La falta de lluvias de los últimos meses propició una vez más que las aguavivas se reprodujeran en grandes cantidades y aparecieran en una suerte de “invasión” en las playas del sur del país. Mientras tanto, algunos biólogos conocidos de la zona han usado las redes sociales para advertir que las medusas no son lo que se dice, justamente “invasoras” dado que su medio natural es el agua.
En Maldonado los animalitos aparecen en todas partes. Las corrientes las han ido acercando a las playas de la bahía, pero también se las ve en Portezuelo, en Piriápolis y Playa Hermosa. También se sabe de una gran cantidad en Bello Horizonte, en la Costa de Otro y en las playas de Montevideo. La abundancia es tal que es difícil meterse en el agua e imposible bañarse tranquilamente sin temor a un encuentro desafortunado.
Las medusas siempre aparecen en mayor cantidad en el mes de febrero. Como es habitual, cuanto mayor es la sequía, mayor es su cantidad en las playas de la zona. La alta salinidad del agua favorece su reproducción. Las lluvias favorecen el vertido del agua dulce de ríos y arroyos en el mar, pero esta vez no se produjeron. Así es que producen estas “invasiones”.

Vientos de tierra
El tema ha estado en la agenda de todos los medios de comunicación. Entrevistada sobre el tema por Telemundo, Gabriela Falla, del departamento de invertebrados de la Facultad de Ciencias, dio su explicación del fenómeno.
“Estos días que se caracterizan por altas temperaturas y vientos de tierra, es un factor muy importante porque desplaza el agua superficial hacia adentro y permite que el agua más subterránea y más fría (venga) hacia la costa y eso trae a todos los organismos gelatinosos, entre ellos las medusas”, explicó.
“Las especies que tenemos acá, en el estuario del Río de la Plata y la costa uruguaya a nivel de Rocha, no son demasiado urticantes. Eventualmente pueden venir de Brasil cubomedusas, que esas sí son muy urticantes. A las de acá hay que tenerles consideración, pero realmente no hay que alarmarse”, agregó.
En tanto, en la página web de la mutualista SEMM-Mautone se leen líneas ilustrativas.
“Las aguas vivas poseen tentáculos formados por células urticantes, que utilizan para capturar a sus presas y defenderse. Estas células contienen un filamento tóxico, que varía según la especie. Por lo general, provocan picaduras dolorosas con una sensación de ardor temporal”, se explica.

Se ruega no tocar
“Es importante enseñar a los más pequeños que no deben tocarlas en ningún momento, ya que, aún muertas, su veneno sigue causando los mismos efectos. Particularmente los niños, ancianos y las personas que han sufrido alergias anteriormente deben evitar el contacto al encontrarse expuestos a mayores riesgos”, dijo la página.
“En caso de sufrir una picadura, lo primero que se debe hacer es salir del agua y evaluar el estado de la zona. Hay algunas medidas que se pueden tomar inmediatamente para aliviar el ardor y el dolor. Es importante no rascar ni frotar con toalla o arena, ni lavarse con agua dulce la zona afectada, dado que solo empeorará su estado. Lo mejor es lavarse con suero fisiológico o, en su defecto, con agua de mar, chequeando previamente que no contenga fragmentos de tentáculos. Para aliviar el dolor se recomienda aplicar hielo evitando el contacto directo con la piel, de forma intermitente, durante un tiempo máximo de 15 minutos. Otra medida útil en la mayoría de las lesiones por medusas, es la aplicación local de ácido acético (vinagre de uso doméstico). Además, es fundamental evitar el calor sobre la zona afectada y protegerla del sol. También, existen geles y cremas específicas que pueden ayudar a curar la piel más rápidamente”, agregó.
“En todos los casos, es necesario tener la precaución de estar atentos ante posibles apariciones de síntomas alérgicos o malestar general, cefaleas, náuseas, vómitos, mareos, calambres musculares o dificultad para respirar. En caso de ocurrir, se debe acudir lo antes posible a un centro de asistencia médica”, concluyó.