“Mete miedo”, por Danilo Arbilla

“Alguien tenía que haber calumniado a Josef K2, pues fue detenido una mañana sin haber hecho nada malo“. ( El proceso – Franz Kafka).

El escritor checo se me vino a la mente cuando leí la columna de Rodrigo Caballero -“La guiñada y la venda”- y al día siguiente la de Leonardo Guzman – “El Derecho y las fiscalías”-.
Algo huele mal, pensé
Caballero plantea unas 20 interrogantes que causan escozor. A título de ejemplo: “¿Qué lleva a alguien a forzar la existencia de un delito y luego de un culpable cuando no hay ni uno ni otro? ¿Qué tan justa es una justicia que impide a un acusado presentar pruebas que lo favorezcan en la causa?”
Guzmán advierte que “son ‘las leyes’ – y no los grupos de presión ni las turbas- las que ‘fijarán el orden y las formalidades de los juicios’” y concluye : si “se decide por sumisión a instrucciones, miradas ajenas o, perspectivas prejuiciadas por grita callejera, ¡adiós garantías y adiós Estado de Derecho!”.
Para El País (editorial del jueves), se trata de una situación de “una gravedad institucional tremenda”. También pregunta: “¿Es más grave archivar un par de cientos de casos sin actividad, que violar la reserva de fuente de un periodista”.

Lo sucedido con el Fiscal Raúl Iglesias nos advierte sí que la cosa huele mal, y feo.
Iglesias ordenó archivar 299 casos de denuncias de delitos sexuales y aparentemente, por eso lo sancionaron. Según el diputado Gustavo Zubía, ex fiscal que de esto sabe, han habido otros fiscales que con el mismo criterio que Iglesias han archivado miles de casos.
Entonces, ¿por qué?.

Iglesias también accedió cambiar las medidas cautelares -de prisión efectiva a domiciliaria- a los denunciados por haber participado en una presunta violación grupal en el Cordón. Este caso tomó notoriedad por la decisión judicial de allanar un medio de información y pretender imponer que un periodista- Ignacio Alvarez- revelara sus fuentes. Un claro atentado al derecho a la reserva de las fuentes garantizada por la ley. Sin embargo no se sabe de que a las fiscales actuantes se les hubiere aplicado sanción alguna. O que hayan habido sumarios. Y lo que hicieron fue grave, muy grave. Pero peor aun, parece que fiscales y jueces creen que los periodistas están obligados a revelar sus fuentes y que además pueden ser acotados en el cumplimiento de sus tareas.

Actualmente Alvarez no se puede acercar a menos 500 metros de la presunta víctima, que debe ser protegida, pero tampoco respecto a sus familiares. ¿Le van a poner tobillera?¿No puede investigar más?. Esto también es gravísimo; la libertad de prensa es custodio de las restantes libertades. Es la que vigila y controla, incluidos los tribunales judiciales. Es la que informa a la ciudadania, que es el tribunal superior.

También en el sumario se dice que Iglesias reveló informacion considerada de carácter reservado según denuncia de Abogados de la UDELAR.
¿Y qué dijeron y qué paso con la fiscal Darviña Viera?. Ella admitió que utilizaba la prensa y fue denunciada reiteradamente por eso. Ante la acusación de que lo suyo era un circo mediático su respuesta fue: “me chupa un huevo. Un ovario, mejor dicho.” (Sugar Daddy-Cesar Bianchi-Pag. 241-Sudamericana). ¿La sumariaron? ¿Le rebajaron el salario?
Todo esto mete miedo. Porque hoy será por delitos sexuales, pero ni estos justifican la doble vara ni rebasar los limites. Y mucho menos ignorar las garantías a que tiene derecho todo ciudadano.