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El proyecto de construcción de una villa náutica en la desembocadura del arroyo El Potrero, en la playa Chihuahua, “está generando inquietud en la Comunidad de Punta Ballena”, informó ayer un comunicado de la Unión Vecinal de esa zona, que también integran residentes de la Launa del Sauce y de Laguna del diario.

Los vecinos destacaron que la preocupación había resurgido en abril de este año a raíz de notas periodísticas que hacían alusión “al inicio de las obras y al desplazamiento de la playa naturista”. A partir de ese momento, el asunto comenzó a ser abordado con preocupación a través de las redes sociales.

“Si bien nuestra Unión Vecinal reconoce y apoya a la actividad turística como una herramienta estratégica para el desarrollo, nos encontramos frente a un proyecto urbanístico cuya aprobación ambiental data del año 2000, cuando conceptos como adaptación al cambio climático, eutrofización de aguas, eficiencia energética, o conservación de humedales, nos eran ajenos a la mayor parte de la población. El proyecto autorizado ha sufrido además modificaciones significativas en su diseño posteriores a su aprobación ambiental, las cuales se encuentran al día de hoy a estudio de la Dirección Nacional de Medio Ambiente para la identificación y evaluación de sus potenciales impactos”, comentó ahora el grupo vecinal.

Mirada integral

La Unión consideró que “más allá de la validez jurídica de las autorizaciones otorgadas”, para analizar el caso “se requiere de una mirada integral, que potencie las oportunidades de trabajo y desarrollo local con programas de ocupación de suelo que promuevan las buenas prácticas ambientales y la participación social”.

“Por este motivo nos hemos dirigido al Sr. Presidente de la República para solicitar su intervención en el asunto, tomando en consideración las manifestaciones que al respecto ha formulado esta Unión Vecinal a lo largo de los últimos años, y que constan en los expedientes de la Dirección Nacional de Medio Ambiente”, explicaron.

“Hoy tenemos las certezas de que debemos dirigirnos hacia un paradigma de sostenibilidad en el turismo, apuntando a un modelo de desarrollo que contemple además de los aspectos económicos, los impactos sociales y culturales vinculados a la identidad de los destinos, y especialmente a la protección del medio ambiente, consagrada de interés general en nuestra Constitución Nacional”, agregaron.

Larga data

La primera presentación de un proyecto para construir un puerto deportivo en El Potrero tuvo lugar durante la gestión de Domingo Burgueño, en 1991. El permiso de construcción se aprobó el 14 de agosto de 1992, pero los años pasaron sin que nada ocurriera aunque varias veces se habló de comenzar la obra. Incluso había trascendido que ocuparía un enorme terreno lindero con el arroyo, que tiene unas 120 hectáreas. Ese predio había pertenecido al BPS y fue adquirido hace unos años por el conocido inversor brasileño Alexander Grendene.

El expresidente José Mujica volvió a autorizar el proyecto y otro tanto hizo este año el actual mandatario, Tabaré Vázquez. El 14 de marzo pasado el presidente firmó una resolución que concedió a la firma una prorroga de 21 meses a partir del 19 de diciembre de 2014 para comenzar a construir el complejo. La resolución establece, además, que las obras del puerto deportivo deberían finalizar diecisiete meses después a partir del 19 de abril de 2017.

Antes, en abril de 2013, el Poder Ejecutivo había dispuesto la concesión para uso exclusivo, privado y gratuito de la parte del álveo del Río de la Plata para la construcción de una marina de embarcaciones deportivas conexa a un emprendimiento turístico e inmobiliario.

El predio tiene una superficie de 397.242 metros cuadrados y, una vez concluidas las obras del puerto, tendrá una superficie aún mayor por la concesión del uso de la anteplaya que contiene al cordón dunoso. Esa parte está hoy librada al uso público. El lote se encuentra sobre la margen norte del arroyo El Potrero casi en su desembocadura en el Río de la Plata.

Según se informó hace unos meses, el proyecto “Marinas de Punta del Este” constaría de nueve edificios de apartamentos, 142 lofts, 90 residencias particulares y demás infraestructura de servicios. Allí se podrían albergar alrededor de tres mil personas en 502 unidades habitacionales.

El puerto tendría 500 amarras en once muelles y dos canales de acceso y salida al mar.

Ocuparía la mayor parte de Chihuahua, la playa nudista más conocida del país y el continente. La actividad náutica sería regulada por la construcción de dos espigones de 125 metros de largo, trascendió.

 

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