juzgadopgUn aparatoso operativo policial de seguridad, con desvío de transito incluido, se montó ayer en torno al juzgado penal de 4º turno, donde estuvo declarando por varias horas el sujeto de iniciales P.G.S., de 33 años, autor de tres homicidios, el último de ellos en la noche del lunes en la Parada 8 de la avenida Francia.

P.G.S era intensamente buscado por el crimen de la joven de 19 años Koni Silva, cuyo cuerpo fue hallado en una cabaña de Punta del Diablo. Después de varios días regresó a Maldonado y fue hallado y perseguido por la Policía en la noche del sábado. Herido de bala en el hombre y con un zapato de menos, el sujeto logró huir a campo traviesa y el lunes pudo regresar a un hostal de la Parada 8 donde había trabajado. Allí asesinó de varias puñaladas a la dueña del lugar, Claudia von Graevenitz, cuyo hermano también había sido ultimado por el sospechoso meses atrás. El individuo tomó luego la camioneta de la mujer y viajó hasta la casa de sus padres, en Ocean Park.

La camioneta quedó escondida en un bosque existente sobre el arroyo El Potrero, en la zona de Chihuahua. El homicida cruzó el arroyo y se dirigió a pie a la casa de sus padres, que no tenía vigilancia policial. Más tarde, en el interior del vehículo la Policía halló un edredón, presumiblemente robado de la cabaña de Punta del Diablo donde apareció muerta Koni Silva.

El hombre ingresó a la casa de sus padres sin problemas. Su madre fue quien se encargó de llamar a la Policía. Cuando llegaron los efectivos, el sujeto intentó volver a escapar, como lo había hecho en la noche del sábado. Los padres del homicida venían colaborando con las autoridades judiciales y policiales apenas se conoció su presunta vinculación con la muerte de la joven Koni Silva.

Con saña

El cadáver de Von Graevenitz fue hallado por agentes policiales que inspeccionaban el lugar. El hostal estaba cerrado y fuera de funcionamiento.

En el interior se encontró una campera con un agujero de bala y manchas de sangre. El sospechoso recibió dos impactos de bala cuando era perseguido por la Policía en la noche del sábado. También se encontró un champión, del mismo par del que quedó colgado en un alambrado en la misma noche del sábado.

Luego de la detención del homicida en Ocean Park, y de su traslado al Hospital de Maldonado, la Policía encontró la camioneta Nissan blanca propiedad de la dueña del hostal.

En la puerta de la casa de Ocean Park, la madre y la hermana de P.G. hablaron con Correo de Punta del Este. “Es mi hijo. Pero además tengo cinco chicos acá en la casa. Son mis nietos. Es terrible la manera en que pasaron las cosas”, dijo la madre. “Mi hermano llegó a mi casa y se entregó. No podemos hablar más”, señaló la hermana del detenido.

Huida

El presunto asesino había sido visto por última vez en la noche del sábado en un bosque cercano al camino de Los Ceibos, al dejar atrás a varios policías que lo perseguían en móviles policiales. Durante la persecución el sospechoso fue levemente herido durante un tiroteo.

Según los investigadores del caso, el hombre apareció en la noche del domingo por el hostal donde se había desempeñado como encargado.

Nadie sabe cómo hizo para cubrir los 14 kilómetros de distancia entre ambos lugares. Sobre este punto se manejan algunas hipótesis; entre ellas, que la propia Claudia lo haya ido a buscar para brindarle algún tipo de ayuda.

La Policía —que siempre pareció andar dos pasos atrás del homicida— se decidió a montar una “ratonera” en el lugar la mañana del lunes, ante la posibilidad de que el individuo apareciera por allí.

Para entonces, Von Graevenitz yacía muerta en el interior del establecimiento. El homicida ya se había largado, con la camioneta de la víctima.

El médico forense señaló que el momento de la muerte de la mujer se ubicaría en las últimas horas del domingo.

Viejas cuentas

A partir de estas instancias, el caso del homicidio de Alejandro von Graevenitz cobró otra dimensión. El productor de arándanos, asesinado a comienzos del pasado abril, fue encontrado moribundo, golpeado con un garrote, en su establecimiento de la Ruta Interbalnearia (km 106).

En su momento, P.G. fue interrogado por la justicia, pero no se hallaron pruebas para incriminarlo y quedó en libertad. Antes de ir a declarar ante la justicia, el individuo reconoció ante la Policía que fue autor del crimen de los dos hermanos Von Graevenitz, dijo ayer FM Gente.

Alejandro von Graevenitz era propietario del hostal que ahora regentaba su hermana. La jueza penal Adriana Morosini y el jefe de Policía Erode Ruiz, entre otras autoridades, se constituyeron en el lugar del crimen. El hombre actuó con ferocidad y saña al asesinar a Claudia Von Graevenitz, factor común con las muertes de Koni Silva y del productor de arándanos.

Koni

Durante una de las marchas que se realizaron en Maldonado exigiendo justicia por la muerte de la joven Koni Silva, su madre, Marianela González, explicó que no sabía nada de las actividades de su hija porque ella era “muy reservada con ese tema”.

También señaló que cuando el homicida pidió dinero a un amigo de la joven “resultó extraño, porque le pidió a una persona a la que Koni nunca le pediría nada y mucho menos plata”.

Por otra parte, se mostraron molestos porque una persona “fue al trabajo de Koni y pidió la moto de ella, diciendo que era su hermano, y ellos se la dieron”, señaló González sin dejar de llorar la pérdida de su hija de apenas 19 años.

Un triple asesino sin nombre y sin rostro

Aunque el nombre y el rostro del asesino de Koni Silva ya eran públicos desde el domingo en las redes sociales, la Jefatura de Maldonado no brindó su filiación ni divulgó su fotografía, por lo cual los medios de prensa se vieron impedidos legalmente de difundir esos datos para alertar a la población y, quizás, haber evitado otra muerte. A los ojos de la Ley, el individuo, de iniciales P.G.S., es un “primario”, no tiene antecedentes penales, y por tanto su imagen y su nombre gozan de protección

 

No es él, es la droga

En un diálogo que mantuvo con periodistas de FM Gente, el padre de P.G. aseguró que lo que hizo su hijo está muy vinculado al hecho de que consumiera drogas. El hombre aseguró que P.G. “había cambiado su carácter y su forma de actuar” y narró que la familia está “conmocionada” por los crímenes.

También refirió que el lunes se cruzó con la madre de Koni en el juzgado de Rocha y que le pidió que entendiera que “él también es padre”. El hombre también precisó que P.G. no tuvo amenazada a su familia. Llegó a la casa de Ocean Park, se bañó, comió y se quedó sentado al lado de una estufa hasta que las autoridades arribaron al lugar, indicó.

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