Marcos Mundstock, falleció hoy en Buenos Aires. Tenía 77 años. El año pasado un examen médico le detectó una enfermedad que, al final, lo terminó matando. Su fallecimiento causó un profundo dolor tanto en su querida Buenos Aires como en el resto del mundo. Es el tercer integrante de Les Luthiers.
El primero fue Gerardo Mesana en 1973 y el otro, el también inolvidable, Daniel Rabinovich fallecido hace cuatro años cuando tenía 71 años.
Imposible no identificar a Marcos Mundstock, el vozarrón del conjunto, su guionista, el hacedor de imborrables páginas de la cultura rioplatense.
Sin embargo, para el público contemporáneo no es muy conocida su estrecha relación con un pequeño local ubicado en la planta baja del edificio Isla de Gorriti, en la parada 10 de la rambla “Claudio Williman”.

La fusa
El local tenía dos entradas. Una por el hall del edificio, empleada para el ingreso y la salida de los artistas. La otra, en el frente, para el público. Hoy en día el lugar no exhibe ninguna señal que lo identifique con los prolíficos y hasta explosivos años sesenta. Por allí no solo actuó Marcos Mundstock, juvenil artista integrante del por entonces casi desconocido Les Luthiers.
El local se llamaba “La Fusa” y era propiedad de un librero porteño llamado Felipe Oscar “Coco” Pérez y su esposa Silvina Muñiz, una reconocida empresaria inmobiliaria de Buenos Aires con una fuerte presencia en Punta del Este.
Ambos se conocieron en su Buenos Aires, “Coco” tenía su librería frente a la casa de Silvina. El flechazo fue inmediato. De ahí saltaron a Montevideo donde “Coco” armó su grupo “Oriental Jazz Quartet”.
Una noche de 1967 “Coco” y Silvina coincidieron en que un local de la parada 10 que era parte de su patrimonio era el lugar ideal para armar un café concert. Silvina tenía importantes intereses inmobiliarios, ámbito donde se destacaba. En el verano de 1968 el negocio fue inaugurado con la participación de numerosos artistas que por entonces se hacían conocer. Entre ellas, Amelita Baltar y Susana Rinaldi, la jovencísima Mercedes Sosa y un renombrado Chico Novarro. El fenómeno del café concert estalló, además, de la mano de dos figuras rioplatenses: Carlos Perciavalle y Antonio Gasalla.
El éxito de La Fusa de Punta del Este generó la apertura en la baja temporada de “La Fusa” de Buenos Aires en el mismo formato del Café Concert. A ese lugar, Astrid de Ridder, una de las mujeres argentinas más bellas, llevó a su amigo, el brasileño Vinicius de Moraes. La amistad del ex diplomatico y los dueños del local fue a primera vista. Al verano siguiente Vinicius desembarcó en el local de Punta del Este y se transformó en un visitante de todos los veranos, a tal extremo que no tuvo más remedio que comprar una casa, ubicada hoy sobre la calle que recuerda su nombre a la altura del Punta Shopping.
En el verano de 1970, en febrero, el autor de “Garota de Ipanema” se presentó en “La Fusa” acompañado de otros célebres músicos norteños como Dori Caymmi, luego se sumó María Creuza y un jovencísimo guitarrista llamado Toquinho.
La historia de “La Fusa” de Punta del Este duró poco tiempo más. En diciembre de ese mismo año, “Coco” había acordado con Vinicius una serie de actuaciones para la temporada de 1971. En ese mismo mes de diciembre, el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros dejó un mensaje en el conocido bar Añón de Montevideo.
“Deben ver todos los lagartos que la cosa viene en serio y debemos dejar la costa de la playa con la arena sola. MLN-Tupamaros”. Una reedición del famoso “verano caliente” desatado por el MLN en 1968.
El matrimonio propietario de “La Fusa” levantó todas sus presentaciones y marcharon a Mar del Plata. La magia desapareció. Y “La Fusa” quedó en el recuerdo de muchos como un lugar sin igual y sin herederos en Punta del Este.

1 COMENTARIO

  1. Perdón, además de la historia de La Fusa… entonces la relación entre Marcos Mundsctock y el “pequeño local” ?? Donde quedó?

    En el tintero del autor?

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