plaza (Copiar)Un sujeto que paseaba alegremente por la plaza arriba de una bicicleta, quizás poniendo en práctica aquello de vivir el día a día que recomiendan los manuales de autoayuda, terminó alojado en el establecimiento de rehabilitación ética de Las Rosas, donde ya no podrá pedalear ni para ver cine en colores.

Ocurre que el birrrodado que ocupaba no le pertenecía y, además, ya tenía méritos y antecedentes como para ser castigado con algo más que un “chas-chas en la colita”.

La historia cuenta que hace unos meses, el día 26 de diciembre del año pasado, el responsable de un comercio ubicado en Florida y Rincón fue a la seccional Primera a denunciar el hurto de una bicicleta marca GT, que alguien sustrajo del interior del local después de romper la puerta principal.

El tiempo pasó sin novedad alguna sobre el vehículo hasta que el pasado jueves, 5 de marzo, un efectivo policial del Grupo Especial de Patrullaje se encontraba en la Plaza San Fernando cuando se le acercó una funcionaria municipal. La mujer le transmitió que un sujeto se encontraba circulando en bicicleta por la plaza y no le hacía caso a su pedido de que dejara de hacerlo. Según se sabe, muchos niños pequeños juegan y corretean en la explanada de la plaza, por lo que podrían sufrir heridas graves en caso de ser atropellados por un vehículo.

El obstinado ciclista continuó haciendo ejercicios y no pareció inmutarse al ver llegar al agente policial. Cuando el efectivo se vio obligado a echarle el guante, el sujeto se desacató y debió ser derivado como chicharra de un ala hacia la seccional con la bicicleta de arrastro. Allí se le incautó un cuchillo y se constató que la bicicleta se asemejaba mucho a la que se hallaba desparecida. Cuando le preguntaron de dónde la había sacado, el individuo declaró “que se la había comprado a un joven desconocido”.

Por aquello de que a lo mejor el lunes hay croquetas, la Policía llevó al desacato ante el juzgado Penal de Segundo Turno de Maldonado. El magistrado decidió que el ciclista, ya identificado como Alvaro Fabricio Martínez Bica, poseedor de antecedentes penales, pasara una temporada en Las Rosas por la comisión de un delito de Receptación.

Suministro

Uno de los que compartirá domicilio con el antedicho es el individuo identificado pro las iniciales A.M.T.P., quien fue procesado por la comisión de “un delito de Suministro de Sustancia Estupefacientes de acuerdo a lo dispuesto por el art. 34 del decreto ley 14294 en la redacción dada por la Ley 17016”.

El procesamiento fue dictado por el juez letrado de Segundo Turno el pasado viernes tras un procedimiento realizado por personal de la Seccional Sexta de Maldonado Nuevo. Los efectivos manejaban “información importante” y el pasado 5 de marzo realizaron inspecciones oculares en varias viviendas de esa jurisdicción, lo que derivó en la detención de cuatro individuos y de un menor de 17 años.

Asimismo se incautaron varios efectos, entre ellos, tres envoltorios ubicados en una bolsa que contenían una sustancia “con morfología similar a la marihuana”. También se halló un GPS, dos celulares, dos pendrives, una sustancia blanca en polvo -uno de los envoltorios tenía un peso de 100grs,- una cuchara, una balanza de precisión, un correaje con funda, una pistola de plástico, dos pistolas de aire comprimido, dos macetas con tierra y tres plantas de marihuana.

Todos los detenidos quedaron a disposición de la justicia y hasta ahora sólo trascendió un procesamiento.

En la huella

La tecnología tiene sus peligros: a veces ocurre, por ejemplo, que un teléfono es más inteligente que su dueño o incluso que un arrebatador. Eso parece haber sido demostrado este fin de semana cuando la Policía dio captura a un pobre individuo que apenas tenía para alimentarse.

Según informó FM Gente, una vecina que reside en el barrio Aidy Grill, en la parada 4, fue sorprendida por un sujeto en el preciso momento en el que ingresaba a su edificio. El desconocido le manoteó el bolso y huyó sin siquiera fijarse en su contenido. Lo más costoso que la mujer llevaba consigo era un teléfono inteligente de importante valor; tanto que el aparato tenía un rastreador para casos de hurto.

La policía rastreó entonces su ubicación y lo halló en un barrio de la zona norte de la capital departamental. Grande debe haber sido la sorpresa de quien tenía el aparato en su poder cuando la Policía llegó directamente hasta el lugar en el que se hallaba.
En sus declaraciones ante las autoridades, el individuo afirmó que no había robado el smartphone sino que otro sujeto le insistió para que se quedara con él aun cuando le respondió que no tenía dinero para pagarle. Sus únicos bienes entonces “eran un litro de vino y una milanesa, ya que los había adquirido para almorzar”, dijo el parte de la Policía.
No obstante, el caco dijo que eso le bastaba como pago y se concretó el negocio.
Cuando el flamante propietario comenzó a utilizar el aparato fue detectado por la policía. El juez de la causa optó por dejarlo en libertad y continuar trabajando para ubicar al arrebatador.

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