mieresPor Pablo Mieres

La decisión de la bancada de senadores del Frente Amplio postergando la aprobación del proyecto de ley de medios fue una señal positiva que descomprime el clima de la campaña electoral y permite pensar que este tema pueda ser objeto de discusión y debate en el próximo período de gobierno entre todos los partidos.

Creemos haber cooperado con este desenlace al señalar que presentaríamos inmediatamente una acción de inconstitucionalidad ante la aprobación del mencionado proyecto de ley. Estamos convencidos de que la eventualidad de una interposición de una acción absolutamente fundada fue un factor relevante para disuadir a los legisladores del gobierno sobre su decisión de aprobar la norma en plena campaña electoral.

Es cierto que la decisión fue muy ajustada con una mayoría entre los senadores del Frente Amplio de apenas un voto. Pero también es cierto que la postergación para después de las elecciones equivale a una postergación definitiva para el próximo período de gobierno, puesto que en diciembre (cuando hayan culminado las elecciones nacionales) se habrá elegido un nuevo Parlamento con una integración diferente en la que muy probablemente no se reitere la mayoría absoluta alcanzada por el actual partido de gobierno.

Por lo tanto, sería inentendible e indefendible que un Parlamento saliente con una integración política diferente a la del Parlamento elegido, tome una decisión polémica que generará importantes cuestionamientos políticos, cuando apenas dos meses después asumirá el nuevo Parlamento.

Es bueno que así sea. No porque no haya que regular algunos aspectos relacionados con los medios de comunicación sino porque esta materia tan sensible y delicada debe contar con niveles de consenso político muy amplios. Este debió haber sido el procedimiento seguido para la discusión y aprobación de una normativa sobre esta temática. Sin embargo, se optó por presentar en forma unilateral un proyecto muy extenso y detallista con un perfil fuertemente estatista sin haber conversado absolutamente nada con ninguno de los partidos que no estamos en el gobierno.

Este es uno de los problemas que se generan como resultado de la existencia de una mayoría absoluta parlamentaria: temas de alta importancia que requerirían para su legitimidad de niveles de acuerdo amplio se terminan resolviendo por mayorías ajustadas de apenas un voto.

Por eso los resultados parlamentarios de octubre son particularmente relevantes. Si la ciudadanía no ratifica la mayoría parlamentaria a un solo partido se podrá iniciar un nuevo tiempo político en nuestro país.

Efectivamente, gane quien gane, al no existir mayorías absolutas parlamentarias el nuevo Presidente deberá buscar acuerdos amplios, deberá construir mayorías sobre la base de acuerdos plurales. Se habrá dejado atrás una época en la que el Parlamento perdió buena parte de sus competencias políticas y también perdió su capacidad de control sobre el Poder Ejecutivo.

Por eso es tan importante recuperar una lógica política plural con una distribución de votos más abierta. Sería muy importante inaugurar una nueva época de construcción de acuerdos amplios sobre temas fundamentales, tales como la educación, el desarrollo de la infraestructura, la seguridad pública y la política internacional.

En esta nueva estructuración política, el papel del Partido Independiente será fundamental para articular los acuerdos y para hacer de “puente” entre las dos mitades que han polarizado al país en las últimas décadas. Justamente, el carácter independiente del partido nos permite generar las condiciones del diálogo y de los entendimientos.

Este episodio concreto demuestra la capacidad política del Partido Independiente para hacer valer posiciones en la búsqueda de evitar que se resuelvan equivocadamente los asuntos cruciales que definen las políticas públicas. Por ello, entre otras razones, es útil el voto a nuestro partido.

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