Una reciente investigación sobre la caza de patos, realizada por la ONG Coendú, dejó en evidencia que varias estancias y empresas nacionales están ofreciendo paquetes de caza de especies prohibidas y que no respetan las normas que permiten la caza deportiva en algunas circunstancias.
“Ante el conocimiento por medio de vecinos y guías contratados por las propias empresas de que esta actividad se realizaba con muchas irregularidades y sin respetar las leyes vigentes, nuestra organización decidió llevar adelante una investigación al respecto. La misma consistió en explorar veinte importantes empresas y estancias de turismo cinegético (de caza), las cuales comprenden sin riesgo a equivocarnos, la casi totalidad del turismo cinegético de patos en Uruguay”, informó un comunicado de la ONG.
Coendú dijo que al revisar las páginas webs oficiales de cada empresa o estancia, Coendú verificó no solo la violación permanente a la normativa vigente, sino que “varias empresas directamente en sus textos (la mayoría en inglés) las nombraban como piezas del paquete a contratar”.
“Esto último nos preocupó fuertemente ya que denotaría la falta de control que los gestores de turismo cinegético estarían percibiendo incluso en sitios de acceso público. ¿Qué es de esperar entonces que suceda campo adentro, donde no hay forma de enterarse ‘qué’ y ‘cuánto’ se mata por diversión? (la caza de patos es realizada mayoritariamente por extranjeros en lo mal llamado caza deportiva)”, agregó el comunicado.
En Uruguay hay tres especies de pato que se pueden cazar, siempre y cuando se respete la normativa vigente: pato picazo (Netta peposaca), pato cara blanca (Dendrocygna viduata) y pato maicero (Anas georgica).
Pero para cazar estos animales hay una temporada especial. Hay que sacar un permiso de caza, se permite una cuota máxima por día (por ejemplo en el caso del pato picazo solo dos) y hay zonas en las que no se puede cazar, como las lagunas José Ignacio, Garzón, de Rocha, Castillos y Negra, incluyendo sus cuencas).

La denuncia
El informe de la ONG tiene 26 páginas; contiene un análisis caso a caso y las pruebas respectivas y ya fue presentado en agosto al propio director nacional de Medio Ambiente, Ing. Alejandro Nario. La organización denunció a los involucrados y pidió la “suspensión urgente de la caza de patos en Uruguay, quitándolos de la lista de especies permitidas”.
Coendú aseguró que la solicitud tiene sustento en el informe y sus pruebas, que ” fueron corroboradas por las propias autoridades de la Dinama”, y en la “inexistencia de estudios poblacionales que avalen o justifiquen la caza de determinadas especies sin que ello afecte el estado poblacional de las mismas”. “Esta suspensión debería permanecer hasta tanto se cuente con estudios poblacionales serios que justifiquen la caza de determinadas especies”, señaló.
A juicio de la ONG, esta situación “es otra mancha más a la marca país Uruguay Natural, donde incluso hay comentarios de cazadores americanos que justamente dejan entrever lo contrario, se elige Uruguay (al igual que por empresas multinacionales) porque aquí se permite hacer el daño ambiental que en sus países no”.
Actualmente se cazan especies de patos como el barcino, de collar, capuchino, brasilero, colorado, gargantilla, canela, overo y cuchara. Además, en las tres especies permitidas se corroboró que no se respetó la cuota diaria.
En el informe de Coendú se muestran capturas de sitios web en los que figuran promociones de especies prohibidas y hasta videos de Youtube en la misma línea. También se aprecian fotos de cazadores con decenas de patos muertos a sus pies. Hay testimonios de cazadores extranjeros que afirman haber matado ocho o nueve especies diferentes de patos.

Contenido publicitario