El padre de un niño en estado terminal fue quien impidió en la madrugada del pasado jueves que la emergencia del Hospital “Elbio Rivero”de Maldonado tomara fuego a causa de un cóctel Molotov lanzado por un sujeto anímicamente alterado. Luego trascendió que el autor del atentado estaba molesto porque las enfermeras no le quitaron un tornillo que le habían colocado por la fractura de un tobillo.
El individuo había ingresado al nosocomio por una ventana del área de maternidad. Luego de transitar un largo pasillo llegó hasta la Emergencia, donde prendió la mecha de una botella llena de nafta y la arrojó contra el lugar donde varias personas aguardaban ser atendidas.
“Ahí tiró la bomba que, por suerte y gracias a dios, no explotó. Sí provocó un gran estruendo que provocó el caos y el pánico entre los presentes”, explicó Verónica Charlone, enfermera del nosocomio. “El padre de este chiquito que está internado reaccionó de forma rápida y pateó al mechero de la botella, lo que impidió que se encendiera la nafta. El señor también quiso levantar los vidrios y limpiar la nafta derramada por todo el piso del lugar. Le dije que se quedara quieto que todavía faltaba que llegara la Policía Científica”, agregó.

Dolores
Charlone dijo a Correo de Punta del Este que el episodio tuvo su origen unos cinco días antes, cuando el autor del atentado, fue trasladado al hospital luego de ser detenido por la Policía. El ladrón sufrió la fractura de uno de sus tobillos al tratar de escalar un muro para escapar de una casa a la que había ingresado a robar.
El hombre fue intervenido quirúrgicamente por un traumatólogo que le colocó un tornillo en el tobillo fracturado. Luego de ser dado de alta, el paciente comenzó a frecuentar el hospital “Elbio Rivero” para pedir a las enfermeras de la Emergencia que le retiraran el tornillo porque, según aseguraba, no podía soportar más el dolor. Las enfermeras le advirtieron que no podían acceder a ese petitorio porque una decisión de esa naturaleza debía ser adoptada por un especialista. El ladrón les dijo que el traumatólogo no le daba respuesta a sus quejas por el tobillo hinchado y los dolores consiguientes.
“Él venía a emergencias para exigirnos a nosotros que con un bisturí cortemos el tobillo para sacarle el tornillo. Un procedimiento que no se puede hacer en una Emergencia”; contó Charlone.
El sujeto continuó viniendo noche tras noche, madrugada tras madrugada, con el sólo propósito de amenazar de muerte al personal. “Así como pasábamos a su lado y nos recitaba un poema o nos decía algo lindo, nos amenazó de muerte. Nos dijo: ‘las voy a matar a todas! ¡Las voy a abrir al medio con facón!’ Cuando salía afuera del hospital hacía como que tenía una ametralladora y nos disparaba. También nos advirtió que tenía una AK 47 que se la había requisado la GEO. Que la iba a conseguir y con ella matarnos a todos”, narró la trabajadora.

El loco
En la noche del miércoles para el jueves, las enfermeras de guardia se percataron de la ausencia del delincuente, a quien apodaban “el loco del patito” porque tiene un plumífero de peluche amarillo colgando del cuello.
“’Qué tranquilidad’, dijimos porque solo faltaba que cayera el loco del patito. Ya habían caído algunos pacientes típicos que nunca faltan. Serían las cuatro menos cuarto cuando sentimos un estruendo muy fuerte. Cuando salimos de la emergencia hacia el hall del hospital encontramos una bomba molotov rota mientras el padre de un niñito evitó que la nafta tomara fuego. El ‘loco del patito’ salía corriendo hacia las salas del hospital. Fueron los policías que estaban cuidando a un recluso en la sala de Cirugía los que lo atraparon. Mientras tanto hubo pánico y un caos, porque el sujeto tenía la lanza a la que, según él, le había escrito de forma cifrada la palabra ‘enfermeros’. Porque él quería matarnos a todos los enfermeros”, continuó Charlone.
El atacante fue reducido y conducido a la sala de emergencias para constar si había sufrido algún tipo de lesiones. En ese lugar, el delincuente aseguró que de forma sigilosa había ingresado al hospital luego de romper el mosquitero de una ventana de maternidad. “Nos dijo que cuando salió de maternidad prendió fuego al mechero de la bomba para arrojarla contra la Emergencia. Gracias a dios no explotó”, añadió.
Charlone advirtió que no es el único caso de violencia registrado en el hospital de Maldonado. Días atrás un recluso que se provocó una lesión para suicidarse fue derivado al hospital. Sus familiares acudieron al lugar y esto provocó un estado de tensión insoportable. “Las amenazas fueron contra el personal del block quirúrgico lanzadas por los familiares del recluso”, refirió.

Al Vilardebó
Finalmente el joven de 19 años fue internado en el hospital “Viladerbó” de Montevideo. La decisión del traslado fue resuelta por un juez de familia de feria quien ordenó la internación del autor del atentado registrado en la madrugada del jueves en el citado nosocomio fernandino. El juez de familia determinó que el sujeto deberá permanecer internado en un centro asistencial psiquiátrico montevideano hasta recibir el alta. Cuando esto ocurra deberá notificarse a la fiscalía que actúa en la emergencia. El individuo fue reducido en la mañana del jueves cuando iba a ser interrogado por la fiscal Silvia Andrea Naupp. Apenas las fiscal comenzó a interrogarlo, el hombre se desacató comenzó a gritar proferirlo amenazas y tirarse al piso. Esto determinó su regreso al pabellón psiquiátrico del hospital “Elbio Rivero” hasta que el juez de familia determinó su internación hasta nuevo aviso en el Vilardebó de Montevideo. La intervención del juez de familia se produce de acuerdo a lo establecido por la ley de salud mental que permite la internación de personas con problemas de este tipo .





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