Hace pocas horas el candidato oficialista Daniel Martínez, junto a su asesor en temas de seguridad Gustavo Leal (también asesor de Bonomi) presentaron un documento denominado ¨12 medidas y compromisos para ir hacia Adelante en seguridad y convivencia¨.
A pesar de lo que sugiere el nombre, las medidas allí explicitadas no llevan hacia adelante, sino que por el contrario suponen un estancamiento, y representan el segundo tiempo de políticas que ya fracasaron.
El Gobierno del Frente Amplio fracasó en la misión de proteger a los uruguayos porque nunca tuvo la decisión de enfrentar el delito. Han pasado de diagnóstico en diagnóstico y han sido permisivos con la delincuencia porque en el fondo tienen prejuicios para ejercer la autoridad. Confunden autoridad con autoritarismo, y están permeados por las visiones sociológicas que culpan a la sociedad por sus delincuentes. Como dijo el ex precandidato Bergara, tienen una visión ¨frutillita¨ de la seguridad; y como no tienen la decisión de combatir al delito, ningún cambio puede provenir del continuismo de las políticas probadamente ineficientes como las que propone el candidato oficialista.
Le dicen a los uruguayos que si ganan por cuarta vez van a desarrollar lo que llaman programa ¨Más Barrio¨ desplegando ¨un conjunto integral de acciones urbanas, habitacionales, sociales y de seguridad (…)¨ para ¨retejer la fractura social y romper la dinámica de grupos criminales organizados con una potente presencia del Estado¨.
Para ello, entre otras cosas, prometen: construcción de calles y veredas, construcción de plazas de convivencia, iluminación y construcción de senderos seguros, instalación de mobiliario urbano básico, especialmente paradas de ómnibus iluminadas y con señalización adecuada, limpieza de espacios públicos y basurales, legalización de servicios públicos (OSE y UTE), 5000 soluciones habitacionales para situaciones críticas¨.
Eso que prometen lo podrían haber hecho en estos 15 años de Gobierno nacional, y en los 30 años que han gobernado Montevideo. Martínez no ha podido ordenar la recolección de basura y hasta tuvo que recurrir a militares cuando tuvo conflicto con Adeom y promete poco menos que rehacer los barrios, los mismos barrios que desatendió él y todos los gobiernos del Frente.
Y prometen que van a ¨profundizar los operativos Mirador¨ (son los operativos en los que va el sociólogo Leal con la prensa) y que ¨se crearán equipos de investigación criminal de alta dedicación operativa para cada una de las zonas asignadas¨. No puedo imaginar confesión más grande, más grave y más irresponsable de una fuerza que está en el Gobierno. Hablan como si fueran escandinavos recién llegados al Uruguay. Señores, ustedes son el Gobierno. Si no hay equipos de investigación criminal de alta dedicación operativa es porque ustedes no los crearon.
Todo lo que dicen que harán es la confesión de todo lo que no han hecho.
Prometen también la ¨persecución sistemática y conducción judicial al narcomenudeo clausurando bocas de venta de droga y tapiando y/o demoliendo estructuras utilizadas para dicho fines¨ y ¨patrullaje intenso y reforzado del PADO donde haya controles sistemáticos de motos y de identidad¨. Son los mismos que se opusieron a agravar penas cuando se usa un hogar como boca de pasta base, los mismos que se oponen -ahora- a la posibilidad de allanamientos nocturnos (cuando el proyecto de Ley de Procedimiento Policial de 2006 firmado por el entonces Ministro José Díaz y el Presidente Vázquez también la preveía). Los mismos que a poco de asumir el Gobierno le quitaron a la Policía la posibilidad de pedir identificación.
Otra ¨propuesta¨ es ¨Diálogo entre vecinos y la Policía para mejorar la situación de seguridad en cada lugar¨. Nada que agregar.
Obviamente, fieles al sistema frenteamplista, este conjunto de medidas supone un incremento del gasto en seguridad: 50 millones de dólares más al año. Cabe recordar que los gobiernos frentistas aumentaron el gasto en seguridad llevándolo a 850 millones de dólares, y lejos de obtener mejores resultados, ¨logró¨ batir los récords de delitos. Siguen fieles a ponerle plata a los problemas y no soluciones.
Otro punto a destacar de esas medidas propuestas por quienes son Gobierno, es la de instalar ¨en la Dirección de Investigaciones de la Policía un Cuerpo de Elite destinado a investigar y reprimir el ingreso, almacenamiento y envío al exterior de cargamentos vinculados al narcotráfico¨. Esta parece ser la reacción a que les haya pasado por delante 5.000 kilos de cocaína, que entró y salió del país y nos enteramos porque los descubrieron en Europa; entró y salió un elefante de cocaína y no lo vieron. Mientras tanto, la ley 19.677 aprobada hace 10 meses y por la cual se confieren funciones policiales a las Fuerzas Armadas en la zona de frontera de 20 km. (excepto centros poblados) sigue sin reglamentarse y las fronteras siguen en total vulnerabilidad. Es evidente que el Gobierno no reglamenta la ley para no darnos la razón, para no reconocer que utilizan militares en funciones típicamente policiales. El Gobierno hace campaña en la omisión de reglamentar.
Por supuesto, un buen plan de propuestas frenteamplistas no puede dejarnos sin usar el verbo ¨tender¨. Dentro de las propuestas de ¨transformación carcelaria¨ dicen ¨tenderemos a que existan nuevas unidades de gestión en las cárceles actuales y en el futuro construir cárceles más chicas¨. Todo cuestión de fe, claro, habría que tener fe en quienes no han cumplido sus promesas. Proclaman cárceles más chicas y a Punta Rieles la hicieron de 2.000 plazas.
Y claro, no podía faltar la fórmula asambleísta: ¨instalaremos un Gabinete de Convivencia y Seguridad para coordinar desde la Presidencia la articulación entre las estrategias de seguridad y las políticas sociales. Esto implica un funcionamiento con una integración del Gabinete dirigido por Presidencia e integrado por varios Ministerios y un monitoreo y seguimiento de los planes y programas desde la Secretaría de Prevención de la Violencia¨.
Ni los opositores más acérrimos habíamos podido detallar con tanta precisión el fracaso del Frente Amplio como lo hace el relatorio de medidas que propone el candidato oficialista y su equipo. Todo lo que propone supone la confesión explícita de lo que no han hecho, del mal rumbo que tienen en materia de seguridad; es el relato de un estrepitoso fracaso.
El conjunto de medidas de Martínez, de Leal y de Bonomi, que es quien ha marcado la política de seguridad del Frente, suponen más de lo mismo. Más de lo malo. Más de lo que fracasó.
Porque le agregan de todo menos lo que de verdad se necesita: voluntad de combatir al delito, voluntad de defender al honesto. Voluntad de ejercer la autoridad sin complejo de culpa.
Sin esa voluntad de cambio en la orientación del gobierno de la seguridad pública, no puede haber mejores resultados.
El Partido Nacional tiene el compromiso de abordar el problema de la seguridad sin prejuicios, fortaleciendo jurídica y simbólicamente a la Policía, reorganizándola para que tenga mejores herramientas para reprimir el delito, para que combata frontalmente al crimen organizado, recuperando territorios que han sido abandonados por el Estado, compromiso con la reforma del sistema carcelario y con las políticas de prevención, y rehabilitación.
Con la propuesta del Partido Nacional y con los cambios que nosotros impulsamos con la reforma constitucional Vivir Sin Miedo le estaremos dando a los uruguayos un nuevo modelo de seguridad que pone como centro la defensa del derecho primordial que tiene todo ciudadano: vivir seguro.
Como si los uruguayos nos hubiéramos portado mal, como si hubiéramos hecho algo malo, Martínez, Leal y Bonomi recrean el dicho, si no querés sopa, otro plato, así, más como castigo que como propuesta, nos ofrecen a los uruguayos otro plato de una sopa insípida y desabrida. Y no, los uruguayos no hicimos nada malo, y por eso le decimos a Martínez y al Frente Amplio: más sopa no, gracias.

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