“Peligra la Patria”, por Ricardo Garzón

Si es ilegal la ocupación de los establecimientos de enseñanza, de cajón que cabe la pregunta ante la reiteración de la toma de liceos y escuelas por docentes y estudiantes que desconocen a la autoridad constituida: ¿es del caso ocupar y desocupar, y volver a ocupar, de un día para el otro el Instituto de Profesores “Artigas”, por ejemplo, apartando al policía del combate a la delincuencia para proceder, manoseado y con desobediencia expresa, al desalojo estudiantil?

La patria se ha embrutecido en unos pocos años al compás del deterioro intelectual y falta de criterio con que se manejan hombres y mujeres en los polos de decisión, presionados por la fuerza sindical afín a la oposición política del partido de gobierno, en un país que ha hecho del fútbol principal preocupación.
Pendientes del estado físico de Suárez y del próximo mundial de Catar, a tambor batiente la prensa alimenta, no ya diariamente sino minuto a minuto la pasión del gol y de los asesinatos y femicidios que le dan vida a los noticieros de las 7 de la tarde, en un pueblo en rumbo de destrucción y sumergido en la ignorancia, en donde los menos estudian y los más deambulan por la vida sin esperanza ni horizontes aceptables.
La oposición política, conchabada con los sindicatos de mayor penetración e influencia, -en realidad todo el PIT CNT-, facilita un estado de abandono general que ha hecho carne en la masa estudiantil. Juegan a la piñata y no le saben pegar. Caramelos, pitos y matracas llenan la bolsa frenteamplista del papel maché. La deserción escolar, que arranca en el tercer año de escuela, suma niños a la calle. Así de sencillo y sin más vueltas. La desocupación y sueldos básicos miserables atentan contra todo el sistema, en un Uruguay infiltrado por el narcotráfico.
La desobediencia que se manifiesta en todos los órdenes de la actividad estudiantil va en aumento, y retrotrae al país a las jornadas aciagas de 1968. Se le dificulta al gobierno cualquier acción emprendida, dando por razón el viejo refrán: “palos porque bogas y si no bogas palos”.
Se ha entorpecido cualquier acción emprendida, al punto que los palos en la rueda han dificultado conformar un elenco de gobierno sólido y estable que pueda pararse en la idea y en la razón en el acontecer político del país.
La reforma jubilatoria no logra avanzar. De la reforma educativa con sustento en la Constitución, los políticos frenteamplistas y los sindicatos docentes y estudiantiles no quieren saber de nada, al amparo de posturas que son afines a la izquierda radical, y políticamente al Foro de San Pablo y al Grupo de Puebla.
¡Cómo será la cosa que en tiempos de Mujica, éste declaró muy suelto de cuerpo: “¡no me la llevan…!”, refiriéndose a la reforma educativa.
El despilfarro de los dineros públicos, pese a promesas electorales incumplidas, sigue siendo una constante nacional. Y es más, va en aumento, derroche que ha transformado al Estado en un obeso mórbido.
Más de setecientos mil ciudadanos malviven por debajo de la línea de pobreza, y se ha denunciado públicamente que el cuerpo legislativo, entre titulares y suplentes que suben y que bajan de los escaños, cobran por día lo que aquellos en un mes.
La temida grieta, “señores y señoras”, se irá cerrando a medida que se emparejen para arriba los sueldos ciudadanos. No para abajo, como han practicado con carácter secular todos los gobiernos que se han sucedido en el país desde que nos declaramos independientes.
La dilapidación de los dineros de la gente es una constante diaria del viva la patria permanente de los ministerios y demás dependencias del Poder Ejecutivo, Intendencias, Juntas Departamentales y Poder Legislativo, a lo que deben agregarse en su conjunto impuestos leoninos y tarifas desbordadas de los servicios públicos que no se pueden pagar. Las industrias fundidas; tambos cerrados, y desaparición diaria de grandes y pequeñas empresas.
La baraja tiene que volver al mazo.
Con infinita paciencia deberá revertirse el deterioro institucional y familiar en todos sus aspectos, con el contrapeso que supone la falta de idoneidad en las cúspides de los ministerios y en el sistema político uruguayo, en donde las coincidencias se dan, unánime y exclusivamente, cuando se trata de proteger el bolsillo.
La tarea, para salir del pozo, no admite fisuras. Blancos, colorados, cabildantes y frenteamplistas tienen esa gran responsabilidad, pese a estar ocupados en vestirse de Primera Comunión para las no tan próximas elecciones nacionales. Entre tanto, los parlamentarios juegan felices a la interpelación y a la mancha venenosa, en este circo de equilibristas y trapecistas al que han convertido el país.
Nos estamos yendo al asteroide, que no es precisamente el de El Principito.
La patria embrutecida deberá ilustrarse.
Desde la Leyenda Patria, un posible punto de restauración ilumina a través del tiempo y las edades el Poeta de la Patria, Juan Zorrilla de San Martín:

“La patria, redención ya consumada,
exige el culto de sus hijos fieles
en el altar del alma conservada”…