Playas con miles de bañistas no contaron este domingo con servicio de guardavidas

La medida se tomó como protesta luego de que dos trabajadores resultaran lesionados al volarse la caseta en la que estaban; "el mal armado de las casetas se viene reclamando desde hace tiempo", informaron

En un hecho sin precedentes en la historia reciente de Maldonado, las playas departamento amanecieron y se mantuvieron durante todo el domingo sin el servicio de guardavidas.
El paro de actividades de los guardavidas impactó en una espléndida jornada con miles de bañistas en todas las playas existentes en los más de cien kilómetros de costa del departamento. Por fortuna, no se reportó incidente alguno.
Su ausencia en pleno verano causó estupor y malestar en el ejecutivo departamental. También asombro, porque se entiende que desde el ejecutivo departamental siempre hubo predisposición a dialogar para encontrar soluciones a los problemas que pudieran presentarse.
Según pudo establecer Correo de Punta del Este, la situación será analizada esta mañana por el propio intendente Enrique Antía y sus principales colaboradores.
Desde el ejecutivo se entiende que la decisión adoptada por los guardavidas de no concurrir a las playas constituye una violación a los acuerdos alcanzados con los funcionarios municipales, con la Asociación de Empleados y Obreros Municipales y con los propios integrantes de la brigada de cuidado de playas. Los convenios establecen cláusulas de negociación antes de adoptar una drástica medida como lo es el caso de dejar sin custodia a las playas del departamento. Antes de tomar una medida drástica deben activarse los mecanismos fijados para encontrar soluciones a las controversias que puedan generarse, se informó.

Como indios

Mientras tanto, la medida de suspender el servicio fue tomada en la tarde del sábado como protesta, luego de que dos trabajadores resultaran lesionados al volarse la caseta en las que se encontraban prestando el servicio en el balneario Buenos Aires. En la playa Bikini también se voló el techo. “Vivimos un momento difícil. Se levantó el viento y estuvo heavy. Zafamos, pero nos llega a agarrar el techo, las chapas y nos parte al medio”, sostuvo uno de los guardavidas que sufrió en carne propia los embates del viento y la fragilidad de la caseta.
Según se supo, en la misma tarde del sábado mantuvieron una reunión vía zoom en la que se resolvió declarar estado de “asamblea permanente” a la espera de una asamblea que se realizará en la mañana del lunes. Mientras tanto, no hay servicio de guardavidas.
Es que, según informaron algunos de los trabajadores a este medio, el tema del armado de las casetas viene generando disconformidad y reclamos, ya que, sostienen que las mismas están armadas sin las medidas de seguridad adecuadas.
Consultado por Correo de Punta del Este, uno de los guardavidas dijo que la empresa encargada del armado no lo hizo en tiempo y forma, “por eso nosotros bajamos después a brindar el servicio. Nosotros estábamos listos el 15 de noviembre. Nosotros bajamos cuando la empresa encargada del armado cumple con todas las normas. Acá no cumplió con todas las normas. Primero: hay casetas que no tienen todos los muertos (bolsas de arena para hacer peso). Segundo: las rampas las armaron mal. Los bulones del techo están todos podridos. Ya tienen años las casetas”.
“Hoy pasó lo que pasó, sin ninguna desgracia, pero podría haber ocurrido una fatalidad”, señaló, sin ocultar su malestar. “Uno de los guardavidas se golpeó en el pecho y está en el sanatorio, yo zafé, porque me fui para la orilla, pero en un momento quedé paralizado y no sabía qué hacer”.
“La responsabilidad acá es de la IDM, que nos está mandando a la playa como unos indios. Estamos en el 2022, no nos da seguridad en nada. Ni una camilla tenemos. El otro día sacamos a una señora que se fracturó un tobillo arriba de una reposera. No tenemos desfibrilador, no tenemos collarín. No tenemos nada, nos manejamos con lo que tenemos, somos unos indios, nos manejamos con lo que llevamos nosotros. Hasta la rampa tuvimos que terminar de armar”.
Por último, no descartó entablar un juicio contra la empresa constructora. “Esto no queda acá”, finalizó.

REGISTROS. En las imágenes se ve cómo quedaron las casetas. Según lo informado por los trabajadores en balneario Buenos Aires uno de los guardavidas perdió el conocimiento por unos segundos y el otro recibió un fuerte golpe en el pecho. Dos ambulancias llegaron al lugar para prestarles atención. A uno de ellos le realizaron estudios y luego fue dado de alta.

Asamblea en Los Dedos
Mientras tanto, en un comunicado enviado a todos los delegados se convocó a una Asamblea General que se realizará este lunes a las 10 horas en playa Los Dedos “con paro parcial / total de actividades”.
Los trabajadores exigirán que “asuman la responsabilidad en la intendencia por la negligencia ya que se venía avisando la situación desde el inicio de la temporada. Mientras tanto no se baja a playa por falta de garantías en cuanto a las condiciones de los puestos de trabajo como ya se le ha notificado a la intendencia en sucesivos informes”.

Marineros tampoco

Una recorrida por las playas Brava y Mansa, efectuada por dos periodistas de Correo de Punta del Este, tampoco detectó presencia alguna de marineros de playa de la Armada Nacional. La única presencia de la marina de guerra en la bahía de Maldonado se limitó al velero escuela “Rou21 Capitán Francisco Miranda”.

1 COMENTARIO

  1. Independientemente de las acciones o declaraciones de una u otra parte, si uno ve lo que son las casetas y lo que se pagaron, hay una absoluta falta de control de calidad y un costo exagerado de las mismas.
    Parecen armadas de apuro con palitos, materiales berretas y costaron casi 3000 dolares el metro cuadrado. Evidentemente que no son para nada aptas para estar ubicadas a la intemperie, en plena costa y expuestas a vientos, lluvias, salitre, etc. Cualquier viento las puede tirar abajo, como se vió en esta ocasión, que, digamos no fue por causa de un huracán ni tromba, ni nada parecido.
    Estas estructuras deberían ser fabricadas con materiales diez veces mejores y más resistentes, ya que se dejan de una temporada para otra sin prestarles mucha atención, y aseguradas al suelo en forma realmenet efectiva.

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