un ‘maricón’. ’La sociedad socialista no puede permitir este tipo de degeneraciones’. Palabras de nuestro comandante líder Cubano Fidel Castro en 1963 al referirse a la homosexualidad”, éste, de enero de 2019, fue el que más circuló.
Además, Bellido es hombre de “Perú Libre” y muy de confianza de Vladimir Cerrón, jefe de ese partido y quien “invento” a Castillo cuyo “destape” era inimaginable. Cerrón un marxista leninistas, simpatizante de la guerrilla no pudo ser candidato por estar sentenciado judicialmente por corrupción. Es cierto, sí, que en Perú son de “lengua fácil” para acusar y denunciar e imaginativos para inventarle “malos pasos” a la gente pública. También son muy diligentes y de “gatillo fácil” en materia de disolver congresos y destituir presidentes.
Hay empero datos a tener en cuenta. Uno lo constituye un editorial de hace dos días de “La República” de Lima titulado, “No, señor presidente”.
La República es el segundo diario de Perú, es considerado de centro izquierda y progresista y fue fundado por el ingeniero Gustavo Mohme para luchar contra la dictadura de Alberto Fujimori. Y efectivamente dio dura batalla; le costó la vida a su fundador.
Para los expertos de la UE que estuvieron en Perú, La República, sin negar su antifujimorismo, fue el diario que manejó más profesionalmente y con mayor neutralidad toda la información respecto a las elecciones. Eso no quita que se le señalara como apoyando a Castillo.
¿Y qué le dice La República al “Señor presidente”?. Entre otras cosas que la designación de Bellido rompe el “compromiso de mantener al país lejos de cualquier amenaza extremista”. “Una persona sobre quién pesa una acusación por apología al terrorismo y que además mantiene posiciones homofóbicas, machistas y que defiende a los corruptos no puede ni debe ocupar un cargo donde se requiere diálogo y capacidad de negociación”.
Lo seguro, es que “La República” no se anda con “gre-gre” y que en Lima se respiran muchas broncas.