Tal como lo había anunciado, el diputado frenteamplista Darío Pérez no acompañó el proyecto del Poder Ejecutivo que planteaba crear un impuesto a determinadas pasividades militares servidas por el Servicio de Retiros y Pensiones Militares (SRPM). Para aprobarse el proyecto necesitaba un mínimo de 50 votos y solo obtuvo 49 del Frente Amplio. Los cinco partidos de la oposición se negaron a apoyar la propuesta. El FA tiene otro proyecto para realizar una reforma integral del sistema de retiro de los uniformados, pero es probable que no la presente en este período.

En marzo de este mismo año Darío Pérez también había desoído a su colectividad política cuando votó un proyecto de Unidad Popular sobre un plan de vivienda popular que no contaba con financiación. Esa iniciativa pasó al Senado que, según se ha anticipado, no la aprobará.

<sub> Incomodidad

Pérez habló ayer de mañana en un periodístico de Radio Carve. Dijo que no le resultó “cómodo” no dar el voto para alcanzar el mínimo que se necesitaba para la aprobación, pero alegó que no quiso “afectar la Constitución”.

El proyecto planteaba un impuesto a determinadas pasividades militares servidas por el Servicio de Retiros y Pensiones Militares (SRPM). Por ser un tributo necesitaba un mínimo de 50 votos.

“No es cómodo lo que estoy haciendo ni humanamente ni políticamente”, señaló Pérez. Además, aclaró que ha votado “el 99,9% de las cosas que ha presentado el FA. Y voté algunas inconstitucionalidades. Algunas por ignorancia y otras por disciplina”, agregó.

“Creo que nosotros en el FA venimos haciendo macanas y en democracia las macanas se pagan”, dijo el legislador. También afirmó tener “altura” para pararse “frente a esto, porque fui preso político y luché contra la dictadura”.

Pérez opinó que “por incómodo que pueda resultar para algunos compañeros de izquierda”, hubo “algunos” que “se confundieron”, porque “una cosa es un contador que hace las cuentas” y otra cosa es “los que creen que esto del impuesto es verdad y justicia”.

Consultado sobre la posibilidad de que el partido lo llame ante el Tribunal de Conducta, el diputado respondió: “Si me mandan al Tribunal de Conducta voy a decir que me quieren sancionar porque no quise afectar a la Constitución”. A su juicio, el impuesto propuesto era “absolutamente discriminatorio”. “Se hacía sobre el nominal”, por lo que “algunos podrían llegar a no recibir un 48% de su sueldo”, indicó.
Además, dado que era “inconstitucional”, en el futuro “seguramente traería detrás una catarata de juicios, como pasó con los judiciales”. “¿Qué es lo que está primero, la Constitución o la disciplina partidaria?”, se preguntó.

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